Mi esposo tiene 39 años y yo 37, tenemos catorce años de casados, soy feliz, tenemos un hijo, mi esposo es bueno, no me exige nada, no descuida su hogar, pero en su celular tiene más de 200 fotos de mujeres a las cuales solo les enfoca las piernas y las nalgas. Le gusta beber dos veces por semana, hasta llegar ebrio. No molesta, llega a dormir, pero me incomoda porque su hijo lo ve y dice: “Mi padre, como siempre, borracho”. ¿Está enfermo mi esposo, será alcohólico o algo similar? Lo peor es que cuando le digo que tiene un problema con el alcohol dice que no, le pregunto por qué toma esas fotos y dice que no es él, que se las pasa un amigo, pero no le creo.

Rocío

En su carta, usted empieza marcando que es feliz y eso es importante, pues la preocupación o simplemente el hecho de que su esposo tenga una fijación sexual relacionada con las fotos no ha afectado su sexualidad. Me explico, esta situación no ha sido un motivo para que dentro de sus relaciones amorosas sea un factor que juegue o tenga importancia.

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Por otro lado, su pregunta es si su esposo es alcohólico. Si llega dos veces por semana en estado etílico sí lo es. Este factor está determinado por la frecuencia y por la cantidad al consumir.

La negación es lo primero que ellos hacen, para defenderse de su supuesta necesidad física y psíquica.

Le sugiero, si esta situación le está haciendo mal al hijo adolescente, que le pida:

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  1. Realizar una prueba de laboratorio para ver la cantidad de alcohol en sangre. Y le hace leer en los resultados que le dan las afectaciones de acuerdo al porcentaje que presente. Sugiérale realizar esta al día siguiente de uno de esos dos días que usted menciona.
  2. Haga que él lea sobre la herencia del alcohol, tanto física como psíquica. Y pregúntele si él siendo tan responsable quisiera fallar en esto. Pues su hijo, a más de tener una predisposición, imitará su conducta. (Puede buscar en internet).
  3. Si él llega a ser consciente de su situación, busquen inmediatamente ayuda profesional que les oriente y trate sobre este tema. Recuerde que el reconocimiento y el deseo de salir son importantes. (El Hospital de Neurociencias es una alternativa).
  4. Otra manera de ayuda sería que su hijo acuda a un profesional de la salud mental, un psicólogo. Y este, al ver que la situación del hijo está relacionada con el padre, llame a terapia a los progenitores.
  5. Hay grupos de ayuda que trabajan sobre temas de alcohol, puede acudir usted si él no quiere acompañarla para orientarse.
  6. Piense que a veces una actitud permisiva es cultural, uno permite el alcohol. Y se dice que mientras no haga problemas, que tome, y lo ven bien. Estamos en una sociedad que para festejar, llorar penas o sin motivo, ha hecho del alcohol un fiel acompañante.

El alcoholismo es un mal que a la larga daña a la familia, a la pareja y, sobre todo, se daña el que consume. Mental y físicamente. Es una enfermedad y hay que tratarla. Intervenga a tiempo por el bienestar de su hijo y de todos.

Paquita Brito Clavijo, psicóloga y terapeuta especializada en Francia.

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Teléfonos: 099-046-7557, 099-928-0444.