Ramiro Castillo se desempeña como relojero desde hace 45 años. Su puesto está ubicado en las calles Venezuela y Rocafuerte. Ya tiene más de 30 años en el centro histórico de Quito. Una historia de amor nació a partir de su vocación, pues el maestro que le enseñó todo sobre los relojes se convirtió años más tarde en su suegro.