En 1807 Portugal era un país aliado de Gran Bretaña en contra de Francia (ya gobernada por Napoleón Bonaparte) y de España (regida por Carlos IV, pero aliada con los franceses). En virtud de la alianza franco-española, Napoleón I llegó a un acuerdo con el favorito de los reyes de España, Manuel Godoy, para que tropas francesas invadieran Portugal transitando por territorio español; a cambio de ello, se otorgarían territorios portugueses a España. Este plan era en realidad una ejecución del Tratado de Tilsit celebrado en julio de 1807 entre Francia y Rusia, por el cual Napoleón Bonaparte disponía su voluntad de extinguir las dinastías de Borbón en España y de Braganza en Portugal, imponiendo a ambos países monarcas de la familia de Napoleón. En ejecución de la “alianza franco-española” pactada entre Godoy y Napoleón, Francia reclamaba que Portugal se adhiriese al Bloqueo Continental ordenado por Napoleón Bonaparte (suprimiendo todo comercio con los británicos) y declarar la guerra a Gran Bretaña, arrestando a sus súbditos domiciliados en suelo portugués.

Ante la inminente invasión de los franceses y españoles a Portugal, la monarquía lusa no tuvo otra opción que abandonar su territorio ibérico en 1807 y trasladarse a su colonia más importante: Brasil. Ya en el año 1808, este traslado de la corte portuguesa fue un episodio destacado en la historia de Portugal y Brasil cuando la familia real lusitana, encabezada por la reina María I de Portugal y el príncipe regente, el futuro Juan VI, junto con toda la corte establecida en Lisboa (cerca de 15.000 personas, entre civiles y militares), ya que la sede de la Casa de Braganza quedó en Río de Janeiro desde el 7 de marzo de 1808 hasta el 26 de abril de 1821. Esta semejante situación implicaba que todo el imperio colonial portugués era gobernado desde Brasil, por lo que dicho territorio quedó elevado a una situación legal y administrativa igual a la de su metrópoli invadida por tropas extranjeras.

Leopoldina y don Pedro I (encarnados por Dedeh Melo y João Campany).

Es en este contexto en el que se desarrolla Brasil Imperial (2020), serie independiente producida por Fundação Cesgranrio y distribuida por la empresa ELO y que puede verse por Amazon Prime Video. Cuenta la historia de Arrebita que llegó a Brasil junto a la corte portuguesa en 1808, el evento inaugural de un periodo de grandes transformaciones políticas y sociales que convirtieron a Río de Janeiro en la capital del reino portugués y crearon las condiciones para la independencia del país. La serie tiene su lado más humano a través de la tormentosa relación entre don João y la princesa Carlota Joaquina, así como las actitudes autoritarias de don Pedro y sus aventuras extramaritales, la muerte de la princesa Leopoldina, la lucha de Gonçalves Ledo por los ideales republicanos, los levantamientos populares en busca de mayor libertad y el establecimiento de una élite económica y política guiada por privilegios, además de la corrupción y los intereses creados que guiaron la vida de Brasil en esta época, que son el telón de fondo del intrincado romance de Arrebita y Ana do Congo.

Oscar Calixto y Jéssica Córes en 'Brasil Imperial' (2020).

La producción cuenta con el guion de Antônio Ernesto Martins y la dirección de Alexandre Machafer, el mismo guionista y director del largometraje El hijo del hombre (2019) que estuvo en el circuito nacional brasileño en 2019 y que actualmente también está disponible a través de Amazon Prime.

La serie está totalmente filmada en la ciudad de Río de Janeiro, la producción no utilizó estudio y optó por locaciones reales como la Iglesia de Nuestra Señora de la Gloria de Outeiro, Palacio Imperial, Real Gabinete Portugués de Lectura (biblioteca), Centro Cultural de Justicia Electoral, la Casa Marquesa de Santos, entre otras localidades que son atractivos turísticos actuales.

Gláucio Gomes en el papel de João VI.

Brasil Imperial está narrado por quien fuera periodista y político Gonçalves Ledo (1781-1847), interpretado por el actor brasileño Ricardo Soares. Ledo fue un acérrimo opositor de las ideas absolutistas de aquel periodo, junto a sus compañeros de la Masonería y otros periodistas de la época, lucha por los ideales republicanos, teniendo en esta trayectoria importantes enfrentamientos con José Bonifácio, ministro de don Pedro.