Por Ángel Emilio Hidalgo | historiador y jefe de Biblioteca municipal

La historia escrita en América Latina es abrumadoramente política. No hay mayor lugar para recrear la vida del hombre y la mujer de a pie, porque como dijo Georges Duby, la vida privada es un ámbito “demasiado silencioso para el historiador”. Sin embargo, en el espacio público sí se pueden historizar prácticas sociales que se nutren de discursos atravesados, siempre, por ideologías y representaciones.

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Este ejercicio cognitivo es precisamente el que las historiadoras Élodie Dupey García y Guadalupe Pinzón Ríos ensayan en De olfato. Aproximaciones a los olores en la historia de México (Fondo de Cultura Económica, 2020), quienes coordinan un esfuerzo colectivo de nueve estudios, en pos de las prácticas, discursos y representaciones de la sensibilidad olfativa, como una forma de entender la manera en que las personas interactúan desde uno de los sentidos más olvidados en la historia de occidente.

Con la referencia fundamental de El perfume, novela de Patrick Süskind (1985) en el horizonte lector de estas autoras, su esfuerzo historiográfico descuella como un apasionante viaje a través del tiempo para desmitificar la construcción social de la mirada; es decir, la formación de una cultura occidental centrada en lo visual, paradigma que puede ser rastreado, al menos, desde los cantos de Petrarca a Laura, en el siglo XIV.

De olfato es una historia cultural de la manera en que las personas perciben, seleccionan y ordenan su mundo, en el instante posterior al acto más vital y necesario para sustentar su existencia: respirar. (O)