Pensar en Guayaquil bohemio es rememorar tradiciones, música, gastronomía, gente alegre que, en busca de refrescar las calurosas noches porteñas, encuentra alivio en la tertulia, la música, el baile y las amistades.

Enamorado de aquella cultura y de una mujer ecuatoriana, Miguel Salinas, refugiado chileno que llegó a Guayaquil durante la dictadura de Augusto Pinochet, abrió junto a su esposa en 1982 el Colonial Peña Folklórica, en las calles Rocafuerte y Tomás Martínez; ocho años después se mudaron a la casona esquinera (Rocafuerte e Imbabura), donde funciona hasta la actualidad con el nombre de El Colonial.

La zona donde se ubica esta conocida peña guarda riqueza histórica que merece ser recordada, pues fue justamente en las veredas de aquellas casonas donde los comerciantes y exportadores vecinos acostumbraban “tendalear” o secar el cacao durante ‘la época de oro’ en el siglo XIX y principios del XX. La casa donde funciona hoy El Colonial perteneció a la familia Icaza. María José Salinas, hija del fundador y propietaria actual del bar, afirma que el escritor y abogado lojano Ángel Felicísimo Ojeda Rojas vivió ahí. “Fue justo en estas calles que se inició Guayaquil, después fue creciendo, es un barrio con mucha historia”.

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Así lucía la casona donde actualmente funciona El Colonial. Foto: Cortesía

En la década de los ochenta era la segunda peña que había en esa zona del puerto principal, por lo que rápidamente se convirtió en destino de turistas, gestores culturales, ciudadanos chilenos, artistas como el Grupo Wankara de Chile, que tocaba en la planta alta, Jesús Fichamba, el Ballet Fantasía, Galy Galiano, entre otros, que tenían el sitio como parada obligatoria para el encuentro.

Mesas y sillas de madera y hierro, faroles, luces, humo, forman parte de la decoración y ambientación. Foto: José Beltrán Foto: El Universo

Declive y recuperación

La muerte del fundador, seis meses antes de la pandemia del 2020, trajo consigo el declive del lugar, situación que empeoró durante la cuarentena y al igual que muchos otros negocios cerró. “Durante la crisis tuvimos que hacer una venta de garaje, incluso se pensó en venderlo; estuvo arrendado a otros negocios, pero duraban muy poco, quizá porque la gente sentía que El Colonial se estaba perdiendo y se negaban a estar en un lugar diferente”, cuenta Salinas.

María José Salinas, propietaria de El Colonial, junto a las imágenes de su padre, Miguel Salinas (i), el Ruiseñor de América Julio Jaramillo, la fallecida cantante Sharon y el periodista don Alfonso Espinosa de los Monteros. Foto: José Beltrán Foto: El Universo

Pese a las grandes pérdidas, a partir de la reactivación pospandemia el lugar empezó a funcionar hace algunos meses en la planta alta; motivada por el gran amor a su padre y su legado, Salinas junto a su socia Diana Chang reinauguraron el viernes pasado la planta baja. Tras más de dos años sin funcionar en su totalidad, hoy buscan rememorar aquellas épocas con una decoración que combina lo tradicional y moderno de un lugar que se niega a morir.

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Mi padre amaba esto, él lo creó y quiero perpetuar su presencia a través de El Colonial, yo nací y he crecido aquí en este ambiente, nos ha costado mucho empezar desde cero, pero aquí estamos por fin otra vez

María José Salinas, propietaria de El Colonial

Faroles, mesas y sillas de madera y hierro, cuadros de artistas ecuatorianos como Aladino, Gerardo Mejía, Julio Jaramillo, y detalles con rostros de personajes conocidos como Sharon y don Alfonso Espinosa de los Monteros forman parte de esta peña bailable, que hoy más que nunca se levanta buscando rescatar la tradición de las noches guayaquileñas, sin dejar de lado lo que actualmente entretiene al público, entre luces, humo y la presencia de artistas que interpretan en vivo temas musicales antiguos y modernos.

“Los bares si no evolucionan con el tiempo pueden perderse, por eso es que muchos cambian de nombre porque se pierden en el tiempo, por esto nosotros siempre nos hemos ido renovando, pero manteniendo siempre el estilo de la tradición guayaquileña con la que nació El Colonial”, manifiesta María José Salinas, mientras atiende a sus invitados durante el evento de reinauguración y muestra con orgullo el cuadro de su padre, ubicado junto al del Ruiseñor de América.

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Los monigotes de personajes locales como León Febres-Cordero, Oswaldo Guayasamín, Armando Romero Rodas, Julio Jaramillo, Alberto Spencer, son íconos que se mantienen dentro de las instalaciones y en lo alto de sus balcones. La idea surgió luego de ver algo similar en el barrio La Boca en Buenos Aires, con figuras de Evita Perón, Gardel, Maradona. “Nos pareció increíble resaltar nuestros personajes locales como una muestra de reconocimiento”, comenta María José. La última adquisición fue una réplica de su padre, que ubicada en la entrada lo muestra con un cigarrillo en la mano, emulando la bienvenida a sus clientes, tal como lo hacía en vida.

Julio Estrella, cliente desde hace quince años, celebró junto a su esposa, Norma Balladares, la reapertura del lugar. “Esto es casi como un patrimonio de la ciudad, antes estaba Miguel y ahora está su hija, es muy bueno que estos lugares que guardan tantos recuerdos no se pierdan”, menciona Estrella.

La atención por ahora será los viernes y sábados desde las 18:00 hasta las 03:00, en planta alta y baja. (I)