La victoria de los socialistas pero con menos diputados, el hundimiento del centro liberal y el salto de la extrema derecha de Vox complican aún más la formación de gobierno en España tras las elecciones legislativas del domingo.

El Parlamento producto de las legislativas del pasado domingo se muestra sumamente fragmentado, con cinco grandes partidos de ámbito nacional y un total de 16 formaciones.

La incertidumbre es grande, ni la derecha ni la izquierda tiene mayoría absoluta, fijada en 176 diputados en la Cámara Baja, que suma 350 curules.

Los resultados ya cobraron una primera víctima, Albert Rivera, líder del partido liberal Ciudadanos, renunció al partido y abandonó la política después de que su bloque pasara de 57 escaños a solo 10.

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Para Joan Botella, catedrático de Ciencias Políticas en la Universidad de Barcelona, formar el gobierno “va a ser más difícil que en el pasado”, ya que todos los partidos “tienen un rival a su izquierda y otro rival a su derecha, y eso bloquea sus opciones estratégicas”.

Como una oportunidad para desbloquear la situación, el Partido Socialista (PSOE) del presidente Pedro Sánchez, que pasó de 123 escaños a 120, había pedido desde antes ‘responsabilidad’ al Partido Popular, que alcanzó 88 curules, pero tras los resultados aclaró que no cuenta con su apoyo ni con el de los independentistas catalanes.

“Vamos a seguir intentando, aunque sea solos, no depender de los independentistas, y es posible”. Al mismo tiempo, “ya sé que no vamos a tener colaboración de la derecha, y por lo tanto no hace falta que apelemos ya más a ellos”, dijo José Luis Ábalos, ministro de Fomento saliente.

Para lograr la mayoría absoluta en una futura investidura de Sánchez, los socialistas tendrían que contar entonces con Podemos, Más País, Ciudadanos, el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y alguna de las pequeñas formaciones regionales que lograron escaños.

A las complicaciones que deberá enfrentar la izquierda se suma otro condicionante como es el factor catalán, en una nueva acción de protesta a las condenas impuestas a los separatistas catalanes por el intento de secesión de 2017, cientos de independentistas bloquearon una autopista que une Barcelona con Francia.

En tanto, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), el partido más votado en Cataluña en las últimas elecciones, afeó a Sánchez el endurecimiento de su discurso contra los independentistas tras los disturbios y le recordó que con el nuevo panorama político estará “obligado a hablar”. (I)