Ocho personas salieron de excursión con el objetivo de localizar y atrapar a un tapir andino en la zona de influencia del Parque Nacional Cajas, Cuenca, Azuay.

Después de doce días de internarse en el bosque, falsas alarmas y otras complicaciones propias de la geografía, el equipo logró capturar a un espécimen de Tapirus pinchaque.

“Ayer, finalmente, después de 12 días de campo muy duros, y bajo extremas condiciones del bosque nublado, logramos capturar y marcar con un collar satelital a un tapir andino, nombrado como Mijín. Este ejemplar vive en el suroccidente del Ecuador, lo que le hace excepcional, pues su población es la única que habita en este lado de Sudamérica, con un rango de distribución tan restringido”, comunicó la buena nueva el biólogo Armando Castellanos, de la Fundación Oso Andino, quien promueve el proyecto Grandes Mamíferos del Ecuador, el domingo pasado.

Este es un gran acontecimiento, refieren los expertos consultados, ya que se trata de la primera vez en la historia que se logra colocar un collar de ese tipo a un tapir andino de occidente, ya que su presencia es más notoria en zonas de oriente. Esta especie que se alimenta de hojas, ramas, brotes tiernos y frutos, habita en los Andes, en el norte de Colombia, en Ecuador y el noroccidente de Perú, entre los 1200 y 4700 metros de altitud, según el portal especializado de ecología de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE).

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“El proyecto nos ayudará a conocer cómo se desplazan en territorio, cómo son sus movimientos y al final de la vida útil del collar entender cuáles son las áreas de vida de esta especie que está utilizando en el territorio. Esta herramienta serviría a futuro para poder clarificar la conservación de las áreas que están fuera del Parque Nacional Cajas, áreas que son de importancia de agua, de servicios ecosistémicos, pero que no están dentro de ninguna categoría de conservación por parte del Ministerio del Ambiente”, detalla Francisco Sánchez, analista técnico de la Empresa de Telecomunicaciones, Agua Potable, Alcantarillado y saneamiento de Cuenca (Etapa EP).

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Este monitoreo se realiza con la coordinación de varias instituciones y cooperación internacional: la Fundación Oso Andino, Etapa EP, el Instituto Nacional de Biodiversidad (propuso convenio para usar collares donados por cooperación alemana).

Tapir andino captado por una cámara trampa. Crédito: Puce.

“El tapir está en peligro de extinción por la cacería en varios sitios, acá en el Cajas está relativamente protegido (el tapir), pues vive en lugares con mucha pendiente que dificulta el acceso a cazadores”, indica Castellanos.

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El collar está equipado con tecnología que emite su ubicación cada dos horas y una videocámara. El tiempo de vida útil es de aproximadamente cinco años. Sánchez explica que antes de que se termine la batería se activa un mecanismo para desprenderse del cuello del animal y emite una señal para que pueda ser localizado.

“Se lo sedó con un dardo tranquilizante y se le tomaron muestras de sangre, pelo para hacer un estudio genético, materia fecal, de garrapatas. Se le vio el estado de salud, marcas por ataques de oso -porque son presa de osos de anteojos-, se identificó todo esto. Se prendió el collar y luego se esperó a que el animal despertara. Luego se incorporó y empezó, por sí solo, a adentrarse en el bosque”, agrega el biólogo de Etapa EP.

La Fundación Oso Andino realiza este tipo de monitoreos desde el 2010. En 2013 se registró el primer avistamiento de un tapir andino en una zona occidental de los Andes ecuatorianos después de 100 años, según los expertos, quienes esperan que con los hallazgos del proyecto en ejecución se logren incrementar las áreas protegidas para beneficio de la flora, fauna y poblaciones cercanas. (I)