En relación con la publicación del artículo en el cual se indica que la ley orgánica de Competitividad Energética enviada por el Ejecutivo solucionará la crisis energética, me permito indicar que es equivocada esta apreciación. Considero que la única solución posible para el corto y mediano plazo es, en primer lugar, el reemplazo de las centrales termoeléctricas obsoletas y de bajo rendimiento que tiene la Celec que operan con diésel subsidiado y otras que ya han cumplido su vida útil. Este reemplazo se lo debe hacer con unidades de alto rendimiento y que operen con combustible que produce el país, que tiene un alto poder calorífico. En segundo lugar se debe permitir a inversionistas privados que instalen y operen nuevas plantas termoeléctricas con el mismo combustible, en diferentes puntos del país, para cubrir las zonas de mayor demanda energética.

Análisis del segundo informe de la ley urgente de competitividad energética comenzará la próxima semana

Esta reforma prioriza también la instalación de centrales de energía renovable, aunque ya se lo hace con la normativa actual, este tipo de energía tiene despacho preferente, pago preferente, tampoco ayuda para solucionar la crisis actual, ya que esta produce energía intermitente, mientras que el país necesita energía firme, esto ayuda pero no soluciona. Además el financiamiento, la construcción y puesta en operación al menos necesita dos o tres años para que estén disponibles para el sistema. (O)

Gabriel Secaira Durango, ingeniero civil, Quito