La intriga, la comedia y la violencia se balancean en cuatro relatos que tienen un mismo hilo conductor: el amor. El espacio teatral La Monaa presenta la obra De qué hablamos cuando hablamos de amor, escrita y dirigida por José Miguel Flores.

La obra de formato largo está compuesta por cuatro cuadros: el primero es el monólogo de un hombre obsesionado por una vecina; el segundo cuadro es sobre unas enfermeras que dejan ver su vida afectiva mientras cuidan a una persona mayor; el tercer relato recrea una cita entre un abogado y un hombre que se está divorciando; y la última historia es una velada entre cuatro amigos que tienen una idea diferente del amor.

“En estos cuatro cuadros se muestra toda la perspectiva de lo que se entiende por amor, lo que entendemos los seres humanos. Un amor lleno de violencia, un amor lleno de comprensión, un amor de sacrificios, un amor maternal o el amor propio”, cuenta Flores.

Personajes variados

Foto: Cortesía

“Son personajes que van sumergidos en todas estas nociones que nos dejan ver como espectadores la gama infinita de acepciones humanas que podemos darle a esta connotación de la palabra amor”, dice Flores, sobre los personajes escritos por él.

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Uno de esos personajes es Jessica, una enfermera que trabaja en un geriátrico interpretada por Nathaly Toapanta. “El personaje de Jessica es muy empático con los pacientes, porque le recuerda mucho a su abuelo, quien también terminó su vida en un geriátrico, y a pesar que tuvo todo el amor de su familia, estar en ese lugar es muy triste para muchas personas”, cuenta la actriz.

Menciona que este papel le ha enseñado ha “aprender a aceptar el dolor, no como un hecho traumático, sino como un proceso necesario de la vida, necesario para enseñarnos a madurar”.

Se considera como una persona que empatiza con las personas mayores. “Muchas veces pensamos que las personas, porque están en su última etapa de vida, son las que menos requieren amor, pero todo lo contrario, siento que estas personas por el hecho de haber vivido mucho tiempo, han vivido diversas manifestaciones de amor y es como su última etapa en la que más amor requieren”, menciona.

El personaje picarezco, ‘don Juan’, pero que en el fondo guarda un miedo a enamorarse lo personifica Jhon Marín Gallegos, quien da vida al médico Darío Gutierrez. “Es como muy caótico, porque él (personaje) es como una persona que tiene mucho miedo a reflejar lo que siente, a dar amor, ya que su padre trataba a su madre de una manera mu negativa”, dice.

“Es un personaje que todo el tiempo está queriendo encontrar un amor, pero le da miedo también brindarlo”, añade.

El actor confiesa que se ha sentido identificado con Don Gutierrez. “En algún momento de mi vida, también me dio mucho miedo demostrar amor o consideraba que el amor libre, sin ataduras, sin una etiqueta de novios era el mejor”. sostiene.

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Otros de los personajes es Alberto, un hombre que esá atravesando un divorcio, que es llevado a las tablas por José Cordero. El cuadro refleja todo el sentir de él y al mismo tiempo el proceder de su astuto abogado. “Lo veo como un personaje tímido e inocente por este concepto que tiene sobre el amor”, dice el actor.

Cómo nace el libreto

José Miguel Flores dramaturgo guayaquileño y director del grupo de teatro La Mona.

El dramaturgo guayaquileño indica que su obra -específicamente el último cuadro- está inspirada en el libro homónimo De qué hablamos cuando hablamos de amor, de Raymond Carver. Un libro que incluso es mencionado en la oscarizada película Birdman. Flores sostiene que lo que hizo fue una traducción ecuatorianizada de uno de los cuentos del libro.

“Es un libro excepcional, muy violento, muy bizarro, muy realista, crudo, me quedé muy fascinado con la noción de ese texto”, sostiene Flores.

Sin embargo, afirma que finalmente la puesta en escena contó con la participación de cada uno de los actores. “El montaje ha sido una creación colectiva, ha sido una investigación por parte de todo el elenco”, dice.

¿Por qué esa fascinación por hablar del amor? “Soy una persona aferrada al arte, para mí el arte es el territorio de lo ideal, es una batalla de lo utópico, y el amor me parece que es una de las pocas cosas que aún nos hacen mantenernos con convicciones, porque para mí los ideales son pequeñas luces en el horizonte que nos ayudan a caminar hacia adelante”, responde el también actor.

“En estos ideales uno de los más fundamentales es el amor, porque nos puede transformar en los seres más loables, nos puede sacar la mejor versión de nosotros, como también nos puede sacar la parte más miserable, y ambas nociones me parecen igual de ricas porque a través de conocer tus sombras vas descubriendo tus propios límites y a través de descubrir tus luces también vas descubriendo las capacidades sobredimensionadas que eres incapaz de verlas”, añade Flores.

Funciones

De qué hablamos cuando hablamos de amor se presenta esta noche, a las 20:30, en la sala de teatro La Monaa (situada en av. del Ejército y Padre Solano). El resto de funciones son mañana sábado, el 24 y 25 de septiembre.

La entrada tiene un costo de $ 10. Puede reservar su entrada al 095-948-2111 - 096-739-1925.

Actúan Fausto Arias, Nathaly Toapanta, Silvia Acosta, José Cordero, Sandro Farías, José Miguel Flores, John Marín, Pamela Pincay y Andrea Guevara. (I)