Danilo Gustavo Merchán Toarez, de 50 años, murió mientras almorzaba en un parque del cantón Santa Rosa, provincia de El Oro. Dos sicarios llegaron al sitio para atacarlo a tiros.

El hombre, que trabajaba como albañil, hizo una pausa en su jornada para comer en un parque infantil del barrio Mi Rosita. En ese momento llegaron dos sujetos a bordo de una motocicleta. Uno de ellos le propinó varios disparos en la cabeza.

Mujer fue asesinada y abandonada en una guardarraya de Santa Rosa

El reloj marcaba las 12:10 de este lunes, 10 de marzo, cuando la tranquilidad del sector se rompió con el estruendo de varios disparos.

Publicidad

Un morador del sector mencionó que uno de los atacantes descendió del vehículo, sacó su arma y abrió fuego contra Merchán Toarez. Los impactos fueron dirigidos a la cabeza.

Vecinos que presenciaron la escena corrieron a auxiliarlo. Con la esperanza de salvarle la vida, lo trasladaron de urgencia a un hospital en Santa Teresita. Sin embargo, los médicos solo pudieron confirmar su deceso, producto del ataque.

‘¡Me quiero ir contigo!’, gritó madre de un adolescente asesinado en Santa Rosa

Pero el crimen no terminó ahí. Junto al cuerpo de la víctima, los sicarios dejaron un mensaje escrito en una hoja de papel. La advertencia iba dirigida a dos personas, señaladas con sus apodos, a quienes les anunciaban que serían las próximas en ser asesinadas, supuestamente al estar involucradas en la muerte de inocentes.

Publicidad

Este hallazgo, según la Policía, refuerza la hipótesis de que el asesinato de Merchán Toarez no fue un hecho aislado, sino parte de una venganza entre grupos delictivos que operan en este cantón, sumado a la forma en que actuaron los sicarios y por el mensaje.

Diez personas fueron asesinadas en los primeros cinco días del 2025 en El Oro

Tras el levantamiento del cadáver, agentes de la Policía llegaron al sitio para recoger evidencias y recabar testimonios. También revisan cámaras de seguridad en busca de pistas que ayuden a identificar a los responsables de este nuevo hecho de sangre.

Publicidad

En el barrio, el temor se ha apoderado de los habitantes. Muchos prefieren no hablar del crimen por miedo a represalias. (I)