Portoviejo

Pablo Córdova fue el portovejense que tras el terremoto del 16 de abril de 2016 permaneció casi 48 horas dentro de los escombros del hotel El Gato, en pleno centro de la capital manabita, estructura que quedó en escombros luego del sismo con magnitud de 7,8 grados en la escala de Richter.

Su rescate fue una de las historias más mediáticas e incluso el ECU911 de Portoviejo le brindó trabajo luego de quedarse sin empleo, pues el edificio del hotel El Gato donde trabajaba solo los fines de semana hasta ahora no se volvió a estructurar.

Luego de que en junio se presentaran frente a las costas de Manabí unos 120 sismos de magnitudes entre los 3,2 y 5,19 grados en la escala de Richter, los habitantes de esta provincia volvieron a sentir ese temor que rondó luego de ese terremoto del 2016 y Córdova no ha sido la excepción, pues ha sentido algunos de los movimientos telúricos.

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“Sí estamos sintiendo y la gente está entrando en pánico porque piensa que en cualquier momento pueda haber un terremoto, la gente está asustada…he sentido algunos, pero no les he prestado mucha atención, pero igual siempre hay que estar atentos a las circunstancias”, declaró Córdova.

Enjambre sísmico frente a las costas de Manabí, reporta el Instituto Geofísico de Ecuador

Luego de tres meses del terremoto, en el 2016, Córdova consiguió empleo en el ECU911 de Portoviejo, entidad a la que había metido carpeta para trabajar dos años antes de esa desgracia.

Luego del movimiento telúrico, en Córdova quedaron algunas secuelas por haber permanecido en medio de escombros casi dos días. Una psicóloga portovejense le brindó ayuda gratuita a él por cuatro meses. “Incluso tengo una anécdota, pues ella me regaló en una cita 5 dólares, yo le dije que no, pero ella me insistió en agarrarlos, son detalles que viví tras esa amarga experiencia que uno nunca olvida”, relató el hombre.

Su rescate se consiguió luego de varios factores entre los que él destaca primero el haber mantenido la calma y tener mente positiva en medio de la desgracia.

Primero, la linterna que el hotel El Gato le facilitó para que tuviera una alternativa cuando se iba el fluido eléctrico, le permitió -en medio de los escombros donde él quedó- ubicar su viejo teléfono con el que dos días después logró llamar a una amiga de Esmeraldas y quien a su vez llamó a familiares y amigos de Córdova y hasta el ECU911.

Córdova indicó que otro factor fue que su línea móvil era de la estatal CNT. Cuando se dio el terremoto, todas las líneas de operadoras de celulares se cayeron en Manabí y Esmeraldas y recién la tarde del lunes 18 de abril de 2016, la operadora CNT habilitó sus líneas y fue la primera de las operadoras que lo hizo en zonas que quedaron devastadas por el terremoto; por ello Córdova pudo contactar a una amiga de Esmeraldas y pedirle que le ayudara a ser rescatado.

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¿Cuándo le debe preocupar un temblor?

“Y lo bueno que tenía algo de saldo, también la batería la sacaba por algún buen tiempo, y luego lo encendía el teléfono para ver si ya había señal”, relató este hombre, quien dijo que unas tres veces bebió de su propia orina para poder, aunque sea mojar sus labios.

Luego del contacto de Córdova con la amiga de Esmeraldas, ella llamó a amigos, familiares y personal de socorristas. Una bombera de Portoviejo al conocer del hecho tomó contacto con él, quien le confirmó cerca de las 14:00 del 18 de abril de 2016 que él estaba vivo.

“Pero dentro del rescate la maquinaria hizo un movimiento que generó que parte de la estructura caída del hotel se hundiera más y tapara el único orificio donde entraba oxígeno entonces ya pensé que eran los últimos momentos de mi vida. Ante eso oré y pedí perdón a Dios por todos mis pecados cometidos, le pedí a Dios que si me quería tener entre sus brazos, pues que se haga su voluntad y si aún me quería en la tierra, pues me diera una oportunidad para poder salir, y efectivamente, esto último sucedió”, recordó Córdova.

Cuando salió de los escombros alzó los brazos al cielo y agradeció a quienes lo rescataron. Pese a que él quería irse rápido a su casa, los rescatistas lo ubicaron en una camilla para llevarlo al hospital Verdi Cevallos Balda, en Portoviejo, para que le realizaran algunos exámenes y descartar alguna dolencia oculta.

Fue en ese hospital en donde Córdova escuchó que una afectada del terremoto del cantón Pedernales y que había sido trasladada a esa casa de salud había fallecido y sus familiares no tenían ataúd.

Por eso él les pidió a sus familiares que la caja mortuoria que el dueño del hotel donde trabajó le había obsequiado para su cuerpo se la donaran a esa familia que había perdido a un pariente.

Luego del terremoto Córdova dijo que aprendió mucho a valorar más a la familia, a tener más paciencia y a agradecer. Ahora, sostuvo, los manabitas deben prepararse, porque con la naturaleza nunca se sabe. Este sobreviviente dijo también que conoció que en la zona donde cayó el hotel recuperaron los cuerpos de 14 personas, entre ellas cuatro colombianos que se probaban en el equipo de Liga de Portoviejo y quienes se hospedaban en el hotel.

“Tenemos que prepararnos, estar listos para cualquier evento y no perder nunca el control, el control mental, eso nunca deben perderlo y hay que seguir adelante, porque Dios nos permitirá vivir hasta cuando él lo quiera”, señaló. (I)