El descuido de los parques de la ciudad es evidente ante el reclamo de varios sectores pidiendo atención urgente. Se pueden observar árboles muriendo por falta de riego, maleza creciendo sin ser podada, basura acumulada producto de la carencia de amor por su entorno de malos ciudadanos, parques convertidos en urinarios públicos y dormitorios de indigentes. Esta situación se puede palpar en varias partes de la ciudad como en Urdesa norte, en el parque lineal de la Kennedy, Sauces y la Alborada, para mencionar unos pocos.
Estuario del río Guayas, un regalo de la naturaleza
Pero lo que indigna sobremanera a los guayaquileños es ver el estado deplorable del parque Centenario en el corazón de la urbe, lugar que visitan muchos extranjeros. Monumentos vandalizados, placas honoríficas robadas, árboles muriéndose por ser urinario de malos ciudadanos, gente sin ápice de cultura e higiene, que pareciera que desconocen cómo comportarse en una metrópoli como Guayaquil.
¿Será que como se encuentra este parque están otros lugares turísticos?
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¿Hasta cuándo la desidia de las autoridades municipales, así como de los malos ciudadanos, que con su comportamiento no ayudan para nada a mantener el decoro de la ciudad? Basura por doquier, acumulada en las aceras y alcantarillas que luego ocasionan las inundaciones en época invernal. Ah, pero quejarse y llorar, eso sí saben hacer sin tomar conciencia de que ellos son los causantes de tales efectos.
Y en general, la ciudad está abandonada, la inseguridad reina por doquier, la gente hace lo que les da la gana cerrando áreas de paso vehicular y peatonal con rejas , sin importarles el perjuicio que causan; el centro de la ciudad, que es paso obligado de turistas, está destrozado.
¿Y así con parques y calles llenas de basura y mal olor pretendemos atraer al turismo? ¿Qué le ha pasado a Guayaquil? (O)
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Nelly Mercedes Lozada García, Guayaquil