Puede decirse que la pandemia les tomó un examen sorpresa a los centros educativos en todo el mundo. ¿Cómo adaptar la pedagogía y metodología rápidamente a esta nueva circunstancia? ¿Están listos los docentes? ¿Cómo seguir acompañando a los estudiantes de cerca? Múltiples interrogantes que surgieron en este contexto y que, casi un año después, solo pudieron resolverse en gran manera gracias al entusiasmo de todo un cuerpo docente, administrativo y las fuertes ganas de adaptarse y de continuar de sus alumnos.

Universidad Casa Grande

De acuerdo con Tina Zerega, vicerrectora de la institución, una vez que se activó la alerta por la pandemia se realizó un gran esfuerzo para digitalizar todas las actividades de los estudiantes y otras innovaciones pedagógicas, conservando su espíritu y objetivos.

“Desde el punto de vista de los alumnos, era importante mantener el modelo pedagógico y las simulaciones, que son las que, a través del trabajo colaborativo y lo lúdico, generan comunidad entre ellos”, explica la educadora.

Asimismo se enfocaron en generar espacios de comunicación más personalizada, atención de ideas, sugerencias o solicitudes de los representantes estudiantiles, que son, afirma Zerega, otras formas de crear comunidad, a través de la participación democrática.

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Además, en 2020 pusieron en marcha diversas innovaciones en los ámbitos de docencia, investigación y vinculación. Una de ellas fue presentada en las XVII Jornadas de Gestión de Educación Superior del evento Summit Internacional de Educación UC 2021 y se denomina “Puerto Naranja UCG 2020. Creación de un espacio virtual para sostener un juego pedagógico universitario en modalidad online”.

La investigación se alineó con las nuevas necesidades de la pandemia y cambió su metodología con la realización del Ciics Conexión 2020, en una versión del Congreso Internacional de Ciencias Sociales totalmente digitalizado.

Finalmente, desde el punto de vista de los docentes, más allá de las capacitaciones, explica Zerega, se crearon procesos de acompañamiento tecnológico y de “apadrinamiento” para quienes mostraban más dificultades. "Hubo espacio para el intercambio de ideas, aulas virtuales e innovaciones entre los propios docentes y todas las semanas existe un encuentro abierto en relación a las aulas virtuales".

Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES)

La respuesta de ese centro de estudios superiores vino desde tres frentes: el educativo-tecnológico, la atención médica y también la asistencia psicológica para sus colaboradores y la comunidad, explica su rector Joaquín Hernández A.

Tras suspenderse la asistencia, la universidad optó por la modalidad denominada aula presencial virtual, donde los alumnos mantienen la estructura de clases presenciales, solo que en lugar de movilizarse, acceden al aula desde sus dispositivos. "También pueden interactuar, relacionarse y hacerse presente. Incluso, las mismas autoridades de la universidad pueden acceder para ver cómo están los alumnos y cómo se están desarrollando las clases y participar", detalla.

El año pasado, la UEES puso en marcha su clínica, de la mano con su carrera de Ciencias de la Salud, la cual comenzó realizando pruebas para detectar oportunamente el COVID-19 y luego pasar a la atención de pacientes. También, la carrera de Psicología abrió una línea de teleasistencia para aquellos afectados emocionalmente por la pandemia.

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"Los maestros tienen un alto espíritu de compromiso, cuando se iniciaron los contagios, las autoridades nos dirigimos a los profesores, les explicamos lo que se veía venir y su gravedad y que todos tendríamos que hacer un cambio en nuestra mentalidad", recuerda. "Tengo que decir que los profesores respondieron adecuadamente, con entusiasmo y sobre todo manteniendo algo que caracteriza a la UEES, la atención personalizada".

Universidad de las Artes

Desde la declaración del estado de emergencia, su rector conformó un comité de educación virtual para que capacite al cuerpo docente en el uso de plataformas virtuales, aunque la naturaleza de la universidad representó un desafío adicional para la transición. "El contacto y la presencialidad son particularmente importantes en la educación en artes", explica Bradley Hilgert, vicerrector académico.

Así que más allá de cambiar de plataforma, activaron un nuevo modelo de educación en pandemia. "Hemos desarrollado en muy poco tiempo muchísimo contenido virtual de formación en artes, incluyendo videos teóricos, foros de discusión, actividades de aprendizaje autónomo y tutoriales para los componentes más prácticos de nuestras mallas".

Para lograrlo, fue esencial abrir canales más fluidos de comunicación. "Asegurarnos de que nuestra comunidad estaba bien, que tenía información sobre la crisis sanitaria y sobre formas de cuidarse".

En el caso de la Universidad de las Artes, se formó rápidamente la denominada Red de Apoyo, un grupo voluntario conformado por estudiantes, docentes y administrativos, que apostaron por el apoyo mutuo y la solidaridad para superar la crisis. "Realizaron rifas, talleres y donaciones para atender a miembros de la comunidad universitaria que pasaron por situaciones de vulnerabilidad. Han dado más de 285 ayudas a estudiantes y trabajadores, tienen una base de datos para dar seguimiento y realizan, entre otras cosas, actividades gratuitas de contención emocional".