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Goleadores eran los de... hoy

Es un misterio difícil de explicar: hoy se marca mucho más que antes, aunque existe la presión, que antaño se desconocía, y el grado de dificultad creció.

Kylian Mbappé, autor de un doblete el martes contra Juventus en Champions. Foto: Yoan Valat

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Arranque de Champions, semifinales de Libertadores. Martes precioso, con un menú futbolístico exquisito para elegir. Como entrada consumimos Dinamo Zagreb - Chelsea, de primer plato optamos por Paris Saint Germain - Juventus y, como segundo, Palmeiras - Atlético Paranaense. Tuvimos suerte: apetecible todo. El Dinamo, que clasificó sobre el estribo a esta Liga de Campeones 2022-2023, se estrenó con un triunfazo sobre el aristocrático club inglés en otra demostración de que un equipo modesto bien mentalizado, con presión e intensidad puede darle problemas a otro superior. Tuvo su chance y marcó el gol (fue 1 a 0), luego defendió con ardor y con un arquero iluminado, Dominik Livaković. Los nuevos dueños del Chelsea, los multimillonarios norteamericanos Todd Boehly y Bejdad Eghbali, que sustituyeron al megamillonario (mega es más que multi) ruso Roman Abramovich aprovecharon la volada para destituir al alemán Thomas Tuchel. No es por la derrota, esto recién empieza, sino por discrepancias con el técnico. De modo que el club que más gastó en el mundo en fichajes en el reciente mercado –296 millones de euros– echó al entrenador en el primer partido. ¡Glup…!

A un club que rara vez ganaba un título (su única liga la había conquistado en 1955), Abramovich en diecinueve años le dejó 21 coronas, entre ellas, 5 Ligas, 5 Copas de Inglaterra y 2 Copas de Europa. Abramovich fue deportado tras la invasión rusa a Ucrania e ingresaron los nuevos propietarios. Al cese de Tuchel, campeón de Champions 2021, se suman los insólitos y carísimos refuerzos incorporados. Parece que vienen malos vientos para el Chelsea. Ser un exitoso hombre de negocios tiene poco que ver en esto, en fútbol dos más dos son siete. Y no se trata de porristas y hamburguesas, hay que saber del juego.

En segundo turno, el nuevo PSG consiguió romper su embrujo con Juventus. En 9 enfrentamientos anteriores había perdido 7 y empatado 2. Esta vez, por fin, sonrió. Fue 2-1 con dos tantos fenomenales de Mbappé. El primero, una delicatessen de Neymar que le puso el pase de cuchara y Kylian sacó una bomba atómica imposible para el meta Perrin. El segundo, por la preciosa combinación Verratti-Hakimi-Mbappé que el futbolista mejor pagado del mundo mandó a la red con otro derechazo furibundo.

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Buen triunfo, justo, y excelente partido, vibrante, vivaz, con una Juventus inferior, aunque igualmente respondona. Sin duda, hay un nuevo Paris Saint Germain con Christophe Galtier, fuerte de la cabeza, presiona más y preocupa y lastima a sus adversarios. Domina los partidos y muestra mayor poder de fuego que en la temporada anterior. Al jugar con tres zagueros importantes en el fondo –Sergio Ramos, Marquinhos, Kimpembe– libera a sus dos laterales –Hakimi y Nuno Mendes– para que se vayan continuamente al ataque. A ellos se suma que sus dos volantes de primera línea –Verratti y Vitinha– no son meros tapones de marca, saben bastante con la pelota, la llevan limpia. A ellos se suman un Messi orquestador de juego, asistidor, y dos puntas: Neymar, inspiradísimo, reciclado, y Mbappé, en brutal estado de gracia. Demasiados problemas para el rival. Que, ya con Mbappé solo, debe disponer de dos defensas muy atentos para controlarlo. Y luego el resto. Esta vez pinta como para llegar muy alto en Europa el club franco-catarí. Y para seguir ganando en Francia.

A propósito de goleadores: Mbappé, aún con 23 años, ya suma 231 tantos oficiales entre clubes y selección. Sin lesiones graves debería llegar a 700. Tiene ocho o nueve años más de plenitud física. En la victoria del Manchester City sobre el Sevilla por 4 a 0, Erling Haaland convirtió por partida doble y en apenas 20 partidos suma 24 goles en esta competición. El noruego ya superó en la lista de anotadores de Champions a leyendas como Romario (20), Cruyff (19), Van Basten (19), Ronaldinho (18), Totti (18) y Platini (18). Puede que con el tiempo los quintuplique a todos ellos. Es un misterio difícil de explicar: hoy se marca mucho más que antes, existe la presión, que antaño se desconocía, y el grado de dificultad creció a límites nunca imaginados, sin embargo, a los artilleros de hoy se les caen los goles del saco. Si no, miremos los números de Cristiano Ronaldo (815), Messi (773), Ibrahimovic (572), Lewandowski (571), Luis Suárez (522) y estos dos monstruos que están empezando.

Palmeiras-Paranaense, digno de Libertadores

Siempre que se lo compara con el europeo, al fútbol sudamericano se lo considera, peyorativamente, “otro deporte”. Pero, por la noche, Palmeiras y Atlético Paranaense demostraron que es el mismo. Había ganado 1-0 el equipo de Curitiba en la ida y se esperaba una contundente reacción palmeirense en San Pablo. No obstante, un equipo que fue dos veces campeón de la Copa Sudamericana en los últimos cuatro años y con Luiz Felipe Scolari como técnico, es siempre peligroso. Y lo demostró: eliminó al bicampeón. Claro que mucho tuvo que ver en ello la irresponsable actitud de su zaguero centro Murilo. Con Palmeiras 1-0 arriba, sin necesidad alguna, fue a pegar una patada bestial a cincuenta metros de su arco. Obviamente, recibió tarjeta roja y dejó a su equipo, que hasta ahí era dominante, con diez. Fue un quiebre, cambió mentalmente el partido: Paranaense entrevió una posibilidad cierta de empate. Igual, el extraordinario capitán de Palmeiras, Gustavo Gómez, puso el 2-0 de cabeza. Pero Paranaense ya estaba convencido de la hazaña, fue por el empate y lo consiguió. Final 2 a 2.

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Fue un duelo caliente, de emoción constante, digno de la Libertadores, de ida y vuelta y con una altísima prestación física, sin diferencias con los juegos de la Champions. O con diferencias a favor. Desde luego, no podemos comparar a Sudamérica con Europa por un solo partido, pero nos genera optimismo. No hay duda: los mejores exponentes del fútbol brasileño están un par de peldaños arriba del resto en nuestra región.

Párrafo final para Luiz Felipe Scolari: a dos meses de cumplir 74 años, llega por cuarta vez a una final de Libertadores (ganó dos, uno con Gremio y otro con Palmeiras). Lleva exactamente cuatro décadas dirigiendo, fue campeón del mundo con Brasil en 2002, conquistó 28 torneos en ocho países y sigue dando combate. Flamengo es supercandidato a levantar otra Libertadores, pero enfrente estará Felipão pergeñando. Cuidado… (O)

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