De tantas noticias decepcionantes que recibimos diariamente por los medios de comunicación y redes sociales, nos ha alegrado sobremanera conocer que Sara Palacios, una disciplinada deportista ecuatoriana, ha realizado una travesía nadando con esfuerzo propio y valentía las aguas del estrecho de Gibraltar en una distancia de 15 kilómetros en 4 horas 34 minutos.
El estrecho de Gibraltar, que conecta el Atlántico y el Mediterráneo, y que separa Europa de África, tiene una longitud total de unos 60 km entre Punta de Tarifa (España) y el Monte Yebel Musa, en África. La profundidad oscila entre 300 y 900 metros.
En entrevista concedida a Ecuavisa con sonrisa diáfana y segura de los logros conseguidos, añade que se propone “cruzar los siete mares”. Para dar una pista de su esfuerzo físico y mental, la deportista quiteña informó que sus recorridos natatorios son verdaderas maratones de más de 40 kilómetros, por lo que muchas veces debe permanecer nadando por más de 12 horas.
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Un equipo reducido, entre familiares y entrenadores, la acompaña a su lado, en un bote de fibra, para proporcionarle ayuda y mínimos estímulos alimenticios para que no decaiga en su esfuerzo en la turbulencia del agua.
Ella afirma que debe prepararse física y mentalmente para llegar al objetivo final, concentrándose que debe hacerlo para cumplir lo que se propuso; considera que posee un gran poder competitivo personal y sabe perfectamente que al avanzar nadando no está en una competencia con adversarios para llegar en primer lugar a la meta.
Esta clase de deportistas femeninas deben ser llamadas por el Gobierno actual, con un joven presidente que también es deportista, porque niños, niñas y jóvenes deben mirarse en ese espejo diáfano y límpido de una mujer ecuatoriana que ha demostrado tenacidad, esfuerzo y superación personal.
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El Gobierno debe estimular, de manera permanente, a aquellos deportistas, que a pesar de provenir de un territorio con reducidas posibilidades económicas, se superan día a día para enarbolar el pendón tricolor de la patria en lo más alto de las competencias internacionales en que participan, para orgullo de los ecuatorianos. (O)
Francisco Medina Manrique, periodista, Guayaquil


















