Durante el verano de 1957, el expiloto Enzo Ferrari (Adam Driver) está en crisis. La quiebra amenaza la fábrica que él y su esposa, Laura Garello (Penélope Cruz), construyeron de la nada diez años antes. Al mismo tiempo, su matrimonio se ha visto afectado por la pérdida de su hijo, Dino, a causa de distrofia muscular.

Bajo la dirección de Michael Mann (The Insider, Collateral, Tokyo Vice, Manhunter), la cinta Ferrari se mueve detrás de la imagen inescrutable del icónico Enzo Ferrari (1898-1988) tomando como inspiración el libro Enzo Ferrari: The Man, The Car, The Races, The Machine de Brock Yates (1991).

“No hay equilibrio en su vida, y ese es el objetivo de Enzo Ferrari. Eso me fascinó, porque así es más como es la vida en realidad”, comenta Mann, nominado en cuatro ocasiones al Óscar. “La vida es asimétrica. La vida es desordenada. La vida está llena de caos. Ferrari fue preciso y lógico; racional en todo lo que tiene que ver con su fábrica y su equipo de carreras. El resto de su vida fue impulsivo, defensivo, libidinoso, caótico. Esta asimetría y maravillosa contradicción es lo que hizo que él y los demás personajes de esta historia única fueran tan humanos para mí”.

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Esa complejidad se evidencia con la aparición de Piero Lardi el hijo no reconocido de Enzo nacido en 1945 de su relación con Lina Lardi (Shailene Woodley), quien busca ahora llevar el apellido de su padre. Juntos constituyen una segunda familia de la que Laura desconoce hasta que se revela.

Adam Driver (Enzo Ferrari) y Shailene Woodley (Lardi).

A medida que convergen crisis y revelaciones, Ferrari apuesta todo por ganar una carrera, la carrera sumamente peligrosa de 1.000 millas a través de carreteras abiertas llamada Mille Miglia.

“Para Lina, nunca se trató del dinero”, afirma Woodley sobre el enfrentamiento de su personaje con el de Laura por el imperio de Ferrari. “Nunca se trató de que Piero fuera el ‘heredero de Ferrari’. Nunca se trató del alboroto materialista que surgió al tomar el nombre de Enzo. Se trataba de brindar un espacio seguro para que su hijo sintiera que pertenecía a un mundo que, durante ese tiempo, especialmente en la Italia católica, le hacía sentir a cualquiera en esas circunstancias que no encajaba”.

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Penélope Cruz es Laura Garello en 'Ferrari'.

Aspira al Óscar

Como preparación para su rol, Adam Driver investigó la vida del hombre que interpretaría, estudiando sus decisiones, su historia, cómo se movía, respiraba, caminaba y hablaba.

Eso encajó con el director a quien le apasiona trabajar con actores en la preproducción y convertir la preparación de la historia de fondo en un proceso visceral. Mann les da a su elenco cosas en las que hincar sus dientes artísticos, y Driver afirma que él, como muchos, se sumergió en ese enfoque que le valió ser candidato en la categoría de mejor actor en los próximos premios Óscar, a celebrarse este domingo 10 de marzo.

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Rodaje de 'Ferrari'.

“Michael te infunde mucha confianza”, señala Driver. “Te dará espacio para probar algo, pero es muy claro con la película que está haciendo y esa claridad es algo que siempre anhelo, porque incluso de manera abstracta, te ayuda a tener mejores ideas”.

Leí el libro de Yates, pero estaba bastante claro que cada uno tenía una versión diferente de quién era Ferrari”, añade el protagonista de A Marriage Story. “Era un villano o era seductor. Era muy carismático. Era muy malo o imponente y manipulador, y era imposible estar a la altura de todas esas expectativas. Entonces, volvimos al guion y a la versión que estábamos interpretando, alguien lo suficientemente voluble y que tiene ese motor interno funcionando constantemente, aunque está alejado emocionalmente”.

Driver pasó más de dos horas peinándose y maquillándose todos los días para interpretar a Ferrari, quien tenía 59 años en el periodo que representa la película.

“Las prótesis cinematográficas ahora parecen ser tan extremas que casi se extraña al actor, a la persona que está debajo; a menudo falta una conexión emocional, y Michael no quería eso en absoluto”, precisa Driver.

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“Es un proceso exhaustivo, pero fue útil para intentar encontrar el cansancio en Enzo. No está ágil en este momento de su vida, pero tampoco es débil de ninguna manera. Hay una pesadez, creo. Tuve un fuerte impulso al respecto desde el primer día. Era alguien que había crecido en una fábrica y me imaginaba que se encorvaba cuando se subía a los coches”.