La agitación por conseguir una entrada para la nueva película Spider-Man: sin camino a casa fue el tema que sacudió a las redes sociales esta mañana. Por un lado, por el descontento que generaron las interrupciones en el servicio de venta en línea de boletos, el cual se activó a la medianoche, por los accesos masivos a los portales web y aplicativos digitales de los cines.

Por otro lado, por las extensas filas que protagonizaron los fanáticos del arácnido héroe en las boleterías de los cines de diversas ciudades, como en Guayaquil, Quito y Cuenca.

¡Spider-locura! Así fue el primer día de venta online de entradas para ‘Spider-man: sin camino a casa’ en Guayaquil

En una de las publicaciones que subieron los usuarios en Twitter se aprecia a los admiradores de Spider-Man dentro del centro comercial El Dorado, ubicado en la avenida León Febres-Cordero, en Samborondón. Aunque no se puede precisar el número de los presentes, llamó la atención el despliegue de la multitud por las instalaciones del establecimiento, fuera de los límites de la sala del cine, desde aproximadamente las 09:30, incluso antes de que los otros locales operaran.

Al caer la tarde, alrededor de las 18:00, tras una observación en el sitio había unas 25 personas que formaban una hilera en las taquillas de Supercines de El Dorado. Un anfitrión recibía a los cinéfilos y los direccionaba a una de las dos filas que correspondían a la venta de tiques para la película. La otra columna era más breve y desde ahí se atendía a los clientes que buscaban disfrutar los otros filmes que se están proyectando.

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La escena era completamente opuesta a lo que se había reportado en la mañana.

El ingeniero en marketing Galo Cedeño prefirió adquirir sus entradas en este horario justamente para evitar la euforia que se vivió a inicios del día. “Vine sin expectativas realmente, me temía que las entradas se hubieran agotado por todo lo que había visto en redes sociales”, contó luego de comprar tres pases para el 16 de diciembre. “Me gusta mucho este cine, está cerca de mi casa y la sala vip es mi favorita”, agregó.

Bruno Noboa también aprovechó este momento del día para conseguir dos boletos, luego de haber entrenado en el gimnasio que funciona dentro del centro comercial. “Subimos a ver cómo estaba el movimiento y aprovechamos que no había mucha gente. Esperamos más o menos unos 30 minutos hasta que nos atendieran, estaba todo muy tranquilo”, admitió el ciudadano.

Con la misma disposición accedió a la taquilla la comunicadora Andrea Saltos. Luego de encontrarse con una amiga para tomar un café en el sitio, subió a la planta alta, donde está el cine, para probar suerte. Ella también obtuvo tres entradas para el estreno. “Ha sido una locura este día, ¡pero al menos podré ver Spider-Man antes de que me hagan spoilers!”, bromeó la joven.

En cuanto a la venta en línea, algunos pudieron acceder con tranquilidad a los sitios web de su cine favorito. Ese fue el caso de Sheyla Triviño. “Finalmente, 15:30 fue el momento en el que todo estuvo a favor, se presentaron nuevamente las falencias, pero el sistema de app móvil fluía mejor que en la madrugada”, compartió.

“Pude obtener mis entradas y estoy contenta de poder asistir con mi familia. No logré concretar para el estreno, que era lo ideal para adelantarnos a los spoilers”, coincide Sheyla. “No revisaré redes sociales hasta luego de ver la peli. Es casi imposible, pero siempre deseas vivir tu propia experiencia”.

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Lo mismo le ocurrió a Omar San Andrés. A las 15:40 consiguió su entrada, gracias a la gestión de su prima, aunque para la función del viernes. “Solo queda cuidarse el jueves y parte del viernes a cualquier tipo de spoiler que no arruine la tan esperada sorpresa. Este fenómeno no se ha dado en películas anteriores ni de Marvel, Star Wars o DC”.

Omar intentó comprar sus tiques a la 13:00 en la boletería de un cine. Pero se encontró con una cola que llegaba hasta el parqueo, “comparable solo con las filas en el banco. Me quedé aguantando sol por más de 20 minutos para tratar de calcular el tiempo que me tomaría llegar a la caja”, recuerda. “¡¡¡Casi tres horas me hubiera tomado!!! Tiempo que injustificadamente me ausentaría de mi trabajo para comprar los tickets... Mediante redes y amistades veía que el panorama en los otras salas de cine era muy similar”.