En la lucha contra el COVID-19, inmunizar a toda la población ecuatoriana sin aglomeraciones, por grupos etarios, por turnos asignados y en un tiempo récord de máximo uno o dos meses es posible con una propuesta basada en el padrón electoral actual.

Un equipo de seis expertos, que incluye a médicos, estadísticos, planificadores territoriales y a un diestro en modelado computacional, tiene la solución y ha bautizado a su propuesta como “Plan de vacunación nacional del Ecuador basado en el Consejo Nacional Electoral”.

La estrategia está a disposición gratuita de las autoridades y puede adaptarse a la cantidad de vacunas disponibles, al personal para inocular, a la infraestructura y a los grupos por inmunizar.

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Actualmente, con el ritmo de vacunación que se lleva en Ecuador, se necesitarían dos años con tres meses y medio para inmunizar al 70% de la población que ofreció el Gobierno nacional. Es decir, 839 días para inocular al porcentaje ofrecido, expone el cálculo de este equipo de especialistas.

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Con esta propuesta se necesita solo un mes, en caso de cumplirse todos los parámetros de los ejemplos, para inmunizar al 70% de la población ecuatoriana, según los impulsadores de este plan.

Así, a los adultos mayores se los podría vacunar en un solo día, de manera simultánea y a nivel nacional, y a la población económicamente activa (PEA), de 18 a 65 años, en diez días, cuenta Héctor Danilo Hugo Ullauri, un planificador urbano e investigador, quien ideó el plan y contó con la ayuda de expertos en otras ramas de Ecuador, Estados Unidos y España.

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Carlos Bort, español especialista en Ciencia de Datos, y Jack Michel, médico internista y fundador del Larkin Health System (un sistema que integra una red de hospitales y servicios de salud, más conocido como Larkin Community Hospital) en Estados Unidos, son los extranjeros que aportaron a la propuesta.

Y por Ecuador están Francisco Andino, médico epidemiólogo e investigador de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil; Washington Alemán, médico infectólogo e investigador de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo; y Christian Roberto Antón, ingeniero en Sistemas, experto en modelado computacional e investigador de la Universidad de Guayaquil.

Un ejemplo de cómo sería la convocatoria para la ciudadanía ecuatoriana, si se utilizara el padrón electoral, según la propuesta de un gremio de expertos locales. Foto: Cortesía

Andino, Alemán, Hugo Ullauri y Bort (este último de manera virtual) también trabajaron juntos al inicio de la pandemia y en las semanas más críticas para Guayaquil, entre marzo y abril del 2020, en la llamada georreferenciación del virus, que permitió “hacerlo visible” o identificar las zonas donde más se estaba esparciendo para tomar acciones inmediatas y tratar de disminuir la mortalidad e incidencia, así como para armar la contingencia o preparación en otras zonas.

En ese entonces tuvieron éxito y —a través de test, pruebas rápidas, brigadas médicas y trabajo de campo en diferentes sectores— dieron respuesta, además de conocer su avance y otras realidades. Después, aquella iniciativa fue tomada por el Municipio de Guayaquil y de ahí la replicaron otros cabildos.

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Esta nueva propuesta es parte del proyecto llamado COVID-19, que mantienen adelante. Y es el plan de vacunación más rápido y factible en estos momentos para el país, coinciden Hugo y Alemán.

Esto por razones como la base de datos, ya que se usa la misma del padrón electoral, tanto para la convocatoria (conocer dónde le tocaría vacunarse) como para la vacunación; parte de su sistema (la aplicación móvil del CNE) y logística, que en lugar de aplicarlo para una jornada electoral se lo aterriza a una jornada de inmunización masiva nacional, en que los puntos de vacunación serían los recintos electorales (colegios, escuelas y universidades) y los miembros de cada mesa o junta receptora del voto (JRV) serían el equipo de vacunación, que estaría integrado también por estudiantes de Medicina, Enfermería y profesionales de libre ejercicio.

A ellos incluso se les paga por esa jornada laborada, como ocurre tradicionalmente en los días de elecciones. O se les puede otorgar algún otro incentivo.

Un ejemplo de cómo podría llevarse la vacunación en Ecuador, de una forma rápida, en base al padrón electoral y también a la población existente, como propone grupo local de expertos. Esto sirve también para otras amenazas o necesidades que se presenten y que se quieran resolver. Foto: Cortesía

También es factible, dicen sus impulsores, porque se usarían las instalaciones de unidades educativas (infraestructura disponible) que actualmente están en teletrabajo. Aquí, incluso, el personal administrativo o docente de estas entidades puede ayudar en la verificación o en el registro de los vacunados, así como en el soporte tecnológico o de sistemas (los municipios u otras entidades también pueden ayudar con internet para los planteles que no posean o que necesiten reforzar aquello para esos días), agrega Hugo.

Otra razón clave —mencionan— es que el usuario ya conoce con exactitud el lugar donde votó, que, con esta propuesta, sería ahora el sitio donde se vacunaría.

Adicionalmente está que evitan las aglomeraciones, porque se ordena a las personas por franja de horario, grupo etario y vulnerable, y de acuerdo al último dígito de su cédula.

Así, cuenta Alemán, un día, como un domingo (tal como si fuesen las elecciones), se puede vacunar a todos los mayores de 60 años. “No necesitas ni siquiera hacer mucha propaganda, y eso lo puedes estratificar, y terminas vacunando con una certeza muy alta, que se te escapen pocos pacientes. Y hay equidad”.


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