Enfermos por COVID-19 han sido asilados en hospitales del país desde que comenzó la pandemia. Pichincha registra más casos de contagios, seguida de Guayaquil. Por las fiestas navideñas , de fin de año, y por la presencia de la variante ómicron en la Región, especialistas en salud temen más diseminación del virus.



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Los llamados públicos del personal de salud de centros municipales, y de colegiados de galenos de Guayaquil y Quito a conservar la bioseguridad, deben recordarnos que la pandemia continúa. (I)


Gonzalo Herrera

Es correcto que la Dirección de Salud municipal local y los colegios de Médicos de Guayaquil y de Quito pidan por los órganos de comunicación que continúen las normas de higiene por el coronavirus (tiene una nueva variante, ómicron), incluso por los contagios de personas que se han puesto las dos dosis de la vacuna, pero pareciera que no cuidaron las medidas sanitarias que conocemos: buen uso de las mascarillas, no abrazar, no besar, no asistir a reuniones, no estar en lugares abiertos o cerrados donde hay muchas personas.

Sin embargo, los ecuatorianos se divierten en ferias, patios de comida, almacenes, cines, reuniones, bingos, agasajos, etc., donde el público se queda mucho tiempo; tienen la mala idea que porque hay aire acondicionado, o porque están al aire libre, porque los vacunaron, no se contagian. El virus del COVID flota en la aglomeración de personas sin mascarillas porque están comiendo; charlando con mascarillas húmedas, flojas elaboradas de telas que no protegen. (O)


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José Ernesto Ortoneda

Esas advertencias demuestran la preocupación y la responsabilidad de quienes conforman la Dirección de Salud Municipal de Guayaquil y de los Colegios de Médicos de Guayaquil y de Quito, para mantener las medidas sanitarias debido al aumento de los contagios por COVID–19.

Dichas medidas deberían mantenerse vigentes también en todos los rincones en que habite la población ecuatoriana, ya que prevención es salud, pues no hay que esperar que sea incontrolable la pandemia nuevamente, para comenzar a tomar medidas de manera urgente. Ya vivimos una inoperancia y falta de sentido común anteriormente a inicios de la pandemia y ahora se está exponiendo a la población estudiantil con la idea de asistir a clases presenciales, cuando no existen garantías para no darse nuevos rebrotes de la pandemia, lo que podría ocasionar funestas consecuencias. Recordemos el refrán: despacio que voy aprisa. Todos deseamos que nuestros hijos asistan a clases con normalidad, mas debemos ser muy cautelosos. (O)


Renata Chóez

En feriados de diciembre todos salen a comprar; a los típicos compromisos; los centros de belleza para estar ‘guapos’; a viajes...; no hacen caso a los médicos. (O)