Dos enfoques distintos en materia de política internacional es lo que reflejan los planes de trabajo del presidente-candidato Daniel Noboa, aspirante del movimiento Acción Democrática Nacional (ADN), lista 7; y de Luisa González, candidata de la alianza Revolución Ciudadana-RETO, listas 5-33.

El primero prioriza una inserción comercial estratégica, enfocándose en ampliar mercados para la producción nacional y las exportaciones. Por otro lado, la candidata del correísmo plantea una política internacional más orientada a la integración regional y la cooperación entre países de América Latina y el Caribe.

El candidato Noboa menciona sus propuestas en este tema dentro del eje económico-productivo y empleo, dedicándole solo un apartado con cinco puntos específicos titulado ”Inserción estratégica en el mercado internacional”, su enfoque está integrado dentro de su visión de desarrollo económico y comercio exterior, sin darle un tratamiento extenso e independiente.

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En contraste, González le otorga un espacio mucho más amplio dentro de su plan de gobierno, con un apartado exclusivo titulado “Justicia internacional, soberanía e integración”, y dentro de este uno solo sobre “Relaciones internacionales”, en los que desarrolla 16 puntos, mencionando en el punto 15 “reconstruir las relaciones diplomáticas con México”.

Esteban Santos, analista y catedrático de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad de las Américas (UDLA), considera que la RC tiene una visión internacional apegada a una ideologización y no al pragmatismo.

“Cuando ellos fueron Gobierno se tomaron decisiones no pragmáticas, sino ideologizadas. Nos permitimos expulsar a la embajadora de los Estados Unidos, declarar persona non grata al representante de los multilaterales, cerramos las bases militares y todo esto porque dijimos, en mi criterio de manera tan extrema, que éramos muy soberanos. Hoy, si gana Luisa González, ella dijo que su principal asesor sería el expresidente Rafael Correa, quien no solo tiene problemas en el Ecuador, sino que no puede ingresar a los Estados Unidos porque ha sido declarado no elegible”, dice Santos.

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El analista agrega que González ya dejó en claro que reconocerá al Gobierno de Nicolás Maduro y su afinidad con otros Gobiernos de izquierda, como el de Gustavo Petro, en Colombia, y el de Claudia Sheinbaum, en México.

Del otro lado, dice que la postura que ha tenido Noboa lo llevó a ser de los poquísimos mandatarios sudamericanos que estuvieron en la ceremonia de posesión de Donald Trump, el pasado 20 de enero, y a lo que se suman dos guiños trascendentales.

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“El primero, cambiar un embajador a Washington no es cualquier cosa, y hacerlo a semanas de una segunda vuelta electoral, menos. Cuando salió Correa, llegó Lenín Moreno y dejó básicamente poniendo a Alexis Mera y los norteamericanos ni siquiera respondieron. Eso en lenguaje protocolar, diplomático, quiere decir que no se lo acepta. Aquí pudo haber pasado algo muy parecido, porque se entendería una lógica de que estás en segunda vuelta y que cualquier cosa puede pasar en el Ecuador. Pero se manda a alguien y otra vez un diplomático no de carrera, pero sí muy apegado a los gremios, y los norteamericanos lo aceptan y en menos de tres semanas le dan el beneplácito, y eso en lenguaje diplomático es extremadamente rápido”, explica.

Santos dice también que el otro guiño es que en Ecuador el embajador norteamericano acaba de cambiarse y saldrá Arthur W. Brown, y que de seguro que va a llegar a alguien mucho más apegado a esta idea del make America great again (MAGA) y pro-Trump.

El pasado sábado, 29 de marzo, el presidente Noboa se reunió con Tump en su residencia de descanso en Palm Beach, en el estado de Florida. El encuentro fue reservado y han trascendido pocos detalles. Noboa y su esposa, Lavinia Valbonesi, estuvieron alrededor de dos horas con Trump, según un comunicado que se divulgó en el chat de prensa de la campaña del jefe de Estado.

Santiago Pérez, analista internacional y director de la carrera de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Técnica Particular de Loja, coincide en que con los candidatos se tienen dos visiones antagónicas en relación con la política exterior.

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“Si hablamos de Daniel Noboa, está enfocando sus propuestas en el fortalecimiento de acuerdos comerciales y de exportación, y ha manifestado más bien intenciones relativamente claras, relacionadas con alianzas con Estados Unidos y socios que tradicionalmente son de orden occidental, probablemente liberal. Esto nos lleva a pensar que busca posicionar a nuestro país como un socio confiable en temas de seguridad, lucha contra el narcotráfico y estabilidad democrática”, refiere.

El catedrático menciona que la seguridad es también uno de los baluartes diferenciadores en relación con el tema de la política exterior, ya que Noboa apunta a buscar aliados que permitan tener una lucha efectiva contra el narcotráfico y contra la inseguridad, que son parte de las preocupaciones principales del ecuatoriano común.

En cambio, dice que Luisa González propone una “política exterior más alineada a una concepción de soberanía y regionalismo”.

“Ella ha nombrado, en muchas ocasiones, el revivir mecanismos de integración latinoamericana, como Unasur (...), y restablecer relaciones diplomáticas con Gobiernos alineados con esa línea progresista, como México, Venezuela o Cuba. Eso obviamente ha tenido una repercusión no solamente en la esfera geopolítica, sino también en la concepción de las personas acerca del futuro de la política exterior ecuatoriana y las consecuencias que pueden traer para la política interna”, explica.

Pérez dice que el enfoque de la candidata del correísmo “apunta a construir una política interna nacional multipolar y no subordinada a potencias como Estados Unidos”, y retomando la narrativa de que Ecuador debe liderar procesos autónomos en América Latina.

Ante el escenario de que esta relación con Estados Unidos pueda cambiar, Santos dice que “el volver nuevamente a ideologizar sería un retroceso muy fuerte y sería volver a votar todo lo que se ha intentado construir” en materia diplomática.

“Hay mucho por mejorar, mucho, pero sería un gravísimo retroceso volver a revivir la Unasur porque ya no nos gusta la OEA, ya no nos gusta nada que tenga que ver con el ‘imperio’. Y volver a levantar un elefante blanco con todo el costo y todo lo que eso conllevó sería un gravísimo retroceso”.

Por su parte, Pérez dice que entre los principales desafíos en materia internacional para el nuevo Gobierno estará “la reconstrucción de la confianza y de la legitimidad democrática internacional”.

Igualmente, otro reto será equilibrar las grandes relaciones con las potencias, como EE. UU., China, etcétera, ya que el país requiere de manera urgente de inversiones, cooperación en temas de seguridad y comercio.

“Hay que mirar muy bien también este equilibrio en relación con las grandes potencias y a los costos geopolíticos y económicos. Tenemos que saber gestionar estas relaciones sin perder por un lado autonomía ni entrar en tensiones geopolíticas innecesarias”, dice.

Dentro de los desafíos que el nuevo Gobierno tendrá está también el cruce de demandas entre Ecuador y México ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), derivadas de la detención dentro de la Embajada de México, la noche del 5 de abril, del exvicepresidente Jorge Glas, que desató una crisis política entre ambos países y que escaló hasta la ruptura de relaciones diplomáticas.

“Yo fui uno de los más críticos cuando se dio el tema de México y soy el primero que espera que eso se resuelva, pero esto ya está en cortes internacionales”, opina Santos, y dice que, en caso de tener un Gobierno afín con el de México, no se descataría una voluntad política de retirar las demandas.

A su vez, Santos considera que, a nivel de gremios y los diferentes sectores, está claro que están viendo a países como EE. UU. y no a Bielorrusia o Irán. Por lo que es imperativa la necesidad de no tener dubitaciones en la política exterior y poder mandar mensajes claros de que podemos ser un socio fiable dentro de la región.

Esto propone Daniel Noboa en materia internacional

El presidente Daniel Noboa se ubicó frente al atril presidencial para la ceremonia de investidura de Donald Trump, el pasado 20 de enero. Foto: EFE

Las propuestas de Noboa se ubican dentro del eje económico-productivo y empleo, dedicándole solo un apartado con cinco puntos específicos titulado “Inserción estratégica en el mercado internacional”, y son los siguientes:

  1. Inserción comercial activa e inteligente, buscando nuevos mercados para la producción nacional y la diversificación de la oferta exportable.
  2. Ampliar los destinos de exportación a través de la negociación de acuerdos comerciales, bilaterales y multilaterales, respetando la soberanía nacional, los derechos de la población y potenciando la oferta productiva.
  3. A través de políticas de fomento productivo, diversificar la oferta exportable ecuatoriana, incluyendo productos con mayor valor agregado e intensidad tecnológica, con el objetivo de aumentar la generación de empleo y divisas.
  4. Fortalecer y modernizar la infraestructura portuaria y aeroportuaria, mejorando la logística del comercio internacional en el país y el control del contrabando.
  5. A través del Instituto de Promoción del Ecuador (Pro Ecuador), continuar con la promoción de la oferta exportable ecuatoriana mediante misiones de promoción, ferias internacionales, espacios de integración donde se promuevan los productos ecuatorianos.

Esto propone Luisa González en materia internacional

La candidata del correísmo, Luisa González, se reunió con el expresidente de Uruguay José Mujica el pasado 27 de febrero.

La candidata González ubica sus 16 propuestas en materia internacional en un apartado exclusivo titulado “Justicia internacional, soberanía e integración”, y son las siguientes:

  1. Redefinir la agenda de integración del país en escenarios regionales e internacionales, con énfasis estratégico en seguridad energética, ciencia y desarrollo tecnológico, empleo, igualdad, protección del medioambiente, salud, comercio, inversiones, integración financiera, educación, seguridad y defensa, y movilidad.
  2. Consolidar el multilateralismo, que entre otras cosas implica promover la democratización de Naciones Unidas y sus instituciones, para garantizar la solución pacífica de los conflictos y evitar que estas sean sometidas a los intereses de los países hegemónicos.
  3. Reposicionar a Ecuador en el impulso de la integración regional, particularmente la Unasur y Celac, para un ejercicio pleno de los derechos humanos en la región.
  4. Avanzar con acuerdos regionales e internacionales de cooperación en materia de defensa, salud, educación, trabajo, movilidad, protección del ambiente y ciencia y tecnología.
  5. Consolidar y profundizar la ciudadanía sudamericana.
  6. Mejorar la conectividad regional, emprendiendo en proyectos que dinamicen la economía de la población y mejore su libre movilidad.
  7. Avanzar hacia la soberanía energética, con un enfoque de complementariedad.
  8. Consolidar la democracia representativa y sus instituciones, para lo que se debe profundizar la cooperación de las instancias electorales de la región, así como la vigencia de la cláusula democrática de Unasur.
  9. Avanzar con la cooperación económica y financiera a través de la implementación de la Nueva Arquitectura Financiera Regional con sus tres componentes: el Banco del Sur, el Fondo de Reservas del Sur y el sistema de pagos regional.
  10. Impulsar la democracia en las finanzas internacionales y luchar contra los paraísos fiscales.
  11. Consolidar acuerdos de conservación del patrimonio natural, toda vez que la región es una de las zonas más ricas del mundo en biodiversidad, agua y zonas bioclimáticas.
  12. Impulsar la participación social en los procesos de integración que representen los intereses de los pueblos de América Latina.
  13. Formar parte activa del grupo de países no alineados, para impulsar la democratización de las instancias internacionales y hacer respetar el derecho de los países menos desarrollados.
  14. Diversificar las relaciones económicas, comerciales y políticas para fortalecer el multilateralismo y el equilibrio global. Para esto es necesario retomar los acercamientos con los países africanos y asiáticos e impulsar acuerdos de cooperación y complementariedad.
  15. Fortalecer las relaciones con otros países, que se han visto afectadas por el deficiente ejercicio diplomático del actual Gobierno. Reconstruir las relaciones diplomáticas con México, buscando iniciar diálogos con un proceso diplomático de alto nivel y reconociendo la importancia estratégica de este socio.
  16. Promover el desarrollo económico, la seguridad regional e intercambio cultural con un enfoque de cooperación entre países. (I)