El Ministerio del Ambiente retuvo 8 especímenes de Python regius, o pitón bola, y 4 de Pogona vitticeps, o dragón barbudo, un tipo de lagartija, de enero a diciembre de 2023.

Las serpientes son originarias del continente africano, mientras que los dragones son nativos de Australia. El tráfico de ambas especies respondería al hobby de tener reptiles exóticos como mascotas.

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Además, la Unidad de Policía Medioambiental rescató 112 serpientes el año pasado. Las más comunes fueron Boa constrictor, pero también encontraron víboras venenosas.

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Aunque tener reptiles como mascotas no es una práctica popular en Ecuador, es una industria millonaria en países europeos y en Estados Unidos. La Asociación Americana de Productos para Mascotas estima que 6 millones de hogares en la potencia norteamericana tienen lagartijas y serpientes como animales de compañía, y estudios aproximan que 8 millones de reptiles son mascotas en Europa.

En Ecuador se comercializan reptiles tanto en tiendas físicas como en redes sociales. Una tienda ubicada en Quito, por ejemplo, regularmente promociona geckos, dragones barbudos y tortugas. Un dragón barbudo, criado por ellos, fue cotizado en $ 150. Las pitones bola, en cambio, las importan bajo pedido, por lo cual su precio parte desde los $ 350.

“No entiendo cómo una persona privada se puede estar trayendo pitones que originalmente son de África pero que claramente hay un proveedor en Estados Unidos o Europa que está vendiendo a personas en Ecuador. No entiendo cómo entran”, señala María Elena Barragán, directora ejecutiva de la Fundación Herpetológica Gustavo Orcés, que dirige el Vivarium de Quito, centro especializado en manejar anfibios y reptiles en cautiverio.

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El origen de los reptiles que tiendas como la mencionada anteriormente comercializan debería ser clarificado, añade Barragán, mediante documentos de origen. “Si usted no hace eso, caen en el jueguito de disfrazar una actividad ilegal diciendo que los reptiles son criados en cautiverio, cuando realmente estas tiendas son abastecidas por el tráfico”.

El proceso de importar pitones bola desde África, por ejemplo, está lleno de inconsistencias legales, según un informe de la organización no gubernamental World Animal Protection. En países como Togo, Ghana y Benín, desde los cuales se han exportado tres millones de serpientes de esta especie desde 1975, se ha desarrollado un sistema de cría en granjas en un intento de reducir el impacto de la caza.

Sin embargo, el reporte indica que existe evidencia anecdótica de que cazadores pasan serpientes arrancadas directamente de sus hábitats como si provenieran de granjas. La investigación también señala que el volumen de reptiles vendidos internacionalmente como criados en granja creció 50 veces de 1996 a 2012.

Cuando se importa una especie exótica, señala Barragán, se debe tener en cuenta el riesgo de zoonosis, o sea, que estos reptiles porten enfermedades transmisibles a humanos. Pone el siguiente ejemplo: si se logran pasar los filtros correspondientes para importar un dragón de Komodo al país, es probable que el comprador del animal desconozca que se le deben realizar exámenes de flora bacteriana periódicamente, y se debe analizar dónde se están desechando sus heces, pues existe el riesgo de que alguna bacteria rara entre en contacto con la fauna nativa.

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Barragán aclara que no está en contra de que personas quieran tener reptiles en cautiverio, pero la práctica debería ser normada. Indica que en Estados Unidos y Europa existen criaderos de reptiles con fines comerciales que están avalados y regularizados, que se rigen bajo estándares internacionales que guían la tenencia de estos animales en cautiverio.

Si se analizara a los centros de reptiles en cautiverio ecuatorianos, “ninguno, probablemente con la excepción del Vivarium en ciertos grupos, vamos a poder cumplir esos estándares, peor todavía los va a poder cumplir una persona que entra en la categoría de aficionado o un actor privado”, afirma la experta. “Cualquier persona que tenga reptiles debe ser normado y regulado”.

La temperatura y la humedad son factores importantes para tener reptiles en cautiverio. Además, Barragán explica que el proceso de domesticación típico en mamíferos y aves no se da en reptiles. (I)