Nunca estuvo sola. La ecuatoriana Andrea Aguilera, quien este fin de semana resultó primera finalista (virreina) del concurso de belleza Miss Grand International, contó con el apoyo de su organización, vía online, y con amigos tailandeses que se han convertido en su segunda familia. WhatsApp la mantuvo conectada con Tahiz Panus, directora general de Concurso Nacional de Belleza (CNB), entidad responsable de la elección de la representante del país para la competencia, y Miguel Panus, coordinador general; para asesorarla y acompañarla antes de cada una de sus actividades oficiales, selección de atuendos y encuentros con los medios. Las videollamadas de madrugada (para Ecuador) rindieron sus frutos.

“Yo todavía no he salido del shock de haber conseguido este triunfo para mi país, porque para mí fue todo un honor dejar de llamarme Andrea para que todo el mundo me llamara y me dijera Ecuador. La calidad y calidez de la gente fue increíble, desde que llegué me recibieron muy bonito. Es más, ya tengo una familia aquí, con ellos me estoy quedando, desde que los conocí cuando llegué me han ayudado en todo lo que necesitara”, cuenta por videollamada Andrea, a este Diario, desde Bangkok (Tailandia), donde actualmente permanece luego de la gala final.

La joven estudiante de medicina asegura que lograr que personas de otros países conocieran sobre Ecuador, que mencionar el nombre del país y se interesen por su participación, también ha sido uno de los logros de su participación en la competencia. “Yo, la verdad, cada salida que tuve, cada actuación, cada participación, fue un honor, lo hice con todo el corazón, creo que eso se reflejaba en cada momento y por eso se dieron los resultados”, dice.

Desde su natal provincia de Los Ríos, Andrea arribó a Phuket luego de 26 horas de vuelo. Ese tiempo de viaje, que para cualquier viajero podría ser llegar rendido a su destino, para ella significó el comienzo de su candidatura.

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“Estuve una semana allá y aunque fueron 26 horas de vuelo, un concurso de belleza también se trata de resistencia y por más que estés cansada, tienes que estar sonriente y verte y sentirte bien todo el tiempo y eso requiere de mucha fuerza mental y de inteligencia emocional. Después del vuelo, me metí en un baño, me retoqué el maquillaje, me cambié de ropa, me puse tacones, me retoqué el peinado y salí. Salí a ver qué pasaba porque no estaba segura de que hubiera fans ahí. Y desde que salí, había personas grabando y cuando me vieron, como llevaba la banda de Ecuador y aquí es superpopular el concurso, comenzaron a grabarme, a saludarme, me sentí una celebrity, fue demasiado bonito”, relata.

En medio de los vítores del público que se agolpaba en el aeropuerto, Andrea detalla que cada oportunidad que tuvo para encontrarse con los medios la aprovechó. “Eso me recargó de una energía que no te imaginas y afuera estaba la organización haciendo entrevistas a las chicas que iban llegando, yo me desenvolví muy bien, con toda la energía del mundo y creo que desde ahí marqué mi llegada”, expresa.

Con un rápido aprendizaje del idioma inglés para el concurso, aprendió en tres meses, Andrea sostiene que cuando el público se encontraba con la delegación de participantes, escuchar cómo gritaban Ecuador la llenaba de alegría. “Yo sentía que cada vez que gritaban el nombre del país, estando en un país tan distante, el corazón se me salía del pecho. Que te griten por el nombre de tu país, saber que gracias a tu trabajo tu país sea conocido al otro lado del mundo, no sé yo sentía mucho orgullo, saber que mi trabajo estaba dando resultado”, menciona la joven de 20 años.

“Todo el esfuerzo valió la pena, para mí todo valió la pena. Yo creo que aun si no hubiera clasificado, para mí, sí valió la pena porque estaba segura del trabajo que hice. No me importó dormir una o dos horas al día, para que mi cabello y maquillaje estuvieran bien, para planchar mi ropa, para arreglar mis accesorios. A ellos (el equipo de CNB) no les importaba tampoco estar conectados conmigo en la madrugada para responder mis inquietudes, todo el tiempo estuvieron conectados conmigo, por eso yo me sentía bien con cada salida. Al fin y al cabo Ecuador sonó, y con ese segundo lugar qué más puedo pedir, si bien la meta era la corona para mí cumplimos”, Andrea Aguilera.

La ecuatoriana ya firmó contrato con la organización Miss Grand International para trabajar junto con ellos durante un año entero. “Ellos tienen mi exclusividad en cuanto a imagen, tengo que consultarles absolutamente todo lo que tenga que hacer, no puedo participar en otro certamen de belleza por un año, cuando haya actividades que requiera al TOP 5 o a la reina y virreina, debo estar ahí o en el caso de que la Miss Grand International no pueda cumplir sus funciones, yo sería la Miss Grand International. Mañana tendremos una gira de medios locales. Yo la verdad quiero estar aquí por más tiempo”, revela. Y añade: “Todo esto del concurso, que es superpopular aquí, y yo gané el segundo lugar, gané como la más querida por los fanes tailandeses, me está abriendo muchas puertas y creo que es un buen momento, una buena oportunidad para aprovecharlas, voy a ver qué me prepara el destino”.

Su momento de popularidad

Como si se tratara de una de las escenas de la película Miss Congeniality o Miss Simpatía, que protagonizó Sandra Bullock, fue justamente el carisma de Andrea su clave para destacar en el certamen. Invitadas a participar al sorteo de lotería local, actividad de gran importancia para la comunidad, Andrea aprovechó el giro de la rueda de la fortuna -que fuera televisada- para darle el toque latino y ecuatoriano al espacio.

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“Aparecí en muchísimos periódicos porque participé en un evento que es una lotería del Gobierno, esto es a nivel nacional, un evento superimportante. Entonces, a 12 chicas nos invitaron a girar la ruleta, era algo muy simple, rodar la ruleta, caminar a un lado y volver a girarla. Entonces me dije: no tiene por qué ser tan mecánico y me dije voy a meterle sazón latina y cuando lo hice, me enfocaron y me empezaron a sacar en las noticias con titulares como Andrea Aguilera y la nueva forma de girar la ruleta, entonces me hice conocida por ese día”, revela la compatriota.

Si bien la ecuatoriana logró compartir con la mayoría de las participantes, desarrolló una buena relación con la representante de Colombia, Mariana Jaramillo, quien además fue su compañera de habitación durante la competencia de belleza. “Siempre mantuve una buena relación con todas porque eso es muy importante en un concurso de belleza, mientras sea de corazón, pero también de demostrar porque esto es como un trabajo de relaciones públicas que te dan y debes demostrar que tú puedes relacionarte perfectamente con cualquier persona a tu alrededor, porque el concurso no es ganar una corona y ya, en realidad ellos están buscando una colaboradora con quien trabajar, que sea su imagen y esté dispuesta a trabajar”, sostiene.

Andrea ha recibido hasta el momento varias propuestas de diversas agencias de modelaje a nivel internacional (México, Colombia y Tailandia, entre ellas) a raíz de su participación en este torneo. “Estoy analizando qué me conviene más justo ahora porque necesito tener muy claro mi objetivo, y tengo que analizar bien hacia dónde quiero ir, estoy en ese proceso”, recalca Andrea, quien tiene previsto quedarse hasta fin de año en Tailandia.

Ese recorrido, dice, lo prevé hacer acompañada de la familia que ganó en el país extranjero y que le han brindado soporte durante su estadía. Uno de los lugares que planea conocer, cuenta, será Phi Phi, pequeño archipiélago que se encuentra en el mar de Andamán, al sur de Tailandia.

“Yo realmente conseguí una familia aquí. Cuando nos hicieron la prueba del vestuario, del speech Stop the War, los conocí, sentí una muy buena vibra de ellos y les fui a hablar, les dije que me gustaría un vestido de ellos de gala, para la noche final y entonces la conexión fue rapidísima. Pudimos conversar más, me hicieron el vestido y de ahí en adelante ellos también estuvieron pendiente de todo. Se me rompieron los zapatos, el traje típico estaba roto por el viaje, necesitaba unas cosas más y ellos conseguían arreglar todo. Ellos son diseñadores de Tailandia. Ellos hablaban conmigo en inglés y ellos traducían al tailandés a otros. Más allá de saber dominar el idioma porque nosotros nos creamos barreras, es muy importante la energía que proyectas, porque mi inglés no es perfecto pero nos comunicamos muy bien por la energía que proyectamos. Ellos me tuvieron toda la paciencia. Por eso yo creo que el idioma no es una barrera”, afirma sobre la conexión que desarrolló con sus ahora amigos.

“No me gusta hablar de planes porque nadie sabe qué pueda pasar, obviamente tengo un rumbo, tengo un camino claro de hacia dónde quiero ir, pero si en el camino a veces se desvía algo no me pienso quedar estancada, voy a buscar una nueva forma de llegar y estoy disfrutando del camino, y estoy aprovechándolo”, sostiene Andrea. (I)