En mi ocupación de maestro de escuela, las preguntas, al parecer ingenuas, aparentemente absurdas, son las que inducen a los niños a reflexionar sobre eventos muy trascendentes y vitales. En el caso del Día de la Madre siempre rescatamos solamente lo festivo, alegórico y visual del acontecimiento, que por cierto tiene importancia en lo social y afectivo, pero ¿cuánta relevancia damos a la esencia y sentido de la maternidad y al valor de la mujer como madre?

El núcleo de la familia: la madre

Desde tiempos remotos la dinámica del cambio ha sido notoria, la transición justa y equitativa en la mayoría de las culturas, pero en otras, la maternidad sigue reducida a la función reproductiva-laboral, de sometimiento dentro de la familia y la sociedad. Por lo mismo he creído importante resaltar el valor de la madre como símbolo de equilibrio, fuerza, seguridad, sensatez, responsabilidad, inteligencia, perseverancia, sagacidad y amor, entre otros tantos valores en los que nos superan a los hombres.

Este es mi homenaje en palabras sencillas que responden a la pregunta inicial, ¿quién es la madre?

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Homenaje para las madres

Madre es ternura y candor, lo demuestra a flor de piel, es joya de gran valor y para sus niños es miel. Es la fuerza y el coraje que junto con la pasión, dejan su tierno mensaje escrito en el corazón. Es la obrera que construye desde el hogar los valores, porque de su mente fluye un océano de temores. Es la maestra que se empeña en fijar con sus lecciones lo que con paciencia enseña de quehaceres y emociones. Es la doctora que cura con profesional conciencia toda herida que sutura y lo hace al ritmo de la ciencia. Es mujer, ella fue ungida por Dios Padre, el Creador, cuál María fue escogida para ser madre. Es madre para dar vida aunque con dolor festeja este acontecer, porque su misión es dar amor.

Nuestra gratitud y admiración en nombre de todos los hijos del mundo. (O)

Joffre Pástor Carrillo, educador, Guayaquil