¿Qué tan productivo fue su día? Es una pregunta complicada, en particular para algunos trabajadores remotos durante el último año y medio.

Parte del problema es la definición de productividad. Como medida macroeconómica, significa la producción total por hora de trabajo. Es decir, por ejemplo, la cantidad de sartenes que un trabajador puede hacer en una hora. En un nivel más profundo, medir la productividad es mucho más complejo. ¿Cómo se mide, por ejemplo, la productividad de un guardia de seguridad o de un neurólogo?

La productividad también tiene otro significado, uno que se ha extendido a los pasillos de la autoayuda con títulos similares a “Cómo ser un ninja de la productividad” y “Trabaja de manera inteligente”. En ese sentido, la productividad se ha convertido en una palabra de moda, con todo un ecosistema de entrenadores y consultores que ayudan a las personas a realizar una tarea más de sus listas de pendientes.

Aunque la palabra es la misma, la producción de la economía en un trimestre no es la misma que la de cualquier individuo en un día. Pero la brecha entre los dos modos de pensar respecto a la productividad puede estar deformando nuestro juicio personal de cuánto estamos haciendo, y la pandemia no ha ayudado.

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En las encuestas, los empleados suelen decir que son más productivos trabajando en casa. Pero quienes trabajan de manera remota han tenido que lidiar con más interrupciones y preocupaciones inmediatas como el cuidado de niños. La falta de definición en los límites entre el trabajo y la vida ha hecho que sea más difícil evaluar cuánto trabajo por hora se realiza en un día. La falta de motivación después de un año y medio de tedio pandémico también puede estar reduciendo los logros de un subgrupo de trabajadores. Incluso aquellos que dicen que son igual de productivos pueden sentirse más solos, menos satisfechos y no tan comprometidos.

Chris Bailey, consultor de productividad y autor de “The Productivity Project”, definió la productividad como “solo hacer lo que nos propusimos”.

Pero la productividad también se convirtió en “la moneda del trabajo”, dijo, y es natural que la gente quiera más de eso. “A menudo asumimos la productividad como un objetivo predeterminado sin pensar mucho en cómo podemos hacer que funcione para nosotros, en vez de solo buscarla sin cuestionar”, dijo.

A medida que los empleadores siguen tratando de descubrir maneras de atraer a sus empleados y motivarlos para que regresen a las oficinas, cómo aprovechar al máximo su fuerza laboral se ha convertido en un enigma gerencial con amplias implicaciones económicas. Algunos ya han anunciado planes para dar a los empleados más flexibilidad, un guiño a la idea de que existe una relación entre la producción total y cómo se siente la gente. Twitter dijo que los empleados que podían hacer su trabajo de manera remota podían trabajar desde casa para siempre.

Brigid Schulte, directora del programa Better Life Lab en el laboratorio de ideas New America y autora del libro “Overwhelmed: Work, Love and Play When No One Has the Time”, dijo que durante mucho tiempo la cultura estadounidense había creído que trabajar más significaba trabajar más duro y ser más productivo, a pesar de las fallas en esa manera de pensar. Señaló la idea de que había un “abismo de productividad”: los trabajadores solo son productivos durante cierto número de horas, después de eso su productividad disminuye y pueden comenzar a cometer errores.

“Durante mucho tiempo hemos asumido que existe una conexión, errónea en realidad, entre trabajo prolongado, trabajo duro y productividad y nunca ha sido así”, dijo Schulte.

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Límites para una mayor productividad

Cuando la pandemia fusionó nuestras vidas profesional y personal al obligar a muchos de nosotros a trabajar desde casa, aprendimos una lección valiosa sobre la tecnología. Puede ser una herramienta increíblemente útil para comunicarnos con colegas. Sin embargo, cuando se utiliza sin cuidado, puede dañar nuestra productividad y nuestras relaciones. Según un estudio, cuando una distracción digital, como un mensaje, interrumpe nuestro trabajo, nos toma veintitrés minutos en promedio volver a la tarea original. Así que, en una situación de trabajo híbrida, respetar los límites será crucial. Algunas recomendaciones:

Cuando trabajemos con colegas en la oficina, podemos resistir la tentación de conversar a través de una ventana de chat. Para aprovechar al máximo el hecho de estar cerca el uno del otro, considere entablar una conversación cara a cara.

Cuando trabajemos con colegas que están en un entorno remoto, un mensaje de texto o un correo electrónico probablemente sería bueno para conversaciones rápidas. Sin embargo, para charlas más serias, una llamada telefónica o en video tal vez sea mejor, siempre que sea necesario.

En los días en los que trabaje desde casa y no tenga una separación física entre tu vida laboral y personal, necesitará hacer un esfuerzo más consciente para desconectarse. En ocasiones, la mejor manera de fijar un límite es no tener nada de tecnología. Por ejemplo, podría programar una alarma para que se active a las 17:00, lo que lo obligaría a dejar el espacio de su oficina para terminar con sus obligaciones laborales tanto física como mentalmente.