“Para mí el éxito no es la fama, no es la empresa, es ver atrás cómo están mis hijos, mi familia, mi relación con mis padres y hermanas. Ese es el verdadero éxito, porque de qué te sirve llegar al éxito y verte solo”, dijo María José Jaramillo, gerenta de Supply Chain en Grupasa y de la división de Empaques Flexibles, durante el foro “Mujeres que rompen paradigmas: conquistando nuevos espacios”, que organizó Diario EL UNIVERSO.
Ella abordó el tema de la transición familiar empresarial, en el que es importante establecer roles muy claros desde el inicio para que no se presten a malas interpretaciones. “En mi caso, mi padre y madre fundaron el grupo (Papelesa), pero tenemos la responsabilidad de transicionar a los cambios tecnológicos”.
Sobre las formas de liderar, dijo que también han cambiado: “El liderazgo autoritario ya no funciona, hoy se habla de liderazgos más humanos, hacia la gente, sin dejar de perder la esencia”.
Contó que el 90 % de las organizaciones en el país son empresas familiares y muchas de ellas fracasan. “Dicen que la primera generación es la que pone todo el esfuerzo, la segunda es la que también apoya en el camino y la tercera es la que se la farrea. Por eso es importante desarrollar, independientemente del tamaño de la organización, el gobierno familiar, el gobierno corporativo, porque este le va a permitir a ustedes delimitar la cancha. Saber que no todos los hijos tienen que estar en el negocio, solo los que realmente demuestren capacidad, talento y preparación”.
Hay días en que soy la gran empresaria y no tan buena madre. Sé que lo que hago es por convicción y con el conocimiento de que a futuro he hecho lo que he querido y nada ha sido obligado. A la primera persona que tienes que hacer feliz es a ti, porque si tú eres feliz, tus hijos y tu familia serán felices.
María José Jaramillo, empresaria ecuatoriana
María José tiene tres hermanas, quienes laboran en la empresa familiar en distintos roles según sus talentos. “Nadie compite, cada una aporta valor desde su experiencia, sus conocimientos. Pueden existir diferencias de pensamiento, pero siempre tiene que prevalecer el respeto. Hay que entender que no va a haber empresa si primero no hay familia”, relató en su intervención.
Enfatizó que el puesto hay que ganárselo con trabajo y resultados: “No esperar que te den la gerencia porque eres la dueña. Incluso te cuesta más, porque debes trabajar el doble y el mérito es la mitad. Te toca demostrar más y todos te observan, están viendo en qué te equivocas”.
Sobre la presencia de líderes importantes en su círculo íntimo, como su padre (empresario e industrial del año), compartió que los hijos sí sienten esa presión por ser iguales y se preguntan si estarán a la altura de sus progenitores. “Pero cuando empiezas a entender que tú no tienes que compararte con nadie, que cada persona cumple un rol único, que debes hacer las cosas por convicción y no para agradar ni sorprender o recibir premios, sino porque amas lo que haces, tienes claro tu propósito”.
Y María José tiene bien claro su objetivo: ayudar a más mujeres a subir a puestos de liderazgo. Para lograrlo les recomendó confiar en sus capacidades, no minimizar sus voces y construir redes de apoyo. “Creo firmemente que nadie te va a entregar ese puesto ni ese ascenso, nadie te va a ir a decir: ‘Tu aumento de sueldo está aquí‘”, recalcó.
Su madre, quien estuvo presente en el foro, le enseñó el valor de hacer siempre lo correcto, pues la ética y la integridad no se negocian. “No puedes ser un buen empresario si primero no eres una buena persona. El verdadero liderazgo es aquel que transforma la vida de las personas con las que trabajamos, ese es el verdadero desafío que tenemos por delante”, concluyó. (I)