Daniel Ortega fue uno de los líderes del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) que luchó en contra de los Somoza, una dinastía de dictadores brutalmente represivos y corruptos. El 19 de julio de 1979 asumió el poder la Coordinadora de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, encabezada por Ortega; luego, convocó a elecciones y fue elegido para el periodo de 1985 a 1990; en 1990 llamó nuevamente a elecciones y fue derrotado por Violeta Chamorro.

Siguió la franquicia bolivariana para perpetuarse en el poder no obstante el art. 147 de la Constitución que establecía: “No podrá ser candidato a Presidente ni Vicepresidente de la República: a) El que ejerciere o hubiere ejercido en propiedad la presidencia de la República (…), ni el que la hubiere ejercido por dos periodos presidenciales”. Ortega ya había sido dos veces presidente; sin embargo, la Corte Suprema dio el visto bueno para que pudiera ser candidato y ser reelegido; se postuló en 2007 y ganó.

Con la anuencia de la dócil Corte Suprema, envió a la Asamblea controlada por el dictador la propuesta para reelegirse indefinidamente y esta aprobó, igual que en los tiempos de la “dinastía de los Somoza”.

Desde el 2007, Ortega está apoderado de la presidencia, sumando tres periodos de forma consecutiva; ahora busca su quinto mandato y segundo con su estrafalaria mujer, la vicepresidenta Rosario Murillo; de esta forma, Ortega completará 42 años de dominio casi absoluto de la política nicaragüense, el dictador Ortega igualará a la dictadura de la dinastía de los Somoza que estuvieron en el poder desde 1937 hasta 1979, cuya impronta fue corrupción, abuso del poder, represión y autoritarismo.

El próximo domingo 7 de noviembre los nicaragüenses están convocados a elecciones. El dictador desde junio, en el marco del proceso electoral ha ordenado a través de su consuegro, jefe de la Policía, el arresto a 37 dirigentes opositores, entre ellos a 7 aspirantes presidenciales, destaca Cristina Chamorro, hija de la extinta expresidenta Violeta Barrios de Chamorro, precandidata y figura principal de la oposición, fue acusada por el Ministerio Público por presunta “gestión abusiva” y lavado de dinero durante su gestión frente a la Fundación Violeta Barrios y puesta bajo arresto domiciliario.

Según los corifeos de la justicia, los opositores encarcelados han atentado contra la “Ley de defensa de los derechos del pueblo y a la independencia, la soberanía y la autodeterminación para la paz”, que entró en vigencia en diciembre pasado.

Dicha ley establece que “son traidores a la Patria los nicaragüenses que realicen actos que menoscaben la independencia, la soberanía y la autodeterminación, que inciten a la injerencia extranjera en los asuntos internos, pidan intervenciones militares, se organicen con financiamiento de potencias extranjeras para ejecutar actos de terrorismo y desestabilización”, de esta forma el dictador Ortega tiene allanado el camino para perpetuarse en el poder.

Con seguridad, el dictador Ortega emulando a Tacho Somoza aplicará la misma fórmula de las “tres P”: plomo para los enemigos, plata para los amigos y palo para los indiferentes. (O)