En un estudio recientemente publicado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) se informa que la brecha étnica en el Perú se ha venido cerrando en las últimas décadas, desde el 2004. El documento concluye que por primera vez en la historia del país el grupo de mestizos ha superado en ingresos al grupo de blancos. El grupo de indígenas, por su parte, también ha prosperado, pero en menor medida que los mestizos. El informe también registra que, si se extrapolan los resultados hacia el futuro, el grupo indígena alcanzará a igualar el ingreso de los blancos en dos décadas más. En términos generales, los autores argumentan que estos profundos cambios se deben al auge económico y a la estabilidad macroeconómica, así como también a la supresión de políticas públicas de exclusión, heredadas de la época colonial.
Según una comunicación personal con uno de los autores, las conclusiones del estudio son congruentes con lo que se observa en el Perú: en las últimas décadas los barrios adinerados y los restaurantes de primer orden, que antes eran frecuentados exclusivamente por blancos, ahora se ven poblados de mestizos.
No se sabe si este cerramiento de la brecha en lo político se va a reflejar en una paridad en los ingresos.
El documento no es para el lector común, pues contiene modelos econométricos con amplias bases de datos. Sin embargo, el andamiaje metodológico se basa en una variable crítica, cual es la separación de la población en tres grupos principales: blancos, mestizos e indígenas. Los investigadores obtienen esta variable del censo nacional peruano, que al igual que el ecuatoriano, se basa en la autoidentificación del entrevistado. Pero el estudio no se queda allí, dicha información se cruza con otras encuestas a nivel nacional, en un laborioso ejercicio de validación.
Mesas de diálogo: estos son los acuerdos llegados en petróleo y minería
En las últimas décadas el Ecuador no ha contado con la necesaria estabilidad macroeconómica como para –usando la hipótesis del estudio– cerrar la brecha étnica. Además de la dependencia del fisco con respecto al precio internacional del petróleo –que presenta en sí una fuente de inestabilidad– la ausencia de política cambiaria, por la dolarización, impide utilizar este instrumento para neutralizar los choques externos.
Curiosamente, en Ecuador la brecha entre los indígenas y los blanco-mestizos se ha cerrado en lo político, como se observa en el forcejeo de igual a igual dentro de las mesas de diálogo. No se sabe si este cerramiento de la brecha en lo político se va a reflejar en una paridad en los ingresos. Más parece, por la naturaleza equívoca de los temas escogidos en las mesas –tales como el control de precios y el aumento de los subsidios a los combustibles– que el cerramiento de la brecha política podría más bien generar más inestabilidad macroeconómica, que, en forma contraproducente, impedirá el avance económico de los grupos históricamente excluidos.
El documento, cuyo título se podría traducir como El cerramiento de la brecha étnica en el Perú en el contexto del crecimiento económico sostenido, se presentará en la reunión anual de la Asociación de Economía de América Latina y el Caribe (LACEA, en inglés), que se llevará a cabo en Lima, en noviembre de este año. Es muy probable que también se presente en Ecuador, antes de fin de año. (O)