“Bota la basura al pie de mi casa y lo voy a demandar porque me cansé de hablarle y no entra en razón”. “Pone a todo volumen su parlante y altera la tranquilidad del barrio”. “Lo demandaré porque chocó mi carro y no me quiere pagar los daños”. “Lo llevaré a los tribunales porque sus mascotas se hacen pipí y popó en mi acera, en mi jardín…”, son parte de los problemas más frecuentes que se dan en barrios, ciudadelas y urbanizaciones.

Y estos problemas terminan en muchas ocasiones en procesos judiciales, donde los que se consideran afectados al igual que los demandados deben buscar y pagar a un abogado para que los defiendan en la acción interpuesta. Y a esto le suman el tiempo invertido, la espera por la resolución, y los gastos económicos adicionales que han tenido como movilizaciones, honorarios del abogado, entre otros, sin contar que llenan las dependencias de justicia con casos que pueden resolverse de una manera más sencilla.

Aquellos inconvenientes entre vecinos pueden ser atendidos en la misma comunidad o barrio por los llamados jueces de paz, operadores del sistema de justicia de paz con un límite de acción y que tienen la facultad para resolver determinados conflictos sin afectar los derechos de las partes, garantizando así el acceso a la justicia para los ciudadanos. No pueden actuar en delitos, violaciones a derechos o en contravenciones que impliquen privación de libertad.

Trabajan por voluntariado, sin remuneración económica, son miembros reconocidos y respetados en su localidad y no son abogados necesariamente, pueden tener otra o ninguna profesión u oficio, ya que antes de ser elegidos son capacitados para la función que cumplirán.

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La figura del juez de paz está amparada en las leyes ecuatorianas. Nació en la Constitución vigente del 2008 (en Montecristi) y consta también en el Código Orgánico de la Función Judicial. Pero esta justicia de paz, como también se la conoce, entró a regir por completo en Ecuador en el 2014 para las áreas rurales y urbano-marginales del país.

Y aunque el término, sus funciones y alcance, son desconocidos por una gran mayoría de la población, estos van ganando terreno en cantones de Ecuador y, sobre todo, en Guayaquil, donde el Consejo de la Judicatura y el Municipio local, en alianza, fomentan la participación y la elección de estos jueces, al igual que la de los promotores de paz, que son ciudadanos de los mismos barrios que construyen, promueven y fortalecen la convivencia, el amor, y mejoran la llamada cultura de paz en sus localidades.

Así les recordaban en una de las jornadas de elección de estos jueces de paz, la semana pasada, en el barrio Santa María de Las Lomas, ubicado en la parte este del conocido como cerro San Pedro-Las Lomas, junto a la urbanización privada La Fuente y cerca de la ciudadela La Ferroviaria, oeste de Guayaquil.

Moradores de barrios podrán resolver problemas comunitarios a través de los jueces de paz. Foto: Ronald Cedeño. Foto: El Universo

“Para mí es una experiencia nueva, nunca pensé tratar este tema. Además, ni sabía en todo este tiempo de mi vida qué era un juez de paz. Por unas amistades que me dijeron llegué a este taller. He aprendido muchas cosas de las que nunca estaba informado como para qué sirve un juez de paz en una comunidad”, cuenta Luis Martínez, de 54 años, habitante de San Pedro, uno de los cuatros barrios que la tarde del 17 de agosto terminó la primera fase de capacitación (que arrancó el 3 junio pasado) y que eligió a sus jueces y promotores de paz en la casa comunal de Santa María de Las Lomas.

Cuenta que al igual que otros sectores, el barrio también ha experimentado en gran medida la llegada de los chamberos (recicladores) y de los ladrones que optan por robar más los accesorios de carros. Por eso, agrega, un grupo de vecinos se unió y contrató por primera vez a un guardián, quien cuida en la noche los vehículos para darles “un poco más de seguridad”.

Él junto con sus vecinos María Medina, de 67 años, Gloria Valdiviezo, de 50 años, Mels Maiguel, de 44 años, y Víctor Rubio, de 40 años, recibieron la capacitación para formar parte de esta justicia de paz en los barrios.

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En el barrio Santa María de las Lomas se eligió, la semana pasada, a los jueces de paz y a los promotores de paz de cuatro barrios: San Pedro, Sol Naciente, de un sector del centro de Guayaquil y de Las Lomas. Foto: Ronald Cedeño Foto: El Universo

“Qué nos ha movido a participar en este taller, el conciliar conflictos en la comunidad o mediar. Los conflictos más comunes son que los perros se hacen sus necesidades en la calle, que (la gente) bota la basura, que ocupan veredas”, expone Alfredo Plúas Vargas, 63 años, habitante del barrio Santa María de las Lomas, fundado en 1988, con alrededor de 200 casas y unos 1.000 habitantes, calculan sus residentes. En la jornada estuvieron siete personas de esta localidad.

Hay conflictos barriales. Lo importante es saber sobre el tema para transmitirlo en la comunidad, para buscar solución. Deberíamos sumar más, no restar en la comunidad. Esto nos ayuda a fortalecer el trabajo para llegar a concretar soluciones y evitar más conflictos.

Mels Maiguel, 44 años, ahora parte de la justicia de paz del barrio San Pedro

Ese día también participaron miembros de los barrios Sol Naciente y centro. Este último abarca las calles desde Malecón, Padre Solano, Clemente Ballén hasta la calle Los Ríos.

El barrio Sol Naciente, oeste de Guayaquil, ya tiene también a su juez y a sus promotores de paz, que van a ayudar a resolver determinados conflictos comunitarios. Foto: Ronald Cedeño Foto: El Universo

“Nos motiva que en el barrio cuando haya conflictos estará una persona y un equipo de promotores (de paz) que apoyarán resolviendo los problemas”, dice Patricia Yagual, de 51 años, quien habita en Sol Naciente desde hace más de 26 años. Este barrio está ubicado en la av. Barcelona, entre las ciudadelas La Ferroviaria y Bellavista.

Sol Naciente tiene unos 35 años de vida y cuenta actualmente con unos 700 habitantes. Es una barrio tranquilo, donde todavía se puede caminar libremente, sin temor a ser abordados por delincuentes, según sus residentes. Son muy unidos y cuando llegan extraños se ponen enseguida en alerta, relata Segundo Alcocer, de 60 años, presidente del comité barrial.

Principales problemas que tienen los barrios

En general, los conflictos o inconvenientes más frecuentes que se repiten en barrios, ciudadelas y comunidades están relacionados con la mala disposición de la basura, con ruidos que afectan a vecinos, con desorden, desaseo, deudas económicas, entre otros. Esto sumado a problemas como la inseguridad, el alcohol, las drogas y la delincuencia, campos en los que deben de actuar autoridades locales y nacionales como dictan las competencias.

“En Sol Naciente básicamente los problemas son respecto a la basura, a la bulla de los altoparlantes, lo que dejan los perritos”, expone Segundo Alcocer. Él y otros representantes de su barrio participaron en las capacitaciones para la justicia de paz.

“En San Pedro hay problemas que hay que tratar de irlos resolviendo caso por caso. En el sector hay también problemas de droga, de alcohol y para eso se necesita el apoyo de la Policía. Lo que nosotros podemos hacer es tratar de ayudar, de hacerles concienciar a las personas sobre las consecuencias de los actos”, menciona María Medina, quien fue electa como promotora de paz.

Víctor Rubio, también de San Pedro y ahora parte de esta justicia de paz, comenta que las actividades que cumplirán como jueces y promotores de paz ayudará a rescatar valores y fortalezas que tenía antes San Pedro.

“El barrio ha sido sano en todos los sentidos, pero las generaciones han ido cambiando, los pensamientos han ido cambiando... Y esto (justicia de paz) también es una forma de volver a rescatar lo que era San Pedro, un buen barrio, donde todas las personas iban con un mismo propósito... y eso se va transmitiendo de generación en generación”, agrega Rubio.

Hay barrios que incluso tienen trabajos previos con estadísticas y radiografías de sus problemas, necesidades y posibles soluciones.

Uno de ellos fue un barrio del centro, que abarca el perímetro comprendido entre las calles Malecón Simón Bolívar, Padre Solano, Clemente Ballén hasta llegar a la calle Los Ríos. Ellos también eligieron a su juez de paz en la cita del 17 de agosto en Santa María de las Lomas.

La mala disposición de la basura es uno de los problemas comunitarios que más afecta a la vecindad en Guayaquil, como ocurre en zonas céntricas. Foto: Ronald Cedeño Foto: El Universo

“Tenemos varios trabajos como Fundación Juventud en Acción Ecuador y Fundación Yunta. Por ejemplo, elaboramos un diagnóstico situacional sobre el impacto de la inseguridad en la ciudad de Guayaquil y esto nos permitió recopilar datos como que el 23 % de los jóvenes están inmersos en el consumo de drogas y en temas de inseguridad, como sicariato, microtráfico, entre otras cosas, entonces era muy difícil trabajar con ellos para lograrlos sensibilizar y esto generaba conflictos en la comunidad”, expone Cristian Benites Pérez, 40 años, quien fue electo juez de paz del sector centro de Guayaquil.

Para él y los promotores de paz de su comunidad, como Ángela Silva, Julio César Goya y Fabricio Quirola, es importante tener un aval institucional, como el municipal y el de la Judicatura, para ayudar en la resolución de problemas comunitarios, coinciden. Ellos sostienen que tienen experiencia en proyectos a favor de la sociedad.

¿En qué ámbitos pueden actuar los jueces de paz?

Los jueces de paz van a conciliar casos comunitarios, no pueden atender temas donde haya violación de derechos, maltratos, delitos, entre otros.

No van a tener tampoco la potestad de enviar a prisión a alguien o de quitarle su libertad. Solo actuarán en contravenciones menores que no impliquen cárcel.

Tener jueces y promotores de paz nos va a servir para resolver futuros problemas a nivel de la comunidad. Será de gran ayuda porque tendremos dónde recurrir antes de ir otros niveles de justicia

Piedad Ortiz Vera, 60 años, habitante del barrio Sol Naciente y participante de la justicia de paz

En temas como obligaciones patrimoniales, tales como deudas, contratos o daños a bienes, solo pueden resolver si la cuantía no supera los cinco salarios básicos, que en Ecuador es en este 2021 los $ 2.000. Si supera aquel monto, el juez de paz deberá direccionarlo a la Unidad Judicial más cercana o a un centro de mediación, como mejor estime el involucrado, exponían los funcionarios judiciales que participan en estas capacitaciones.

¿Qué requisitos debe tener para ser juez de paz?

  1. Los jueces de paz son personas que viven en la misma comunidad un mínimo de tres años.
  2. Tienen que ser conocidos y respetados por la comunidad o barrio, porque son los que van a resolver conflictos dentro de esa localidad.
  3. No necesitan ser abogados o tener una profesión afín a la administración de justicia. Para eso son previamente capacitados y acompañados durante toda su labor.
  4. Su campo de acción tiene límites. No van a estar sobre nada.
  5. No ganan sueldo o remuneración económica.
  6. Tienen que dar servicio a la comunidad (es un voluntariado) ocho horas a la semana.

Y tienen un grupo de apoyo que son los promotores de paz.

Perfil del promotor de paz

  • Tienen también que ser miembros de la comunidad conocidos y respetados.
  • Ellos van a fortalecer, construir, fomentar y mejorar la cultura de paz en la comunidad.
  • Van a concienciar a través del diálogo sobre la justicia de paz y a replicar el mensaje.
  • Sienten amor, pasión, empatía, entrega, solidaridad, confianza.
  • Su función básica es la de construir puentes entre la comunidad y el juez de paz.
  • Adicional, buscarán y promoverán la convivencia y el amor en la comunidad.

En septiembre esperan posesionar a los primeros 100 jueces de paz con sus 400 promotores en Guayaquil

A nivel nacional actualmente hay 391 jueces de paz, se expuso en las capacitaciones. De estos, en Guayas había 15 jueces electos y solo ocho en funciones hasta antes de esta nueva promoción y elección de jueces que se hace en estos días en diferentes barrios y comunidades de Guayaquil.

Luego, y tras una solicitud municipal, para elegir a más jueces de paz y ayudar a resolver los problemas que se suscitan en las comunidades, la cifra de nuevos jueces electos subió a 13 hasta el martes último. E iba a ir en ascenso en los siguientes días.

Una de las jornadas de elección de jueces de paz para Guayaquil, en el centro municipal Más Paz, en Las Orquídeas, norte de la ciudad. Se trata de miembros de los barrios que van a poder conciliar o resolver problemas comunitarios. Foto Carlos Barros / El Universo. Foto: El Universo

“Luego de este proceso de elección viene un proceso más de formación, por lo menos unas tres clases más en las que se las va a explicar el llenado de las actas. Son ocho modelos de actas que tienen que aprender a llenar, dependiendo del caso”, contó María Elena Guillén, mediadora del centro municipal Más Paz, que participa en estas capacitaciones que se llevan adelante en Guayaquil en conjunto con funcionarios del Consejo de la Judicatura.

La búsqueda de perfiles de los candidatos idóneos en los barrios para que puedan formarse como jueces de paz comenzó en marzo pasado en Guayaquil. De ahí, el 3 de junio arrancó la formación con tres grupos virtuales (un encuentro semanal de dos horas) y con cuatro grupos presenciales.

Hay participantes de Guayaquil y sus parroquias rurales, así como de cantones y localidades vecinas. De El Morro, Posorja, Safando, Progreso, Cerecita, Chongón, Playas, Salitre, Milagro, Daule, Samborondón, entre otras.

Para el 21 de septiembre, cuando se recuerde el Día Internacional de la Paz, esperan posesionar a los 100 primeros jueces de paz en Guayaquil, electos en este proceso, así como a sus 400 promotores de paz.

Y para diciembre de este 2021 anhelan graduar a un segundo grupo de la justicia de paz, agrega Guillén, quien trabaja de la mano con Nelsa Curbelo, directora del Centro Municipal Más Paz, ubicado en la ciudadela Las Orquídeas, norte de Guayaquil.

“Esta formación es articulada entre el Municipio, la empresa pública de la DASE, donde pertenecemos, y el Consejo de la Judicatura. Y ellos (jueces y promotores) tienen un acompañamiento permanente, hay que acompañarlos durante y en todo el proceso”, destacó la funcionaria, quien agregó que cuando ya ejerzan su rol como jueces de paz y promotores van a tener la ayuda y guía necesarias.

Por cada barrio se está eligiendo un juez de paz y cuatro promotores de paz para esta justicia de paz. (I)