Santa Ana, MANABÍ

Juana Galud Macías ama la música. La ama tanto que aún entona algunas melodías. Ella celebró sus 100 años de vida el pasado fin de semana con una fiesta rosada coordinada por sus 5 hijos, 19 nietos, 35 bisnietos y 10 tataranietos.

Allá en el rancho grande, del recordado artista mexicano Jorge Negrete, es una de las canciones que Macías canta, aunque de manera pausada.

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Juanita, como es conocida en su comunidad El Níspero, ubicada a unos cuatro kilómetros del centro de Santa Ana, se levanta todos los días a las 06:30. “Y a veces se levanta a las 05:30, y como al toldo le dice cama, me indica: Hija, ya sácame esta cama”, dice Bárbara Delgado, hija de Macías.

Luego de desayunar, Juanita se mantiene sentada en la sala de su casa, preguntando por sus hijos. En su pausada forma de hablar, dice que en su juventud se comía sin tanta grasa o químico en los productos.

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“Mi papá no me dejaba andar sola en los campos, se ponía muy molesto. Una palabra de los padres era orden sagrada”, dice Macías.

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Aguedita Pico, comadre de Juanita, se siente siente feliz de que su madre de corazón llegara a celebrar sus 100 años y que el cuidado de sus parientes ha logrado que se mantenga en buen estado pese a la hipertensión que la aqueja desde hace algunos años.

Bárbara indica que eran ocho hermanos, pero que tres han fallecido en los últimos años, algo que ha provocado un dolor inmenso en su madre, al igual que hace 17 años perdió a su compañero de vida.

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“A ella le encanta cantar, comer dulces, casi no le gusta probar sopas, poco de jugos, eso sí, comer secos (arroz con carne o pollo), le encanta”, afirma con alegría Bárbara.

Madres superan los 100 años

La fiesta se programó desde hace algunos meses, y los descendientes de los hijos de Juanita se identificaron con camisetas de varios colores.

Juanita maneja su carácter. “Hay que tenerle paciencia porque también tiene su carácter”, manifiesta la hija, esto mientras su madre le indica algunos pedidos musicales.

En la reunión, sus descendientes destacaron el amor que Juanita siempre les brindó para que se superaran. Y agradecieron a Dios el permitirles celebrar el onomástico 100 y con traje rosado. (I)

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