El anuncio de que el campo Sacha sería delegado a la inversión privada a través de un contrato de participación por 24 años, que se dio a conocer en el Ecuador Open for Business (evento que busca atraer inversiones privadas por $ 30.000 millones), trae varias voces en contra. Trabajadores, políticos y expertos petroleros coinciden en que el campo, considerado la Joya de la Corona del Estado por ser un campo productivo de un crudo liviano y en plena producción, no debería ser entregado a la operación privada, pues esto generaría menor rentabilidad al Estado.

De acuerdo con el portafolio de inversiones, se espera obtener compromisos en firme de actividades de exploración y explotación (inversión a riesgo de la empresa privada) para el descubrimiento de nuevas reservas y producción que incrementarían el patrimonio petrolero del país. La inversión prevista es de $ 2.887 millones. A diciembre del 2020 el petróleo en sitio (POES) estaba calculado en 5.227 millones de barriles. En cambio, las reservas probadas, probables y posibles son 367 millones de barriles, con una producción diaria de 65.000 barriles día de calidad API 26º.

Sobre el tema, Roberto Salas, asesor presidencial encargado de temas de alianza público-privadas, explicó que existe una necesidad de elevar la producción de manera importante y eso requiere incurrir en inversiones relevantes. Explicó, además, que el Estado debe determinar cuál es la mejor forma de llevar adelante proyectos utilizando modalidades que no comprometan los recursos del Estado.

Aclaró que la participación privada no representa una enajenación del activo. Ni las concesiones ni las asociaciones público-privadas son privatización, pues los activos siguen siendo patrimonio del Estado, explica. Para Salas, el Gobierno está dando muestras de querer hacer las cosas de la manera más conveniente para el Estado y para la ciudadanía.

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Sin embargo, el asambleísta Fernando Villavicencio (Concertación) consideró que la inversión privada debe estar orientada a proyectos de riesgo. Pero Sacha no es una inversión de riesgo, sino el más productivo y eficiente del Ecuador: “Produce un barril a 10 dólares. Es el único campo que vuelve rentable a los demás”, dijo. En este sentido, el asambleísta agregó que el Gobierno debe primero renegociar las tarifas en los contratos de servicios específicos como las de Auca y demás campos y así recuperar recursos. Para Villavicencio, el único campo que debe estar 100 % en manos de Petroecuador es Sacha. Señaló que el caso de Auca demuestra que ese modelo de contrato de servicios específicos con financiamiento es perjudicial para el país.

Asimismo, Miguel Robalino, experto petrolero, opinó que los campos petroleros donde hay mayores riesgos deben ser entregados a la inversión privada y este no es el caso de Sacha, que es un buen campo. También cuestiona la magnitud de la inversión ($ 2.800 millones) que se está mencionando en el portafolio de inversiones. Explica que según los cálculos de expertos, se requieren $ 1.300 millones para llegar a los 100.000 diarios. El campo actualmente está entre 60.000 y 64.000 barriles diarios. “Un campo con tantas bondades debería quedarse en manos del Estado”, dice.

Entre tanto, la Asociación Nacional de Trabajadores de Empresas de Energía y Petróleo (Antep) rechazó la posibilidad de entregar el campo. En un comunicado, la organización indicó que al entregar un bien rentable como lo es Sacha, la producción tendría que ser dividida entre la privada y el Estado o, en su defecto, pagar una altísima tarifa, cuando hasta el 2018, según el reporte gerencial de la antigua Petroamazonas, el costo operativo de este activo bordeaba los $ 3,75 por barril.

Para los trabajadores, las declaraciones de falta de dinero para inversiones se contradicen con la realidad. Apenas el pasado 20 de octubre de 2021, EP Petroecuador anunció, mediante boletín de prensa, el inicio de una campaña de perforación por dos años para incrementar la producción. Campaña que está en marcha y se está realizando con éxito. Esto es lógico, dado que Sacha es el campo más rentable del país, con 367,8 millones de barriles de reservas y las inversiones pueden salir fácilmente de su propia producción.

Explican que según las últimas cifras de renta petrolera publicadas en el 2019, Sacha es el campo que más rentabilidad por barril produce para el Estado, con $ 56,47 por barril de petróleo. Por el contrario, campos con similares características como Auca, que fueron entregados para iniciativa privada, arrojaron 47 % menos de utilidad para el Estado, con $ 29,63 por barril de petróleo.

No es la primera vez que se busca concesionar el campo Sacha. En 2016, el exministro coordinador de Sectores Estratégicos en el gobierno de Rafael Correa, Rafael Poveda, anunciaba que se estaba liquidando la sociedad con PDVSA, pero que iban a buscar un socio para explotar el campo, en un modelo parecido al aplicado con el campo Auca.

En el gobierno de Lenín Moreno se volvió a analizar el tema. En este momento el ministro de Energía, Carlos Pérez García, mediante Oficio n.º MERNNR-MERNNR- 2019-1047- OF, indicó al también entonces ministro de Economía y Finanzas, Richard Martínez: “Como es de su conocimiento, Petroamazonas EP ha entregado varios modelos económicos sobre la posible monetización de los campos Sacha, Ishpingo y Coca-Payamino, los mismos que fueron presentados para su análisis. A criterio de esta cartera de Estado, dicho modelo no conviene a los intereses del país”.

Más bien, el ministro opinaba en ese momento que debía buscarse un crédito tramitado por la propia empresa pública y realizar los trabajos de explotación.