El presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, defendió hoy la figura de un jefe de Estado con amplias facultades “para influir en cualquier decisión” en la futura Constitución del país.

“El presidente conservará las principales facultades para influir en cualquier decisión, desde arriba hasta abajo”, dijo el mandatario, citado por la agencia oficial Belta, en una reunión sobre la redistribución de prerrogativas entre los diversos órganos del Estado.

Lukashenko subrayó que “sea quien sea el presidente, él será el jefe del Estado con amplios poderes” y añadió: “Si ‘deslavamos’ al futuro presidente (eso no me atañe a mí), me refiero ante todo a sus facultades, no habrá país, desaparecerá”.

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Aseguró que la decisión sobre la necesidad de introducir enmiendas constitucionales se ha tomado únicamente a partir de los intereses del país y la sociedad, y rechazó de plano que haya sido por influencia externa, en particular de Rusia.

“A aquellos que lo han olvidado les recuerdo que ni Rusia ni el Gobierno de Rusia (como ahora acostumbra a insinuar en Rusia) obligan a Lukashenko a reformar la Constitución”, dijo el presidente bielorruso, que suele referirse a sí mismo en tercera persona.

Subrayó que se llegó a la decisión de enmendar la Constitución “porque Lukashenko no es eterno” y “nadie sabe cómo será el próximo presidente, un dictador o un gobernante autoritario”.

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“Esa ha sido la primera y más importante causa por la que hemos tenido que volver a la Constitución”, dijo el mandatario.

Lukashenko, quien lleva al frente de Bielorrusia más de un cuarto de siglo, inició un proceso de reforma constitucional en medio de las manifestaciones antigubernamentales que desde hace siete meses exigen su renuncia.

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La oposición le acusa de falsificar los resultados de las elecciones presidenciales de agosto pasado para hacerse con su sexto mandato.

Las autoridades bielorrusas han condenado a más de 400 personas por participar en las manifestaciones desde agosto pasado, según informó recientemente la Fiscalía General.

A pesar de que las protestas han disminuido considerablemente, los pasados días 25 y 27 salieron pequeños grupos de ciudadanos a las calles de Bielorrusia y solo en esas dos jornadas las fuerzas de seguridad del régimen detuvieron a casi 500 personas.

Prácticamente la totalidad de los dirigentes opositores bielorrusos se encuentran prisión o en el exilio.

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Este lunes, la Fiscalía General bielorrusa incoó un caso penal contra la líder opositora en el exilio, Svetlana Tijanóvskaya, y otros disidentes bielorrusos, por preparar supuestamente actos terroristas durante unas protestas antigubernamentales. (I)