Prioridad: agua potable, alcantarillado, obra pública, es decir, calles, aceras, bordillos, hablando de lo que es material. Solamente en el noroeste de la ciudad, en el sector donde me estás hablando (Monte Sinaí y alrededores) en alcantarillado estamos invirtiendo $ 84 millones en este preciso momento (jueves 1 de julio), solo en ese sector, fuera del resto de trabajos de agua potable, alcantarillado, aguas lluvias, que estamos haciendo en el resto de la ciudad”, indica la alcaldesa de Guayaquil, Cynthia Viteri, ante el cuestionamiento de cuáles son las obras más urgentes para el cantón, considerando la actual pandemia del COVID-19 y la falta de cobertura de servicios básicos en algunos sectores.

Hay prioridades en áreas de obras públicas y servicios básicos, de infraestructura, de salud, de movilidad, de inclusión, de educación, medioambiental, social, entre otras, menciona Viteri. Esto ante quejas y cuestionamientos ciudadanos y de expertos por el modelo de desarrollo local que se implementa, donde se enlistan falencias, cambios que se deben hacer y necesidades urgentes por ser atendidas.

“Solo hoy (1 de julio) inauguramos, para evitar las inundaciones, en la Kennedy, Mapasingue, Alborada, Urdesa, y los sectores aledaños, el control de mareas en el Salado, que nos costó $ 6,5 millones y que ya está funcionando para evitar que estos sectores se inunden y esto también es parte de la obra prioritaria”, destaca Viteri.

Julio y octubre, festivos y representativos en la historia guayaquileña, son los meses en los que se inaugura la mayoría de las obras para la ciudad. Así, al menos, han hecho los representantes socialcristianos que han presidido el Sillón de Olmedo como Jaime Nebot, antecesor de Viteri.

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El pregón cívico que se realizó el 1 de julio en el parque Centenario por las fiestas patronales de la ciudad y para recordar un año más del proceso fundacional de Guayaquil. Foto: Jorge Guzmán

En el cronograma para este mes de julio están agendadas más de 700 obras. Unas serán inauguradas; en otras se comenzarán los trabajos. También están las que recibirán mantenimiento y aquellas en las que se harán las firmas de los contratos. Entre estas constan 297 obras públicas y 26 de regeneración urbana.

Adicional, se entregarán 500 títulos de propiedad y 15 casas en Mi Lote en este mes. Además, 1′522.480 personas se beneficiarán de agua potable, entre otros, se expone en la agenda municipal prevista.

Guayaquil necesita nueva planificación, mejorar movilidad, crear más espacios públicos y ampliar cobertura de servicios básicos, sostienen expertos

En los sitios en los que se hacen obras físicas como las 763 cuadras de asfaltado, aceras y bordillos en el noroeste de Guayaquil, Viteri dice que ahí también hay reactivación económica de la zona, porque los contratistas están obligados a contratar a personal del sector para el porcentaje de mano de obra no calificada que deben cubrir como estipulan los convenios. “Eso le da trabajo al vecino, en su cuadra, en su calle. Las mujeres de esa misma cuadra hacen la comida para los trabajadores y hacemos un gran círculo de progreso para la ciudad”.

Sobre las demoras en la legalización de terrenos que reclaman habitantes y líderes barriales en zonas como Monte Sinaí, noroeste, la funcionaria sostiene que hay problemas legales que están fuera del alcance de sus manos. Aquello ocurre en cooperativas como Ciudad de Dios y otras.

“¿Por qué no se legalizan?, porque están dentro de un cordón de seguridad que fue hecho a través de decreto ejecutivo durante el gobierno de (Rafael) Correa. Tú no puedes dentro de ese cordón de seguridad, al menos que levanten el decreto ejecutivo, entrar a legalizar”, cuenta.

Y agrega que ya ha buscado solución. “He mandado una comunicación al ministro de Gobierno para que, ante la realidad palpable, saque del decreto ejecutivo esos sectores donde ya vive gran parte de población empobrecida y nos permita entrar con la legalización de ese sitio. Ahora estamos teniendo las reuniones con las direcciones correspondientes, no solo terrenos, sino también la que marca los límites de la ciudad, para poder saber en la realidad si esos son los límites, si hay o no gente viviendo ahí, y poder hablar con el Gobierno para que revea ese decreto ejecutivo y nosotros poder entrar”, expone.

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Hay zonas de Monte Sinaí que aún no han podido ser legalizadas porque decreto presidencial que en su momento dictó Rafael Correa lo impide, pero ya se busca solución, según alcaldesa Cynthia Viteri. En otras áreas sigue la legalización, expone. Foto: Cortesía Municipio

Además de entregar títulos de propiedad en las zonas en las que pueden, tienen declarados como sectores listos los que entrarían a regularizarse en ese sector de Monte Sinaí, agrega.

En este año seguirán también suspendidas obras que no sean prioritarias, como los centros comunitarios culturales ofrecidos antes de la pandemia, los cuales se retomarán el próximo año. No están previstas las construcciones de nuevos gerontológicos, guarderías y similares, porque son sitios que por la pandemia no pueden abrir aún sus puertas al público.

Se evalúan también mecanismos para mejorar la transportación como en el caso de la Aerovía, donde viajan pocos pasajeros y es usada más para el turismo, expone la alcaldesa. Igual ocurre con la ciclovía, donde otro nuevo tramo se presentará oficialmente en este mes. Las quejas y cuestionamientos por el diseño y funcionalidad de la ciclovía también se replican entre usuarios, habitantes, líderes barriales y urbanistas.

“Recuerda que la ciclovía se ha hecho sobre calles construidas hace muchos años, que las veredas ya estaban allí, que las calles ya estaban allí, lo que hemos hecho es adaptar una vía que ha estado por muchos años ahí a los ciclistas… Incluso estamos pensando en hacer días –como los fines de semana, sábado o domingo, que es más tranquilo para que no haya congestión de tráfico– de promoción del ciclismo para que tengan rutas en las cuales puedan transitar”, menciona la funcionaria.

Uno de los ciclopaseos recreativos que el año anterior organizó el Municipio de Guayaquil. Foto: Archivo

También asegura que hay ya un plan trazado enfocado en el medioambiente de la ciudad, además de recuperar más parques, áreas de bosques, zonas protegidas, entre otras, ya que se busca que Guayaquil sea también sostenible. Otra de las zonas por rescatar y por reactivar turística y económicamente es la que está asentada a lo largo del Salado y de otros esteros que van hacia el suroeste.

Entre las obras que no son tan visibles, agrega, están el Centro Volver a Soñar, que acoge a personas que viven en la calle; el primer centro municipal de desintoxicación de drogas para mujeres, que lo terminaron de levantar en Bastión Popular, noroeste, y el de varones, que lo comenzaron a construir en la isla Trinitaria, en el sur; entre otros servicios como el carro móvil para desintoxicación de drogas, atenciones médicas para esta población vulnerable, y más.

“El Centro Volver a Soñar (por ejemplo), que acoge a personas en condición de calle, inclusive extranjeros, donde duermen, comen, se los capacita y se los reinserta en la sociedad, pasando por otra edificación, que no es una edificación sino un cambio de vida real, permanente, que se llama Valientes, que es el primer centro también que tiene el Municipio para personas con discapacidad física e intelectual, mejor que cualquier centro privado, con los mejores profesionales, desde psiquiatras, psicólogos, terapistas de lenguaje, que ahora, como campaña de trabajo, van a las casas para realizar las terapias de las personas que tienen movilidad reducida”.

A inicios de este año, el Municipio local contrató profesores para que fueran a dar clases a niños de Monte Sinaí que no tenían cómo recibir las fichas pedagógicas ni hacer deberes. En este nuevo periodo escolar el plan se mantuvo y se amplió a otras zonas. Foto: Carlos Barros/ Archivo EL UNIVERSO

“Esto no tiene nada que ver con salud, es solo inclusión, la dirección que creé junto con la Dirección de la Mujer, con la que ahora tenemos estudiando a 7.500 niños. De ellos, 7.300 son de Monte Sinaí (y estudian) en sus casas, en sus barrios, con 361 maestros o tutores pagados por el Municipio de Guayaquil a través de convenios con una fundación, (tenemos) 200 (niños) más en Puná y 100 (niños) más en una fundación donde están en condición de abandono”, destaca sobre aquella obra física que no se ve.

Sobre el dotar de centros de imagenología a sectores vulnerables que lo necesitan por la pandemia, cuenta que hay dos unidades móviles que brindan estos servicios gratuitos y que recorren la ciudad, además de los equipos y servicios similares que brindan en los centros municipales fijos, en las unidades móviles y en los hospitales como el Bicentenario.

Ella suma también los servicios de salud que han implementado, pese a que no es su competencia directa, incluyendo los del Hospital Bicentenario (creado el año anterior por la pandemia); las operaciones gratuitas que hacen; la entrega de comidas (millón y medio de canastas repartidas) a familias vulnerables, alimento para mascotas; el primer centro para los animales de la ciudad que están construyendo, aparte de los dos temporales que se han edificado, entre otros programas y proyectos. (I)