Isabel II se ubicó en el tercer puesto de la línea de sucesión al trono cuando nació, el 21 de abril de 1926. Estaba detrás de su tío, Eduardo, príncipe de Gales y de su padre, el príncipe Alberto de York. Entonces era conocida como la la princesa Isabel de York.

En 1936, cuando su abuelo Jorge V murió y Eduardo lo sucedió como rey, Isabel pasó a ocupar el segundo puesto en la línea de sucesión al trono después de su padre. Ese mismo año, Eduardo VIII abdicó; Alberto de York ascendió a trono como Jorge VI e Isabel se ubicó en el primer lugar de la línea de ascensión al trono, con el título de Su Alteza Real la princesa Isabel.

Publicidad

Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, la princesa Isabel y su hermana la princesa Margarita, estuvieron desde septiembre de 1939 en el castillo de Balmoral, Escocia. Permanecieron allí hasta la Navidad de 1939, cuando se mudaron a Sandringham House en Norfolk. Posteriormente fueron llevadas a Royal Lodge y al castillo de Windsor.

Durante el desarrollo de este conflicto, la princesa Isabel ingresó al Servicio territorial auxiliar de mujeres como segunda teniente, convirtiéndose en el primer miembro de la familia real en alistarse a las fuerzas armadas a tiempo completo.

La Segunda Guerra Mundial terminó en 1945; la princesa se convirtió en reina el 2 de junio de 1953, y seguramente pensó que un conflicto de este tipo nunca nunca más se daría. Sin embargo, los temores de una Tercera Guerra Mundial crecieron en la década de 1980, al punto de que la monarca tenía listo un discurso para anunciarles a sus súbditos la novedad.

El discurso estuvo guardado durante archivos nacionales británicos y salió a la luz en 2013. Fue elaborado por los funcionarios del gobierno en 1983, mientras la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) realizaba juegos de guerra durante la Guerra Fría.

La intención era que la monarca diera el discurso al mediodía del viernes 4 de marzo de 1983. Este tenía como objetivo preparar al país para la dura prueba de una Tercera Guerra Mundial.

Publicidad

Por fortuna, nunca ocurrió.

El texto indicaba lo siguiente:

Ahora, esta locura de la guerra una vez más se esparce por el mundo y nuestro valiente país debe volver a prepararse para sobrevivir frente a grandes dificultades.

Nunca he olvidado el dolor y el orgullo que sentí cuando mi hermana y yo nos apretábamos contra la radio para escuchar las palabras inspiradoras de mi padre [Jorge VI] en aquel fatídico día de 1939 [en el inicio de la II Guerra Mundial].

Ni por un solo instante me imaginé que este deber solemne y terrible que un día caerá a mí. Pero cualquiera sean los terrores que nos acechan a todos, la cualidad que ha contribuido a mantener nuestra libertad intacta ya dos veces en este siglo triste una vez más será nuestra fuerza.

Publicidad

Mi marido (el príncipe Felipe) y yo compartimos con las familias de toda la tierra el miedo que sentimos por los hijos e hijas, maridos y hermanos que han salido de nuestra parte para servir a su país.

Mi amado hijo Andrés está en este momento en acción con su unidad y oramos constantemente por su seguridad y por la seguridad de todos los hombres y mujeres en el país y en el extranjero. Este es el estrecho vínculo de la vida familiar que debe ser nuestra mayor defensa contra lo desconocido.

Si las familias permanecen unidas y decididas, dando refugio a las personas que viven solas y sin protección, la voluntad de nuestro país para sobrevivir no puede ser quebrantada.

Mientras que nos esforzamos juntos para luchar contra el nuevo mal, oremos por nuestro país y los hombres de buena voluntad, donde quiera que sea. Dios los bendiga a todos”.

Publicidad

Isabel II falleció este 8 de septiembre de 2022, a los 96 años de edad. (I)