Es hora de arrimar el hombro para salvar el planeta, la vida, la sociedad y la familia. Es hoy y con carácter de urgencia que se requiere auxiliar a la naturaleza. Los gases de efecto invernadero, la contaminación ambiental, el calentamiento global, las inundaciones, los huracanes y más deterioros producidos en el planeta son los resultados de una naturaleza que ya no aguanta mas tanto atropello.

Es tiempo de recobrar responsabilidad, sensibilidad, solidaridad, amabilidad y respeto para convivir en armonía. Es el momento para poner en práctica el honor, el altruismo, el amor a la patria y las buenas costumbres. Es hora de demostrar nuestro grado de humanidad, de perdonar a quienes nos han ofendido, de deponer el rencor, la venganza, la envidia, la arrogancia, la fatuidad, el cinismo, el creerse mejor que los demás. Es propicia la ocasión para aunar esfuerzos y tomar la decisión para desterrar para siempre el machismo, el racismo, el regionalismo, el femicidio y el sicariato; lacras sociales que ocasionan destrucción al ser humano. En la pandemia, que nos cogió desprevenidos y nos dejó una lección, debemos estar conscientes del valor de la salud y la importancia de las medidas y normas de bioseguridad, ahora cuando más debemos despertar ante una realidad lacerante como la de políticos que secuestraron el país y cometieron latrocinios, corrupción, despilfarro, atentado a los derechos humanos. Es ahora cuando el pueblo debe apoyar al gobierno que ansía cambiar el rumbo de la patria. Es ahora cuando debemos ser agradecidos con Dios y la vida. (O)

José Franco Castillo Celi, psicólogo y médico naturista, Guayaquil