Ambato

María Masaquiza, madre de Roberto Sailema (de 38 años), junto a otros familiares se reúnen en el sector del parque Troya para hablar de la angustia que sienten al no saber nada de él desde el 19 de marzo del año pasado, cuando fue la última vez que se comunicó desde Ciudad Juárez, México, en su camino hacia los Estados Unidos, adonde preveía ir en busca de días mejores.

La mujer se esfuerza por contener el llanto, pero no lo consigue al recordar que no quiso que su tercer hijo se fuera a lejanas tierras y más cuando no se sabe nada de su paradero desde hace casi año y medio, por lo que alzando la mirada al cielo clama por ayuda del presidente Guillermo Lasso y del Gobierno nacional para localizarlo.

Luis Sailema, hermano de Roberto, contó que poco antes del confinamiento por la pandemia del COVID-19, el 5 de marzo de 2020, salió con la ilusión de cruzar a los Estados Unidos, donde quería continuar con su actividad de DJ, pero que en la noche del 19 de ese mes la conviviente recibió una llamada en la que le informaron que él se había escapado de la bodega en donde los mantenían y que desde entonces no se sabe nada de su paradero.

Publicidad

Comentó que el trato con el coyotero, oriundo de la parroquia Quisapincha, se hizo a través del hermano de este, con quien Roberto tenía cierta amistad. Acordaron el pago de $ 15.000, de los que se le cancelaron $ 7.000, dijo, para lo cual habían hecho préstamos de $ 3.000 con dos prestamistas informales (chulqueros) y la venta de un vehículo en $ 4.000.

Pero, agregó, luego de la desaparición de su hermano lograron conseguir la devolución de $ 4.000.

Judith Sailema, hermana de Roberto, explicó que el 18 de marzo él había tenido un intento de cruzar la frontera por el río Bravo, pero que no lo pudo hacer porque el caudal había crecido. En ese intento, comentó, se le perdieron las pertenencias y él se salvó “de milagro”, pues logró sostenerse de unos cables.

Luego de eso, relató, fue rescatado por la patrulla de migración y los bomberos lo llevaron a la casa del migrante.

Con pesar, Judith recordó que desde la casa del migrante Roberto se comunicó con la familia a través de un celular prestado y les dijo que se encontraba bien y que iba a intentar cruzar, pero que los coyoteros de México ese mismo día, el 19 de marzo, les comunicaron que se había escapado de la bodega.

Eso los parientes no lo creen porque les avisaron que al tratar de pasar el río Bravo el día anterior, por golpes contra piedras se había herido un pie y las costillas.

La mujer refirió que han gestionado a través de diferentes organizaciones que ayudan a los migrantes y a sus familias, pero que hasta el momento no consiguen ninguna respuesta sobre el paradero de Roberto. Por esa razón, pidió ayuda del Gobierno nacional no solo por el caso de su hermano, sino de muchas otras personas que están desaparecidas.

“Siquiera cuando sabemos que un familiar está muerto conocemos en dónde está descansando en paz, se va a su tumba y se llora por su partida, pero el no saber nada es muy doloroso, por esa razón pido que nos ayuden a saber qué le pasó y si hay otras personas que estén en estas mismas circunstancias nos podemos reunir, pueden comunicarse conmigo al 099-274-5841 para hacer unión y lograr que las peticiones lleguen a dar resultados”, manifestó la hermana de Roberto.

Dijo que no van a descansar hasta saber qué pasó con él. Presentaron la denuncia en julio del año pasado en la Fiscalía y el 9 de noviembre habrá una audiencia en que está procesado el hermano del coyotero, que al momento está con medidas sustitutivas de presentación periódica ante la autoridad competente. (I)