La miniserie de estreno que está moviendo los comentarios es el drama criminal británico Adolescencia (Netflix), que explora la psicología de un asesino de apenas 13 años.
El actor Stephen Graham quería responder de alguna manera al incremento de crímenes de arma blanca en Reino Unido y los extremos actos de violencia de chicos contra chicas, teniendo como caso emblema el asesinato de Ava White, una niña de 12 años apuñalada por un compañero de 14, resultado de una pelea por un video en redes sociales.
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Graham y el guionista Jack Thorne han comentado que querían intentar algo que resulta intimidante: “mirar a los ojos a la ira masculina”. “Normalmente esto se contaría desde la perspectiva de la víctima, y con justa razón. Esa es la fórmula. Pero yo quería darle la vuelta”.
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‘Lo que importa en la maternidad y paternidad es criar’: Dra. María José Palomeque, médico especialista en psiquiatría
Adolescencia es fuerte por el tema que nos invita a reflexionar. Qué tanto hacemos como padres. Muchas veces es duro que toda la responsabilidad sea nuestra, pero tiene que ser así.
El hogar ni siquiera tuvo que tener un ambiente de violencia, quizás no hubieron cosas fuertes de las cuales ellos se arrepientan, pero lo que hubo fue falta de atención. Hoy todos tenemos riesgo de que nos suceda, porque en el día a día trabajamos para generar dinero, porque tiene que tener los mejores zapatos, la mejor ropa, los colegios más caros. Al exigirnos a trabajar más, estamos menos en casa.
La madre repite mucho: ‘Nosotros lo criamos, lo criamos’. Yo más bien diría que no lo criaron, porque no estuvieron cuando dejaron que se aislara, que no contestara. Lo que realmente importa de la maternidad y paternidad es criar. Y eso es tiempo, dedicación, estar, que es lo que faltó en este caso. ¿Por qué la hija está bien y el otro no? Eso es un enigma.
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La pornografía y los videojuegos de asesinatos desensibilizan: Dr. David Barzallo, neurólogo pediatra
Hay que entrar con cuidado cuando hablamos de adolescentes. Porque solo vemos lo externo, podemos atribuirlo a que el niño recibió bullying, fue catalogado como ‘incel’ (célibe involuntario) o tuvo la exposición a redes sociales, a pornografía, al descuido de los padres.
Que los seres humanos cometamos maldades es multifactorial. Lo primero a establecer es que la violación del derecho del otro cursa por no ver al otro como un individuo digno de respeto. No podemos hacer un acto violento contra otra persona sin haber quitado el freno que nos pone el hecho de reconocer al otro como individuo.
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- Una problemática grande es la exposición al internet; en las redes sociales somos influidos por mucha gente sin saber sus contextos o sus intenciones. Aceptamos un dicho como verdad cuando asumimos que es socialmente aceptado. Y aún más si ese influencer dice cosas con las que nos identificamos. Esto, aunado al hecho de que no tenemos hogares sólidos que acompañen a los hijos, supone una alta susceptibilidad.
- La pornografía hace ver el cuerpo de una persona como algo que sirve para nuestra satisfacción personal. No lo vemos como sujeto, lo vemos como objeto. La sensibilidad ante la situación del otro se degrada, nos volvemos insensibles.
- Los juegos de video prometen satisfacción en matar a otros, y son cada vez más realistas. Para pasar niveles tengo que ir asesinando personas. Es un efecto parecido al de la pornografía.
- Los insultos en las redes sociales. En esta serie se cuenta cómo se usan los emoticones para transmitir ideas altamente lesionantes para la dignidad humana, y es la forma en la que los adolescentes se están comunicando.
- Hemos perdido el respeto a la autoridad. Esto comienza desde los hogares, pero también hay responsabilidad de las políticas públicas relacionadas con niños y adolescentes. El respeto a la autoridad no se trata de ser sumisos, quietos y recibir castigos y golpes. Tiene que ver con desarrollar una habilidad esencial para el desarrollo, que es aplazar la gratificación. Saber hacer las cosas cuando deben hacerlas, como deben hacerlas, equivocarse y recibir la mano a ayudadora de una autoridad saludable.
Criar es tener una relación estrecha en la que yo sepa quién es mi hijo, qué necesita, cómo guiarlo, cómo sostenerlo, cómo contenerlo emocionalmente, cómo ayudarle en sus luchas propias.
El análisis no puede quedarse en que este chiquitín tuvo algún daño en sus emociones y en su identidad y tiene ciertos rasgos antisociales y por eso hizo todo esto. Hay que ampliarlo. Hay algo interesante en la serie y es el comportamiento del personaje delante de la psicóloga, que uno podría catalogarlo como trastorno de conducta temprano o como trastorno antisocial. El trastorno no es una enfermedad y la persona no es la víctima. El desarrollo de estos trastornos tiene las connotaciones sociales y familiares que hemos mencionado. La parte genética es una susceptibilidad, pero no es determinante.
La serie es un llamado de atención a los padres y al sistema educativo. Tenemos que enfocarnos en lo que nuestros hijos realmente necesitan. No es el famoso tiempo de calidad. Necesitan que estemos, que conversemos, que podamos identificar sus necesidades emocionales profundas, que puedan tener la libertad de decir y que no encuentren en nosotros un juez que rechaza, sino alguien que puede entenderlos, que puede corregirlos, disciplinarlos y afirmarlos.
La influencia del hogar tiene mucho peso. Mucha gente cree que la moralidad puede ser relativa, y en realidad, no. Se necesita una formación moral dentro del hogar. No tiene que ver con el hecho de decir: ‘No hagas o dejes de hacer’. Tiene que ver con un acompañamiento para construir una identidad saludable, pero también una buena regulación emocional.
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Los adolescentes necesitan cercanía y espacios de diálogo: Dr. Andrés Román Jarrín, subespecialista en Psiquiatría de la Infancia y Adolescencia
La adolescencia es una etapa crucial en la que necesitamos el respaldo de nuestro núcleo familiar y de quienes nos rodean para avanzar hacia nuestros objetivos y sueños. A lo largo de la historia, los seres humanos hemos crecido dentro de comunidades que nos brindan cuidado y guía hasta alcanzar la madurez necesaria para tomar decisiones autónomas.
Los adolescentes están en un proceso de construcción de identidad y aprendizaje en la toma de decisiones. Por ello, necesitan el acompañamiento de adultos que los ayuden a transitar esta etapa con seguridad. En la serie de Netflix Adolescencia vemos a unos padres que reflexionan sobre el camino que ha tomado su hijo menor y el impacto de diversos factores en su historia. Más allá de las decisiones individuales, siempre existen maneras en que la familia y la sociedad pueden fortalecer el apoyo a los jóvenes para ayudarlos a enfrentar momentos difíciles.
- Los adolescentes necesitan cercanía y espacios de diálogo con sus padres y cuidadores. Comprender lo que atraviesan, acompañarlos en sus dudas y temores, y construir juntos estrategias para afrontar los desafíos propios de esta etapa puede marcar una gran diferencia en su bienestar.
- Las escuelas y los docentes desempeñan un rol clave al fomentar entornos seguros y prevenir el bullying, ya que la autoestima y la salud mental de los jóvenes pueden verse profundamente afectadas por la exclusión o el maltrato.
- Si bien los adolescentes buscan independencia, no recorren este camino en solitario. Un entorno familiar, escolar y social que les brinde apoyo emocional y contención les permitirá desarrollarse de manera saludable y construir su futuro con mayor seguridad. (F)