Las elecciones del pasado domingo en Alemania marcaron el fin de la era de Angela Merkel como líder de Alemania, pero ella seguirá en funciones hasta que defina a su sucesor en el Parlamento.

Alemania tiene un sistema parlamentario en el que el presidente de la República tiene el papel institucional de representar la unidad del Estado federal y firmar las leyes que cumplan con la constitución. Mientras que en el Parlamento, el Bundestag, se escoge al jefe del Gobierno, que en el país lleva el nombre de canciller.

Merkel lo fue por 16 años y ahora su sucesor se define entre el candidato de su partido (CDU), el democristiano Armin Laschet, y un aliado, el socialdemócrata (SPD) Olaf Scholz.

Durante la mayoría de sus mandatos Merkel tuvo que apoyarse en el SPD para ser elegida y tener estabilidad, pero este último siempre estuvo en minoría hasta esta elección, ya que fue la mayor fuerza votada y alcanzó los 206 escaños, 10 más que la CDU, recoge DW.

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Pese a que la CDU dijo al inicio que igual buscaría formar gobierno, el bloque conservador alemán ha empezado a ceder en sus pretensiones según voces dentro de esta corriente, lo que acerca más a la Cancillería a Scholz.

Aunque, de acuerdo con EFE, Laschet no ha desistido de sus aspiraciones de formar una coalición con Los Verdes, con 118 diputados, y el Partido Liberal (FDP), con otros 92, estos parecen más cercanos a la opción de Scholz para formar gobierno. Incluso Merkel ya ha felicitado al socialdemócrata.

La conservadora Unión Socialcristiana (CSU), de Bavaría, pero que en las generales siempre va junto con la CDU, descartó por completo la posibilidad de una llamada coalición Jamaica: CDU/CSU, verdes y liberales.

El liberal FDP ha sido el aliado tradicional de la CDU/CSU y ha reconocido que con esa agrupación tiene las mayores coincidencias programáticas.

Sin embargo, se ha mostrado dispuesto a hablar también con los socialdemócratas y hoy Marco Buschmann, secretario ejecutivo de los liberales, pidió al bloque conservador que defina si quiere intentar formar gobierno o pasar a la oposición para que los otros partidos puedan fijar una agenda de negociaciones.

Por parte de Los Verdes, el copresidente del grupo parlamentario, Anton Hofreiter, dijo que, aunque el partido hablará con todas las agrupaciones, el avance de los socialdemócratas y la caída de los conservadores apuntan a que la solución natural sería una coalición presidida por el SPD.

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Scholz (i), la candidata de Los Verdes, Annalena Baerbock; el aspirante conservador de la CDU, Armin Laschet, y el líder del FDP, Christian Lindner . Foto: EFE

El FDP y Los Verdes han anunciado que iniciarán primero conversaciones entre ellos para intentar definir puntos comunes y superar diferencias de cara a una alianza con uno de los dos grandes partidos.

A la posible coalición entre SPD, FDP y verdes se la llama la opción ‘semáforo’.

Anna Kuchenbecker, directora de la oficina berlinesa del gabinete de estrategia ECFR, dijo a El País que mientras Los Verdes quieren aumentar las inversiones para el cambio energético, los liberales quieren cuentas del Estado saneadas y nada de aumento de impuestos. Sin embargo, pueden encontrar acuerdos para modernizar el país y reducir la burocracia.

Proceso de elección

El nuevo Parlamento deberá elegir al nuevo canciller, pero esto no tiene que ocurrir necesariamente en la primera sesión y no hay un límite temporal.

La elección se hace por sugerencia del presidente de la República, en este caso Frank-Walter Steinmeier, que propone al candidato que considere que tiene posibilidades para lograr una mayoría.

El nuevo Bundestag deberá reunirse, según la Constitución, en su primera sesión hasta 30 días después de las elecciones. Ese día los diputados salientes dejan el cargo y los nuevos lo asumen, según deutchland.de.

El proceso más largo de formación de Gobierno en Alemania se dio hace cuatro años, cuando se necesitaron 171 días para que se llegara a un acuerdo entre el bloque conservador y el Partido Socialdemócrata para reeditar la gran coalición.

La centroizquierda en Europa

En tanto, expertos consultados por la AFP afirman que la victoria del SPD se debe más a Scholz que al partido, por lo que el centroizquierda europeo está lejos de brillar como hace 20 años.

La victoria del SPD confirma una tendencia en Europa. En el norte, los socialdemócratas gobiernan en Suecia, Finlandia, Dinamarca e Islandia, a los que se sumará en breve Noruega. Algo inédito desde los años 1950.

Los socialistas de Pedro Sánchez están a las riendas en España desde 2018 y el centroizquierda gobierna también en la vecina Portugal y en otro país del sur de Europa, el archipiélago mediterráneo de Malta.

Aunque no están al frente, partidos de esta tendencia forman parte de las coaliciones en Luxemburgo y en Bélgica y de un Ejecutivo “de tecnócratas” en Italia. ¿Se puede hablar entonces de una primavera de la izquierda europea?

En total, alrededor de una decena de los 27 países de la Unión Europea (UE) cuentan con al menos un partido de esa tendencia en el poder, una progresión respecto al “desierto” de los últimos años, según Pascale Joannin.

Pero “la época de los grandes partidos de izquierda quedó atrás”, asegura la directora general de la Fundación Robert Schuman, que pone como ejemplo a los socialistas franceses. En 2017 lograron el 6,36 % en la presidencial. (I)