El 30 de diciembre de 2014 el Municipio de Durán, representado por la entonces alcaldesa Alexandra Arce, firmó un contrato con la compañía Eseico, con Ramiro Galarza a la cabeza, por $ 20′171.441 para el “mejoramiento y optimización del sistema de conducción de agua potable”, inversión que en 540 días debía traducirse en “la solución definitiva” a la falta de agua por tubería en el quinto cantón más poblado del país.

Pero la obra principal, que consistía en la construcción de cuatro pozos para la captación del líquido, jamás se hizo y realizarla ahora le costará a Durán más dinero del que ya ha pagado, el triple del pacto inicial, y aumentarán los años que sus habitantes llevan esperando por el agua, con las llaves vacías, supeditados a horarios restringidos o dependientes de los tanqueros.

Un informe aprobado por la Contraloría, después de que ha recibido los descargos de los involucrados, cita toda una estructura de lo mal concebido del proyecto, incumplido por el contratista y terminado de forma unilateral por la actual administración municipal, el pasado 30 de marzo de 2021. En 55 páginas, el ente de control de los recursos públicos se reafirma en que el contrato se ejecutó sin planificación y con estudios incompletos, lo que implicó una serie de prórrogas, cambios y obras complementarias.

Todo eso hizo elevar el costo del proyecto hasta $ 31,6 millones, pero no se hizo ni un solo pozo nuevo, y el objetivo del contrato se cambió para repotenciar cinco de siete pozos viejos ubicados en la parroquia rural Chobo (Milagro), de los cuales cuatro no están operando por fallas estructurales, y construir un acueducto de casi 30 kilómetros -que hasta ahora lleva 18 reparaciones- para llevar el agua desde su captación hasta un nuevo reservorio ubicado en Peñón del Río, en el norte de Durán, desde donde se distribuye a las estaciones de San Enrique, en el sur, y El Recreo, en el este.

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La base de la emergencia es la baja producción en Chobo, no estamos produciendo la suficiente cantidad de agua que demanda Durán.

Christian Mendoza, gerente de Emapad
La estructura de otro pozo en Chobo se hunde poco a poco. Emapad alista un plan de mantenimiento para evitar que se ahonde la crisis por falta de agua en Durán. Foto: El Universo

Por eso el informe de auditoría señala inobservancias a la Ley de la Contraloría, a la Ley de Contratación Pública y a las normas de Control Interno del propio Municipio de Durán por parte de Arce y de los delegados de la Comisión Técnica involucrados en el proyecto adjudicado a Eseico hace seis años y medio.

La infraestructura repotenciada no funciona

El proyecto establecía que, con los cuatro pozos nuevos, debía crecer la producción en 1.300 metros cúbicos de agua por hora adicionales, correspondiente al consumo diario de 260.000 habitantes. “Según los documentos, como estaban incumpliendo en tiempo, como ya no pudieron construir los pozos, optaron por repotenciar la infraestructura antigua”, comenta Christian Mendoza, nuevo gerente de la Empresa Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Durán (Emapad), que actúa como fiscalizadora.

“Lo idóneo hubiera sido que la repotenciación funcione, pero no es así; tenemos la presunción de que cuatro de los cinco equipos principales no funcionen. El Municipio tiene que hacer una prueba final con el proveedor de las bombas y los motores, pero el tiempo de garantía ya pasó”, advierte Mendoza, quien le muestra a EL UNIVERSO el estado de los pozos “repotenciados”.

Uno está apagado, con lodo en lugar de agua, y el sistema de bombeo a un costado, esperando una evaluación del fabricante; así están otros tres. El que sí está encendido tiene otro problema, su corona (la estructura de cemento en la superficie) se está hundiendo, está a punto de colapsar en cualquier momento. Por eso se ha declarado una “emergencia” de 60 días en los que se harán mantenimientos.

Christian Mendoza, gerente de Emapad, muestra los problemas de los pozos de agua repotenciados en Chobo (Milagro), donde las bombas y motores están a un costado en el piso, sin funcionamiento. Foto: El Universo

“La realidad es que la infraestructura repotenciada no funciona, seguimos operando con una infraestructura antigua, que ya cumplió o está por cumplir su vida útil” dice el gerente de Emapad. Se refiere a los pozos construidos a mediados de los 80 y al viejo acueducto, que es lo que por ahora ha permitido tener un poco de abastecimiento, aunque resulta insuficiente para una población que ha crecido y que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) proyectaba en 350.000 habitantes para el 2020, “aunque podrían ser más”.

Arce defiende el contrato; Contraloría dice que causó perjuicio

Entre sus descargos, la exalcaldesa Alexandra Arce dijo que Eseico presentó “la oferta de mejor conveniencia económica” para Durán: $ 1′061.020 por debajo del presupuesto referencial. Pero Contraloría le señala que “la oferta adjudicada presenta precios unitarios inconsistentes, que difieren en más del 200 % con respecto a los precios del presupuesto referencial”. Y cita como ejemplo unas estructuras para la apertura de zanjas que cuestan $ 3, pero que en la oferta ganadora estaban a $ 9.

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El ente de control responsabiliza a los miembros de la Comisión Técnica, que “debió observar y pedir aclaraciones a los oferentes y pronunciarse antes de recomendar su adjudicación”. Y sobre la alcaldesa de la época señala que, al firmar aquel contrato, Arce “causó un perjuicio económico” al Municipio porque durante su ejecución “se pagaron rubros con precios unitarios inconsistentes por un monto de $ 599.184″.

Ella niega un perjuicio, insiste en que “independientemente de un análisis de precios unitarios, la licitación presentaba un valor referencial global por debajo del 5 %”.

Contraloría también objeta que Arce, como alcaldesa, no retuvo valores por concepto de una multa, correspondiente a trece días de atraso por un monto de $ 262.228 en los trabajos mal ejecutados en el pozo 5.

Ella se refirió públicamente al problema del agua por última vez el pasado 8 de febrero, al día siguiente de que ganó una curul en la Asamblea Nacional. En un video en vivo dijo a los que le reclamaban: Ya no soy la alcaldesa. A quien deberían preguntarle qué pasó con el agua es al alcalde del cantón, que dijo que iba a regularizar el servicio en los primeros seis meses. Yo tengo dos años fuera. Ahora tengo otras funciones”.

¿De qué sirvió que Eseico se presente con una oferta por un millón de dólares menor al presupuesto que el Municipio de Durán puso como referencia? A decir del gerente actual de Emapad, “de nada”. Se apoya en los números, pues al final, con obras complementarias que resultaron ineficientes e incompletas, el contratista planilló $ 31,6 millones; es decir $ 11 millones por encima del monto con el que se presentó en 2014 como “la oferta de mejor conveniencia económica”, según Arce, hoy asambleísta.

Los pozos que Galarza no construyó tendrán que hacerse de todas formas “porque son urgentes”, asegura Mendoza. Sus cálculos son que hasta 2025 habrá terminado la vida útil de los viejos pozos. Y para hacer lo que no hizo el representante de Eseico, uno de los sentenciados en el caso Sobornos 2012-2016, “se necesitarán unos $ 29 millones de inversión”, calcula el gerente de Emapad.

Eso y lo ya gastado suman $ 60 millones para un proyecto que debió costar solo $ 20 millones cuando se firmó hace seis años y medio, que debió estar listo en agosto del 2016 pero que se extendió dos años y ni aun así entregó los trabajos completos ni funcionales. (I)