Las protestas en Irán han ido subiendo de tono estas últimos diez días. Comenzaron como una manifestación contra las leyes de la policía moral cuando provocaron el fallecimiento de una joven de 22 años que tenía puesto el velo de una manera que para los seguidores de la revolución islámica era inapropiada.

Este martes, en Ginebra la portavoz de la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos, Ravina Shamdasani, confirmó que las fuerzas de seguridad iraníes han utilizado en ciertos momentos municiones reales contra los participantes en las protestas antigubernamentales.

Las autoridades iraníes han admitido hasta ahora 41 muertos -además de 1.186 detenidos en los disturbios-, Shamdasani dijo que una oenegé confiable y que recoge datos de manera rigurosa ha señalado que los muertos son al menos 76, en once provincias.

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La muerte de Mahsa Amini tras ser detenida por la Policía de la moral por llevar mal el obligatorio velo ha provocado fuertes protestas en el país en las que se pide más libertad, a diferencias de las movilizaciones de los últimos años centradas en cuestiones económicas.

Foto de archivo de protestas en Teherán por la muerte de Mahsa Amini. EFE/EPA/STR Foto: STR

Anoche, una vez más, multitud de iraníes se echaron a las calles al grito de “Mujeres, vida, libertad” en las calles de Teherán, Yazd y Tabriz, entre otras ciudades, según oenegés con sede en Oslo.

Los jóvenes siguen protestando a pesar de las advertencias del presidente del país, Ebrahim Raisí, el Ejército, la poderosa Guardia Revolucionaria o el Poder Judicial.

En los acomodados barrios del norte de Teherán, lejos de las protestas, muchos vecinos gritaban a coro “Muerte al dictador” desde sus ventanas aprovechando la oscuridad de la noche.

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Según la Oficina de Derechos Humanos, entre los arrestados figuran defensores de los derechos humanos, abogados, activistas sociales y una veintena de periodistas.

Iraníes caminan por una calle, en Teherán, Irán, el 27 de septiembre de 2022. Irán se ha enfrentado a muchas protestas antigubernamentales tras la muerte de Masha Amini, de 22 años, que fue detenida el 13 de septiembre por la unidad de policía responsable de hacer cumplir el estricto código de vestimenta de las mujeres en Irán. Foto: ABEDIN TAHERKENAREH

La ONU denunció que, en paralelo a la violenta respuesta a las manifestaciones, las comunicaciones por cable e inalámbricas son cortadas continuamente, al igual que el acceso a internet y a distintas redes sociales, una táctica habitual de los regímenes autoritarios para evitar la organización de la ciudadanía y la difusión de denuncias.

“Nos inquietan los comentarios denigrantes de algunos líderes y el uso aparentemente desproporcionado e innecesario de la fuerza contra los manifestantes”, señaló Shamdasani.

Restricción en información

A la represión de los manifestantes por parte de las fuerzas de seguridad, se ha unido la de la información, con las redes móviles cortadas por las tardes y noches, cuando suceden las protestas, y las fijas fuertemente ralentizadas cuando funcionan.

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Aplicaciones como Whatsapp e Instagram, de las pocas permitidas en Irán, han sido bloqueadas y se unen a Facebook y Twitter, que nunca están accesibles en el país, aunque los usuarios las usan con VPN (programas antifiltros de internet), que también están fallando.

Asimismo, denunció la continúa impunidad de la que gozan los responsables de las muertes de manifestantes y de otras violaciones de los derechos humanos, tanto en el contexto de las actuales protestas como en las ocurridas en noviembre de 2019, julio de 2021 y el pasado mayo.

Shamdasani lamentó no poder ofrecer más detalles de esas violaciones porque el gobierno no permite que observadores de su organismos entren al país, por lo que sus informaciones provienen de organizaciones locales que gozan de su confianza por el trabajo escrupuloso que realizan.

El Gobierno iraní no ha respondido a las comunicaciones de la Oficina de Derechos Humanos pidiéndole que ponga alto a la violencia y respete el derecho de los ciudadanos a reunirse y a manifestar de forma pacífica. (I)