En Ecuador se desperdician más de 900.000 toneladas de alimentos al año, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. Esa cantidad es suficiente para llenar casi 28.000 contenedores marítimos o 18 millones de sacos de comida.

Por eso, donar alimentos dejó de ser considerado una caridad, sino que es un tema de responsabilidad ciudadana, especialmente mientras el país sufre uno de los más altos índices de desnutrición crónica infantil en Latinoamérica.

En Quito se desperdician 400 toneladas de alimentos al día, que equivalen a más de 137.000 platos de comida

Eso es lo que busca concienciar el Banco de Alimentos de Quito (BAQ), una organización que trabaja para mitigar el hambre en Ecuador mediante la recepción, procesamiento y distribución de comida a la población vulnerable.

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“El Banco de Alimentos de Quito nace como un puente entre la abundancia y la carencia”, aseguró José Luis Guevara, director ejecutivo de la organización, a EL UNIVERSO.

“Partimos atacando una problemática innegable: ¿Cómo puede ser que seamos capaces de desperdiciar alimento cuando hay mucha gente que está muriendo de hambre?”, cuestionó.

No faltan alimentos, pero falla la distribución

Aunque se considere que el hambre se produce por la falta de alimentos, el verdadero problema es la distribución. Mientras sectores de la población adquieren demasiados productos que luego se desperdician, otros no tienen los medios para adquirir los alimentos, en primer lugar.

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Según Guevara, en el mundo hay suficiente alimento para toda la humanidad, y eso convierte al hambre en un problema logístico y de conciencia.

Es así como desde el Banco de Alimentos de Quito no solo se promueve el consumo responsable de alimentos, sino también la donación y el apoyo de la ciudadanía para combatir el hambre y la desnutrición en la ciudad.

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El BAQ trabaja con alrededor de 90 organizaciones del sector industrial que les entregan directamente productos alimenticios. Esas donaciones deben ser clasificadas, seleccionadas y distribuidas a las fundaciones a través de las cuales el Banco de Alimentos entrega el alimento a la población vulnerable.

El Banco de Alimentos de Quito trabaja con fundaciones que se encargan de distribuir los alimentos a quienes lo necesitan. Foto: Cortesía

Para esto, el BAQ recluta a voluntarios que pueden participar en procesos operativos y de transferencia de conocimientos.

Cómo funciona el voluntariado en el Banco de Alimentos de Quito

El voluntariado es el corazón de lo que nosotros hacemos”, expresó Guevara. Con todo el alimento que hay para rescatar, “siempre nos faltan manos”.

Además de las 23 personas que laboran permanentemente en la organización, diariamente más de un centenar de voluntarios operativos cooperan con el rescate, la limpieza, la carga y la descarga de alimentos, para seleccionarlos, almacenarlos y que puedan ser distribuidos adecuadamente.

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Diakonía, un banco de alimentos que lleva la comida a los más necesitados en Guayaquil

Voluntarios en el Banco de Alimentos de Quito. Foto: Cortesía

Para cumplir con la distribución de comida, el BAQ sigue un proceso metódico y que funciona con las donaciones y voluntariado de la ciudadanía.

  1. El Banco de Alimentos gestiona los recursos que ya tiene.
  2. Se recolectan las donaciones con las empresas aliadas.
  3. El Banco de Alimentos recibe los alimentos y los registra.
  4. Se clasifican los alimentos.
  5. Se procesan los alimentos.
  6. Los que no están aptos para redistribuir pasan a formar parte de huertos o compostaje.
  7. Los alimentos listos para redistribuir se entregan a la población vulnerable.

El perfil ideal de un voluntario en el Banco de Alimentos de Quito es alguien que “confluya con nuestros valores, resaltando el tema de honestidad, la alegría de ayudar, capacidad de resiliencia”, dice Guevara. Otro requisito es ser físicamente hábil para dedicarse a las tareas que pueden ser pesadas, como el transporte, la carga y la descarga de alimentos.

El director ejecutivo explicó que debido al gran interés de la ciudadanía por ser parte del BAQ, hay actualmente una lista de espera para ser voluntario.

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Un llamado a la conciencia

El Banco de Alimentos de Quito rechaza la ‘normalización del hambre’.

El hambre es tan fácil de identificar, tan cerca de nosotros que ya nos pasa por desapercibido”, criticó Guevara. Y lo que él hace es un llamado a la conciencia ciudadana para comunicar que el problema del desperdicio de comida y la desnutrición no es solo responsabilidad de los gobiernos, las empresas o las instituciones, sino también de la misma ciudadanía.

Combatir el hambre es el objetivo del Banco de Alimentos de Quito. Foto: Cortesía

Guevara plantea comenzar el cambio con más responsabilidad y planificación al momento de hacer las compras. Se puede realizar un menú de lo que se va a preparar en casa durante la semana, así se evita comprar más de lo necesario.

Durante la semana se debe realizar una revisión de los productos que estén cercanos a caducar y evaluar si realmente se van a usar. Si ya no se necesitan, se los puede donar o compartir para que no se desperdicien.

Finalmente, otra forma de fomentar la responsabilidad y seguridad alimentaria es “apoyar a iniciativas que promuevan la reducción y la pérdida del desperdicio de alimentos”. (I)