Al mirar el cielo nocturno, es posible que no nos demos cuenta, pero nuestra luna en realidad se está reduciendo, y esto podría ser un problema para la NASA. Según un nuevo estudio, la Luna se está reduciendo porque su denso núcleo metálico se está enfriando gradualmente.

Un grupo de geólogos y científicos planetarios ha centrado su mirada en el polo sur de la Luna, donde las fuerzas de contracción deforman la superficie lunar, lo que está poniendo en peligro el programa Artemis de la NASA que pretende llevar humanos al satélite terrestre en septiembre de 2026.

La región el polo sur lunar también alberga algunas de las 13 regiones de aterrizaje seleccionadas por la NASA para el programa Artemis. La investigación del equipo, publicada en The Planetary Science Journal, reveló la importancia de planificar en torno a estos eventos sísmicos cuando se trata de aterrizar naves espaciales en el polo sur lunar, especialmente porque los terremotos podrían catalizar deslizamientos de tierra de la capa superficial del suelo rocoso lunar.

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El equipo científico también está preocupado por la actividad sísmica que podría provocar peligrosos deslizamientos de tierra mientras la superficie lunar se está contrayendo y volviéndose más frágil y, a su vez, más propensa a temblores sísmicos conocidos como “terremotos lunares”, advierten científicos de la Universidad de Maryland.

Según el equipo de expertos, la Luna se ha ido reduciendo muy gradualmente en los 4.400 millones de años transcurridos desde su formación. Su circunferencia se ha reducido más de 150 pies a medida que su núcleo se ha enfriado durante los últimos cientos de millones de años.

Los científicos han encontrdo una manera casera de definir el grave problema, de la misma manera que una uva se arruga cuando se reduce a una pasa, la Luna también desarrolla arrugas a medida que se encoge. Pero a diferencia de la piel flexible de una uva, la superficie de la luna es frágil, lo que provoca que se formen fallas donde las secciones de la corteza chocan entre sí.

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“A medida que nos acercamos a la fecha de lanzamiento de la misión tripulada Artemis, es importante mantener a nuestros astronautas, nuestro equipo y nuestra infraestructura lo más seguros posible”, afirmó el autor del estudio Nicholas Schmerr, geólogo de la Universidad de Maryland. “Este trabajo nos ayuda a prepararnos para lo que nos espera en la Luna, ya sean estructuras de ingeniería que puedan resistir mejor la actividad sísmica lunar o proteger a las personas de zonas realmente peligrosas”.

“Nuestros modelos sugieren que los terremotos lunares poco profundos capaces de producir fuertes temblores de tierra en la región del polo sur son posibles debido a eventos de deslizamiento en fallas existentes o a la formación de nuevas fallas”, dijo Tom Watters del Instituto Smithsonian y autor principal del estudio, en un comunicado de la NASA.

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Proyecto Artemis

Más adelante en el programa Artemis, probablemente después de 2030, la NASA pretende establecer un campamento base en el sur lunar debido a las ricas reservas de hielo de agua que allí se encuentran. Podría ser una fuente de agua potable para los exploradores lunares y podría ayudar a enfriar equipos, o descomponerse para producir hidrógeno como combustible y oxígeno para respirar.

Ilustración de astronautas de la NASA en el Polo Sur lunar, que es parte del proyecto estadounidense de volver a la Luna y armar una base allí. Crédito: NASA

Los autores del estudio están preocupados por los terremotos lunares poco profundos (SMQ), que ocurren cerca de la superficie de la luna, a solo unos cien kilómetros de profundidad en la corteza tienen el potencial de destruir el campamento base de Artemis, incluidos los edificios y la infraestructura.

Para su estudio, los científicos vincularon un grupo de fallas ubicadas en la región del polo sur de la Luna con uno de los terremotos lunares más poderosos registrados por los sismómetros Apolo, allá por el 13 de marzo de 1973, denominado evento N9.

Artemis es el sucesor del programa Apolo de la NASA de los años 1960 y 1970. (I)

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