Un gran mural que exhibe el dominio de la naturaleza sobre el hombre es la pieza clave de la exposición Cruzando el umbral, del artista colombiano Miguel Cárdenas, que el viernes anterior se inauguró en el club Driving Range, ubicado en el km 6,5 de la av. Samborondón.

Exposición 'Cruzando el umbral', del artista colombiano Miguel Cárdenas, en el club Driving Range (Samborondón). Foto: Moisés Pinchevsky

Es un paisaje inmersivo y plenamente misterioso pintado especialmente para este espacio, “para que uno entrara y sintiera que está casi dentro de un dibujo”, indica el bogotano de 47 años de edad. El mural expone “un entorno natural muy crecido, en el cual las plantas se llevan por encima toda la pared, y lentamente se observan las montañas y más elementos que están como metidos dentro del paisaje, como si fuera algo arqueológico, como los desechos de una civilización que fue abandonada y carcomida por la naturaleza”, explica el artista, quien tiene familiares que residen en Guayaquil y estuvo de visita en la ciudad para esta inauguración.

Cárdenas dedicó aproximadamente tres horas para pintar esta obra en óleo sobre una pared previamente tratada con un fondo acrílico, con trazos libres y espontáneos. Aunque la idea tardó mucho tiempo en ser desarrollada, comenta.Un gran mural que exhibe el dominio de la naturaleza sobre el hombre es la pieza clave de la exposición Cruzando el umbral, del artista colombiano Miguel Cárdenas, que el viernes anterior se inauguró en el club Driving Range, ubicado en el km 6,5 de la av. Samborondón.

Es un paisaje inmersivo y plenamente misterioso pintado especialmente para este espacio cultural, “para que uno entrara y sintiera que está casi dentro de un dibujo”, indica el bogotano de 47 años de edad.

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La exposición 'Cruzando el umbral', de Miguel Cárdenas, fue inaugurada el viernes 12 de septiembre. Su último día será el viernes 15 de octubre. Foto: Moisés Pinchevsky

Cárdenas dedicó aproximadamente tres horas para pintar esta obra en óleo sobre una pared previamente tratada con un fondo acrílico, con trazos libres y espontáneos. Aunque la idea tardó mucho tiempo en ser desarrollada, comenta.Un gran mural que exhibe el dominio de la naturaleza sobre el hombre es la pieza clave de la exposición Cruzando el umbral, del artista colombiano Miguel Cárdenas, que el viernes anterior se inauguró en el club Driving Range, ubicado en el km 6,5 de la av. Samborondón.

Es un paisaje inmersivo y plenamente misterioso pintado especialmente para este espacio cultural, “para que uno entrara y sintiera que está casi dentro de un dibujo”, indica el bogotano de 47 años de edad.

El mural expone “un entorno natural muy crecido, en el cual las plantas se llevan por encima toda la pared, y lentamente se observan las montañas y más elementos que están como metidos dentro del paisaje, como si fuera algo arqueológico, como los desechos de una civilización que fue abandonada y carcomida por la naturaleza”, explica el artista, quien tiene familiares que residen en Guayaquil y estuvo de visita en la ciudad para esta inauguración.

Cárdenas dedicó aproximadamente tres horas para pintar esta obra en óleo sobre una pared previamente tratada con un fondo acrílico, empleando trazos libres y espontáneos. Aunque la idea tardó mucho tiempo en ser desarrollada, comenta.

Exposición 'Cruzando el umbral', del artista colombiano Miguel Cárdenas, en el club Driving Range (Samborondón). Foto: Moisés Pinchevsky

Cruzando el umbral también consta de dos dibujos al óleo sobre un papel especial, también tratado con acrílico en fondo negro, en los cuales gobiernan criaturas antropomorfas dentro de una propuesta artística que fusiona la cultura precolombina, el arte moderno, el surrealismo y la estética, todo envuelto en el misticismo, indica la curadora de la exhibición, Eliana Hidalgo Vilaseca.

Exposición 'Cruzando el umbral', del artista colombiano Miguel Cárdenas. La curadora es Eliana Hidalgo Vilaseca. Foto: Moisés Pinchevsky

“El encanto de su lenguaje esquemático nos invita a repensar nuestros nexos con el medio ambiente, al tiempo en que sus criaturas antropomorfas actúan como un puente entre lo humano y lo natural, simbolizando la búsqueda de un vínculo más honesto con el entorno”, agrega Hidalgo en su descripción.

'Insecto en el paisaje' (2018), en la exposición 'Cruzando el umbral', de Miguel Cárdenas, en el club Driving Range (Samborondón). Foto: Moisés Pinchevsky

En sus palabras, la curadora se refiere también a una cuarta obra, una pintura al óleo titulada Insecto en el paisaje (2018), que capta una mantis religiosa cuyas finas formas dominan un escenario con vegetación abundante, pintado para mostrar la increíble complejidad de los pequeños mundos naturales. “A veces uno piensa que algo pequeño no es tan complejo como lo grande, pero en lo pequeño de la naturaleza también hay algo muy trascendente”, dice el autor de esta composición.

Exposición 'Cruzando el umbral', del artista colombiano Miguel Cárdenas, en el club Driving Range (Samborondón). Foto: Moisés Pinchevsky

El arte de Miguel Cárdenas, que incluye la escultura, sobre todo representada en una cabeza de cocodrilo que parece habitar el universo creado en el mural, propone una nueva mitología alrededor de la naturaleza, con personajes, ambientes y situaciones aparentemente repletos de fantasía, pero conectados profundamente a las consecuencias reales y permanentemente provocadas por un ser humano depredador.

El artista concreta en su obra una constante inquietud hacia la relación que tiene el ser humano con el ambiente natural. “Si no la redifinimos, estamos yendo a un abismo”, concluye. (I)