Alice necesitó ocho años para poder denunciar a su violador, un conocido director de teatro francés, pero su gesto desencadenó una ola de reacciones que han llevado el movimiento #MeToo al teatro en Francia.

La joven actriz tenía 20 años cuando sucedieron los hechos que denuncia: “Fue en 2012 y me provocó una amnesia postraumática”, confiesa a la AFP. “No empecé a recordar hasta 2016. Aún hoy siguen surgiendo recuerdos”.

Alice aportó su testimonio en octubre como parte de la investigación que el diario francés Liberation llevó a cabo sobre el acoso y la violencia sexual contra varias mujeres por parte de Michel Didym, antiguo director de un teatro en Nancy (este), que hoy tiene 63 años.

Este dramaturgo, que rechaza las acusaciones, está siendo objeto de una investigación preliminar.

Publicidad

A raíz de esta acusación, una bloguera especializada en teatro hizo un llamamiento para recoger testimonios después de haber denunciado ella misma a un actor por haberla violado.

Nace así #MeTooTheatre, un movimiento que publicó una tribuna en Liberation pidiendo una investigación en el mundo del teatro y las artes escénicas, firmada por más de 1.500 personas (entre ellas la actriz Adele Haenel, convertida en un símbolo después de haber denunciado en 2019 haber sido agredida sexualmente por un director de cine).

Hacen falta hechos

Agentes de la policía francesa se enfrentan a un manifestante que sostiene un cartel que dice #MeTooTheatre. Foto: EFE

“Nuestros profesores nos enseñaron a someternos al ‘deseo del director’ (...) teníamos que despertarlo si queríamos conseguir el trabajo. Nos enseñaron muchas cosas, salvo a decir no”, explican en la tribuna.

El sábado, unas 300 personas se manifestaron en París para denunciar esta “omertá”.

“Nuestra rabia no es una comedia francesa”, se podía leer en una pancarta. “La rabia estuvo mucho tiempo reprimida”, asegura Alice, que acudió a la manifestación.

No fue hasta noviembre de 2020 que denunció a Michel Didym, después de haber recopilado testimonios durante seis meses de sus antiguas compañeras en el conservatorio de Nancy y haber escrito al fiscal de la ciudad.

Publicidad

“No sirve de nada denunciar y después encontrarse sola”, afirma Alice, para quien el acoso es “un problema sistémico en el teatro”. “Existe la presunción de inocencia para los acusados pero no la presunción de verdad para las víctimas”. Más allá de que se multipliquen los testimonios, ella espera “hechos”.

Esta movilización ya ha provocado reacciones: Un teatro de Lyon (sureste) decidió aplazar un espectáculo de Michel Didym, y en París, otro teatro se compromete a poner en marcha “herramientas” para “proteger, escuchar y acompañar”.

“Desnudo en su bañera”

Un manifestante sostiene un cartel que dice #MeTooTheatre durante un mitin organizado por activistas feministas, miembros de un colectivo de actrices de teatro y empleados. Foto: EFE

La bloguera Marie Coquille-Chambel lanzó a principios de octubre una petición de testimonios que se hizo viral. “Me violó un actor de 45 años cuando tenía 16″, afirma uno de ellos.

“Con 23 años, acudo a una reunión profesional con un director de 60. Cuando llego está desnudo en su bañera y me invita a que me una a él. Cierro la puerta humillada”, escribió en Twitter la actriz Celine Langlois.

“Durante mucho tiempo hemos tenido miedo de hablar pero ya había un hartazgo”, afirma Langlois a la AFP. Un cansancio por “la mitología de la actriz como mujer fácil, la obligación de ser joven y bella hasta la muerte, la falta de presencia de mujeres en los puestos de dirección”.

“Es un movimiento inclusivo, también hay hombre que han sufrido violencia sexual en este mundo”, añade Langlois.

La socióloga francesa Laetitia Cesar-Franquet considera que “si este movimiento llega tarde al mundo del teatro es por la precaridad de este ambiente, y el miedo a perder trabajos”.

Además, señala al “efecto espectador”: “si soy testigo de violencia y nadie hace nada, voy a actuar como los demás”. En el mundo del teatro, “hay una especie de regla que dice que podemos hacer con el cuerpo lo que queramos”, añade esta especialista de las violencias contra las mujeres. (I)