La historia registra como primera película ecuatoriana a El tesoro de Atahualpa, una cinta muda del dramaturgo Augusto San Miguel. Su estreno en el cine comercial fue un 7 de agosto de 1924, a propósito de este suceso se estableció esta fecha como el Día del Cine Ecuatoriano.

Según datos publicados por el anterior Instituto de Cine y Creación Audiovisual, entre el 2017 y 2019 en Ecuador hay un total de 192 obras cinematográficas registradas en la Secretaría Nacional de Derechos de Propiedad Intelectual (Senadi) . De las cuales el 64 % son largometrajes, el 34 % cortometrajes y el 2 % mediometraje.

Bien es cierto que levantar una película, indiferentemente de la nacionalidad, es una tarea que puede tomar hasta años, ¿Pero cómo es hacer cine en Ecuador? Uno de los retos, quizás el mayor, resaltados por los cineastas consultados por este Diario es el asunto de los fondos de financiamiento.

Ana Cristina Barragán, directora de Alba, tuvo que pausar los rodajes de su nuevo largometraje La piel pulpo que estaban planeados para abril. Se trataba de la segunda parte de las grabaciones que ahora pasarán a noviembre, la primera la hicieron el año pasado, y la tercera parte de las filmaciones están previstas para enero del 2021, en Galápagos.

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La pandemia tiene mucho que ver con estos cambios de planes de rodaje, pero el hecho de hacerlo por partes responde a una cuestión de presupuesto, explica Barragán. "Los presupuestos que tenemos aquí no son suficientes para terminar una película”, y acceder a todos los premios internacionales no es una opción si lo que se desea es conservar la "ecuatorianidad" del largometraje.

Ana Cristina Barragán en los rodajes de Alba. Foto tomada del Facebook de la película.

La cineasta, quien actualmente es jurado de los Fondos Nacionales de Colombia y Perú, indica que en países vecinos como Colombia las películas pueden contar hasta con financiamientos municipales y privados. Resalta que la diferencia de montos entre Ecuador y Colombia, por ejemplo, son "abismales".

El director Sebastián Cordero afirma que esto podría deberse a la moneda del dólar que se maneja en el país. "Filmar en Ecuador no es barato, a comparación de otros países latinoamericanos (...) Entonces justamente cuando uno busca coproducción con otros países es difícil ser competitivos”, señala Cordero, a quien la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos lo eligió para ser uno de sus miembros.

"Para conseguir dinero para poder hacer cualquier producción cinematográfica o artística es una lucha, es como estar pidiendo un favor o mendigando", confiesa, por su lado, Mónica Mancero, directora de Azules turquesas, quien optó en el crowdfunding para desarrollar su filme. "Lo que yo hice fue un trato con todas las personas que se involucraron de darle un porcentaje de taquilla", cuenta.

Difusión y público

Otro de los desafíos para los realizadores es la exhibición de sus películas. El 24 % de las películas en Ecuador encuentran su espacio de proyección en festivales, el 17 % en las salas de cine comercial y el 16 % en salas de cine independiente. Para Alba, el acceso a las salas de cines comerciales no fue una complicación. Sin embargo Barragán menciona que "en pocas semanas se mueven a horarios que no son accesibles (...) a veces el cine ecuatoriano tiene una sola sala, esto igual tiene sus excepciones".

Esto lo confirma Mancero, su obra prima Azules turquesas estuvo en las salas de cine comercial a finales de septiembre del 2019. Indica que acceder a ese espacio fue todo un reto y permanecer lo fue aún más. "Te hacen competir con películas internacionales, querían que yo tenga la misma publicidad que estas películas. Sentí muchísimas trabas porque sentí que nos ponían en horarios supermalos", dice.

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"La primera semana define cuánto tiempo vas a estar en cartelera y esto necesita de mucha promoción", añade la cineasta, quien consiguió que su obra esté dentro de las cinco películas ecuatorianas más vistas en Ecuador, con 4073 espectadores, en una lista de diez estrenos nacionales registrados en el 2019. (Según datos del International Box Office Essentials).

Muchas veces estas decisiones van relacionadas con la respuesta de los asistentes, lo que hace pensar en el tipo de consumidores de Ecuador. Algo que "depende mucho de la historia de cine de un país, de la cultura cinematográfica, de las personas que deciden ir a ver cine...", señala Barragán.

Para Cordero el público ecuatoriano sigue siendo un misterio, "de alguna forma el público de aquí responde al igual que el de otros países" que optan por las películas grandes de Hollywood, las de superhéroes, el cine de terror.

Plataformas de streaming

Por otro lado, las plataformas de streaming se vuelven un factor a favor del cine ecuatoriano. Una iniciativa vista con buenos ojos por el gremio audiovisual nacional. "Evidentemente en las salas, las películas se quedaban pocas semanas y muchas ya quedaban en el olvido… entonces ahora con las dos plataformas principales, por un lado, está Choloflix y por otro Zine.ec, manejadas por cineastas o gente cercana al cine, han tenido resultados muy interesantes", considera Cordero, quien subió a la web sus películas Ratas, ratones, rateros y Sin muertos no hay carnaval.

“Va quitando un poco las excusas para que la gente no vea cine ecuatoriano", agrega.

En este sentido, Nerea Núñez y Jota Salazar, creadores de Choloflix, indican que este tipo de plataformas son una ventana de exhibición permanente de obras audiovisuales de un país.

"Es muy común que tras pasar por las salas de cine y festivales, las películas no tengan un espacio para ser exhibidas. Muchos cineastas lo que terminan haciendo es crear su propia página web para venta o alquiler, sin tener opción a un espacio común donde se recopilen todas las películas y ayudar así también a los usuarios a facilitar su búsqueda", explican. Al momento cuentan con un total de 8353 usuarios registrados y un banco de 63 producciones cinematográficas a disposición.

Sobre la fusión

Sebastián Cordero en los rodajes de Sin muertos no hay carnaval en el 2015.

Uno de los recientes acontecimientos que marcó un absoluto rechazo por parte del gremio audiovisual es la creación del Instituto de Fomento a la Creatividad y la Innovación, en el que se fusionó el Instituto de Fomento de las Artes, Innovación (IFAIC) y el Instituto de Cine y Creación Audiovisual (ICCA). "El que se pase por alto una ley de cine nos asusta, porque significa que todo el esfuerzo de crear esa ley y la lucha de años puede ser disuelta de un día a otro", sostiene Barragán.

"Es necesario que todas otras artes tengan un instituto que tengan acceso a premios, que tengan el apoyo que se merece toda arte, sin que eso implique borrar de un plumazo una lucha de años", agrega.

"Me parece que fue una decisión que no entiendo para nada (...) siento que se le quita importancia tanto al cine, como al resto de las artes al juntarlas todo en un solo paquete (...) el manejar apoyos e incentivos para el cine es distinto que el resto de las artes, que se necesita gente que está especializada en el tema", expresa Cordero.

Una mirada al trabajo realizado

Mónica Mancera en los rodajes de su película Azules Turquesas. Foto tomada del Facebook de la película.

Respecto al trabajo cinematográfico realizado hasta ahora en el país, Mancero considera que hay materiales increíbles gracias al esfuerzo de los y las cineastas. “que siempre están sacándose el aire para hacerlo, pero no ha habido una evolución por parte del Estado, por ayuda, por financiamiento".

"Creo que ha habido un poco de todo. Creo que hay cosas muy interesantes. Yo siempre soy muy optimistas con los proyectos que están en camino. Tengo mucha expectativa de La Piel Pulpo, de Ana Cristina Barragán. Me entusiasma mucho el nuevo proyecto de Touché Films que se va a estrenar pronto, está la nueva película de Tito Jara, El rezador...", menciona por su lado Cordero.

"Siento que las cosas pueden ir en un muy buen camino, pero igual se nos viene una época de crisis y hay mucha incertidumbre, por el mismo hecho de no saber cuándo se pueden retomar rodajes normales (...) todavía estamos en proceso de entender esta nueva etapa", agrega el cineasta.

"Siento que estamos en un proceso de crecimiento, de maduración audiovisual", agrega Barragán. (I)