Un gran abuso por parte de sus padres sufrió una niña a la que obligaban a fingir que necesitaba silla de ruedas. No pensaban en lo que causaban en su hija. Solo querían el dinero de los subsidios de movilidad y por discapacidad.

Fueron años de mentiras y mucho maltrato infantil. Para sustentarla, publicó Mirror, la niña “fue sometida a múltiples citas médicas y a hospitalizaciones que ni siquiera eran necesarias”.

En la escuela, “la niña sufrió acoso y graves daños psicológicos”.

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Padres crueles

A la edad de 7 años, la pequeña comenzó a sufrir los insensibles actos que planeaban sus padres. La prensa los tilda de “desalmados”.

El caso llegó ante la Justicia, al caer la mentira. Esta escaló a estafa.

En Mirror señalaron que durante más de cuatro años la niña “se perdió experiencias normales de la infancia”. Eso dejó “consecuencias de gran alcance”.

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La dura expresión se escuchó en el Tribunal de la Corona de Hull, Inglaterra. Los acusados son Louise Law, de 50 años; y su exmarido Martin Law, de 54 años.

Según el medio británico, Law había sido declarado no apto para declararse culpable, pero un jurado determinó que cometió un acto de crueldad infantil.

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Inventaban enfermedades para la hija

Ambos, de acuerdo con una fiscal, “inventaron enfermedades y síntomas exagerados” de su hija y la colocaron en el papel de “niña enferma y discapacitada”.

Sus padres le hicieron pensar que no podía caminar bien. Iba a la escuela en silla de ruedas. La enviaron a fisioterapia.

Le daban medicamentos, la casa tenía barras de apoyo. Debía aprenderse lo que tenía que decir en hospitales. Tenía que responder al médico que “siempre estaba cansada, que se caía todo el tiempo”.

Para no levantar sospechas, la mantenían aislada en casa. “Solo podían visitarla dos amigos”.

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Depresión y pesadillas

Cuando llegó a la casa de acogida, la vida de la niña cambió. No necesitó más la silla de ruedas, tampoco medicinas. Estaba ágil. Solo le detectaron alergia. “Todo lo demás fue inventado”, planteó la fiscal.

Podía subir y bajar escaleras corriendo

Cuidador de la niña en la casa de acogida

Problemas respiratorios, episodios de asma, que tuvo la niña habrían derivado en el hilo de mentiras.

Inventaron tanto, y convencieron también que “recibieron para ella un automóvil, pagado fuera del beneficio de movilidad”, informó Mirror.

La menor perdió el contacto con los papás. De acuerdo con Mirror, “la madre negó haber actuado mal y su exmarido afirmó que las enfermedades y síntomas de la niña eran reales”.

La niña perdió su infancia por la terrible decisión de sus padres. Foto: Pexels/Alexandre Saraiva Carniato

La hija de los padres crueles sí tuvo depresión y sufre aún con pesadillas.

“No tengo idea de por qué mi madre haría esto”, aparte de querer dinero, dijo la víctima.

La víctima declaró: Me perdí las cosas normales que hacían otros niños y niñas. Mis padres me decían que no podía caminar correctamente y que cojeaba. Fui objeto de acoso porque estaba en silla de ruedas (…) Me perdí la oportunidad de hacer educación física (…) La silla de ruedas se convirtió en una barrera para establecer relaciones y amistades”.

Louise Law, difundió Mirror, se declaró culpable. Se conoció que “tuvo una infancia muy traumática y sufrió acoso escolar, lo que la convirtió en una adulta compleja y dañada”.

La condena a la madre cruel

La jueza Kate Rayfield reclamó a la madre el haber sometido a la niña a repetidas pruebas e investigaciones. Ella creyó las mentiras que le dijiste.

Esto fue una estafa. Usted le estaba diciendo que informara síntomas que ella nunca dijo que tenía.

Jueza Kate Rayfield

Louise Law “fue condenada a seis años y nueve meses de cárcel. Martin Law fue objeto de una orden de tutela, inicialmente por seis meses, pero que será revisada después”, reseñó Mirror.

La víctima de sus propios padres tiene hoy 18 años. Lamenta que sus padres no la trataran como a una hija. La petición de la silla de ruedas la hacían ellos a los médicos.

Piensa en su futuro: “Mis padres deberían haberme cuidado. Estoy en el camino hacia la recuperación. Estuvo mal lo que hicieron mis padres y merezco estar bien”. (I)

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