En menos de 24 horas, dos ciudadanos han sido encontrados sin vida en sectores del cantón Flavio Alfaro, en el norte de Manabí.

El primer caso se registró en el sitio El Cuello, del sector Río de Oro. Ahí, a Francisco Teófanes Esmeraldas Rodríguez, de 60 años, se lo halló tendido en el piso con un disparo en el cuerpo, alrededor de las 18:00 del jueves 2.

Según el relato de familiares que dialogaron con agentes policiales, Francisco Esmeraldas presuntamente tomó una escopeta de chimenea que tenía en la casa y luego supuestamente se disparó para acabar con su vida. Esa versión aún es investigada por la Policía.

Sus familiares manifestaron a agentes de policía que escucharon un disparo de la escopeta y de inmediato bajaron de la casa, cuando se llevaron el susto más grande de su vida al ver a su familiar ensangrentado y con la escopeta a su lado.

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Agentes de la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones y Extorsión (Dinased) llegaron al lugar para realizar el levantamiento del cadáver y, con autorización previa del fiscal de turno, lo trasladaron hasta el centro forense de Manta.

Los allegados informaron que Francisco Esmeraldas era padre de tres hijos en un primer compromiso y actualmente estaba en una nueva relación sentimental. De acuerdo con los allegados, Esmeraldas nunca demostró algún tipo de problema emocional.

El segundo caso se reportó la mañana de este viernes 3, cerca de las 11:00. Luis Pérez Bravo, de 33 años, fue encontrado en el interior de una finca ubicada en el sector Pozones de aquel mismo cantón.

Un hermano de la víctima dijo a la policía que se trasladó hasta ese sector, ya que la tarde del jueves pasado Pérez había salido a esa finca y desde ese entonces no volvió a casa ni respondía su teléfono celular.

Al llegar a la finca, el familiar dijo que a través de una pequeña ventana vieron que estaba el cuerpo de Pérez en el suelo, por lo que se tuvo que tumbar la puerta para ingresar al sitio. Ahí, constataron que el sujeto ya no tenía signos vitales y tenía cerca un frasco de insecticida.

Un médico de la familia que llegó al sitio manifestó que el fallecido se habría envenenado la noche anterior.

La policía que acudió al lugar realizó el levantamiento del cadáver. Sus familiares evitaron que lo trasladaran al Instituto de Ciencias Forenses.

Allegados indicaron que a Pérez lo habían visto en una misa que se realizó el 1 de diciembre pasado en memoria de su padre, por haber cumplido un año de fallecido, y que no se le notó tener problemas.

Luis Pérez era comerciante, tenía un negocio de venta de víveres y era padre de tres menores de edad. (I)