Calificada varias veces como la mujer más poderosa del mundo, Angela Merkel se despide esta semana de la política al dejar oficialmente el cargo de canciller de Alemania, desde el cual lideró con firmeza y estrategia la línea política a su país y, en varias ocasiones, las de la Unión Europea (UE).

Mañana (miércoles) Merkel pondrá el punto final a sus 16 años al frente del Gobierno, siendo la primera mujer en el cargo y una de las personas que más tiempo lo ha mantenido junto con uno de sus mentores, el fallecido excanciller Helmut Kohl (también 16 años, de 1982 a 1998), aunque no lo supera por unas cuantas semanas.

Su sucesor será un opositor-aliado: Olaf Scholz, del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), quien actualmente es el ministro de Economía y vicecanciller de Merkel (del partido Unión Demócrata Cristiana de Alemania, CDU) gracias a una coalición.

Si bien la canciller ha estado más de tres lustros en el poder en este país con sistema parlamentario, que a diferencia de países en los que hay sistema presidencialista, se escoge al Ejecutivo mediante votación en el Parlamento (Bundestag), más de la mitad de ese tiempo ha tenido que hacer coaliciones con el SPD, los liberales y hasta los ecologistas. Por ende, su gobierno y sus políticas han salido de negociaciones y acuerdos.

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Pese a un balance lleno de luces y sombras, marcado por momentos memorables como la acogida de migrantes en 2015 y su aptitud para gestionar las crisis, pero también por la falta de ambición en la batalla climática y en la modernización de Alemania, según AFP, Merkel sigue siendo una de las personalidades más apreciadas por los alemanes después de sus cuatro mandatos.

“Angela Merkel fue una canciller que tuvo éxito”, elogió Scholz, homenajeando a una dirigente que “se mantuvo fiel a ella misma durante 16 años marcados por numerosos cambios”.

El nuevo canciller, que ya se presenta como heredero de Merkel, quiere inyectar un nuevo aliento.

“Quiero que estos años signifiquen un nuevo punto de partida”, dijo Scholz a la publicación alemana Die Zeit, afirmando que desea poner en marcha “la mayor modernización industrial” de la historia reciente “capaz de parar el cambio climático creado por el hombre”.

Su gobierno promete también una política muy proeuropea, con el objetivo de “incrementar la soberanía estratégica de la Unión Europea” y defender mejor “los intereses europeos comunes”.

Y es que quien está a la cabeza de Alemania es una figura muy importante en el seno de la UE, puesto que aunque la UE tiene su propia institucionalidad, en la práctica figuras como Merkel han marcado una gran influencia en las decisiones, explica el analista español Luis Espinosa Goded.

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“Alemania es el principal país de la Unión Europea y su peso específico sigue siendo muy superior al de los demás y es evidente que Angela Merkel con 16 años de mandato y un liderazgo fuerte ha sido muy determinante en la estructura y funcionamiento de la Unión Europea... además de tener un europeísmo muy comprometido”, apunta Espinosa.

Él agrega que hay quienes piensan que ahora que no estará este liderazgo fuerte dentro de Alemania eso puede permitir que otros liderazgos dentro de la UE puedan adquirir más poder, en momentos en que cada Estado ha enfrentado la pandemia de diferente manera y existe el reto latente de los nacionalismos que ponen en riesgo las bases de la unión.

“Por otro lado, es difícil aún saber qué ocurrirá con Scholz, más teniendo en cuenta que es parte de esta coalición semáforo (por los colores de los partidos: rojo, SPD; amarillo, liberales; y los verdes), de tal manera que hay distintas sensibilidades dentro de su gobierno... Angela Merkel ha sido capaz de hacer alianzas a lado y lado, pero ella se ha visto fuerte en cualquiera de estas alianzas. La pregunta es si Scholz tendrá esa posición o no”, dice Espinosa.

La política, actualmente de 67 años, también ha sido una defensora de las democracias liberales y parte de los principales aliados de Estados Unidos y sus presidentes, pese a ciertos problemas como las escuchas publicadas en la presidencia de Barack Obama (2009-2017).

Para Michael Werz, miembro sénior del Center for American Progress, se recordará que Merkel se apegó a la tradición de perseguir el interés nacional alemán de una manera rotundamente no nacionalista, y que fue parte de los pocos líderes occidentales que tienen un legado de cuestionar y desafiar a líderes autoritarios, incluidos Donald Trump y Vladimir Putin.

“Sin embargo, en asuntos exteriores, su legado es mixto: fue una incondicional de la confiabilidad y mantuvo una alineación firme del país en la alianza occidental. Pero también se equivocó por el lado de demasiada austeridad durante la crisis financiera europea en 2010, eligió apaciguar al Gobierno chino cada vez más autoritario con demasiada frecuencia y llegó a un acuerdo de refugiados con el presidente turco Erdogan, pagando a su régimen corrupto para mantener a los refugiados sirios en Turquía, un acuerdo que socavó la autoridad moral de Alemania y Europa”, afirma Werz.

Respecto de las relaciones EE. UU.-Alemania, dice que las cosas no cambiarán mucho, ya que con la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca hubo una reconexión con los aliados europeos y la OTAN.

“Scholz es un socialdemócrata moderado y sumiso. El nuevo Gobierno probablemente será menos austero y más abierto al gasto para apoyar la integración europea y la transformación verde de la economía alemana. El nuevo Gobierno ciertamente reorientará la política exterior y económica hacia una agenda impulsada por los derechos humanos, especialmente cuando se trata de Rusia y China; el lenguaje del tratado de coalición que trata de estas dos autocracias es fuerte y claro”, añade Werz.

Por esa línea ya se ha manifestado el nuevo canciller y pondrá como futura responsable de las Relaciones Exteriores de Alemania a la ecologista Annalena Baerbock, quien pretende adoptar una línea más dura frente a regímenes autoritarios como China y Rusia.

Pero pese a estos temas, lo primero que deberá enfrentar Scholz es la nueva ola de la pandemia de coronavirus que tiene en problemas al sistema de salud local. Para ello nombrará en el Ministerio de Salud al socialdemócrata Karl Lauterbach, uno de los expertos científicos más respetados desde la irrupción de la pandemia y partidario de restricciones más duras.

Scholz, experimentado pero poco carismático, quiere que se vote rápidamente la vacunación obligatoria, que podría entrar en vigor en febrero o marzo. Esto, pese a que un sector de la población se opone a la medida en este y otros países del continente. (I)