Crear conciencia marina y que los ecuatorianos se empoderen del océano conociendo sus beneficios y problemas son unos de los principales objetivos del Consejo Marítimo Ciudadano, creado en octubre del año pasado y que es parte de la iniciativa Nuestro Océano, que impulsa la Universidad del Pacífico.

En el Consejo se abordan temas como la economía marítima, sus potencialidades y su impacto en el desarrollo nacional articulado con los desarrollos regionales para promover el interés marítimo en las nuevas generaciones en concordancia con la Década de los Océanos 2021-2030, declarada por Naciones Unidas, señala Sonia Roca, líder del Consejo Marítimo Ciudadano y canciller de la Universidad del Pacífico.

Cuenta que la iniciativa tiene el apoyo de especialistas nacionales e internacionales que analizan los problemas que enfrenta el océano Pacífico y sus posibles soluciones. La idea es trabajar con otros países para buscar estrategias regionales que eviten la actual degradación del mar.

“Hace poco tuvimos una gran asamblea. Tenemos un plan de trabajo estructurado para los próximos tres años sostenido en cuatro ejes estratégicos. Entre ellos la educación y difusión, donde buscamos la participación de todos los ciudadanos. Además, todas las oportunidades y fortalezas para el manejo sustentable de nuestro océano Pacífico, la economía azul”, señala Roca.

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El análisis del manejo sustentable del océano Pacífico está apalancado en la metodología think tank (tanque de pensamiento) para desarrollar investigaciones, programas y proyectos para que sean aplicados en los diversos sectores de la sociedad ecuatoriana y que son parte del Consejo.

Mario Palacios, docente de la Universidad del Pacífico y secretario del tanque de pensamiento, sostiene que los especialistas están actualmente trabajando y analizando temas como la sobrepesca o la contaminación marina.

Estamos trabajando en el análisis de la contaminación por plásticos y en un tema muy importante como es la certificación de playas turísticas, ya que Ecuador tiene un gran potencial, pero no tiene ninguna playa certificada a nivel internacional y esto ayudaría mucho a desarrollar una economía con base en el turismo sostenible”, indica.

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Además, buscarán generar conciencia sobre la importancia del océano, ya que han detectado que la mayoría de ecuatorianos “no conoce el mar” y en especial la riqueza marina que tiene el país.

Para esto tiene una propuesta que involucra a la empresa privada. Se plantea que en varios centros comerciales a nivel nacional se ubiquen observatorios oceanográficos: “Está en marcha un planteamiento hacia los dueños de estas cadenas para ubicar estos centros para que los niños y adultos pueden ver y aprender de qué se trata el océano”, añade Roca.

Esta idea surgió de observar los modelos aplicados en países como China o Singapur. Además, está en marcha la publicación de un libro sobre la Declaración de Santiago donde se estableció, en 1952, el compromiso con el desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe, y un llamamiento a los gobiernos para que brinden el apoyo necesario para desarrollar este potencial.

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A futuro sería ideal que cada niño que nazca tenga un biberón con las olas dibujadas sobre él y que sepa que ese mar es suyo. Mientras no tengamos esta conciencia, cualquiera que venga de afuera podrá hacer lo que le da la gana”, señala Roca.

También se ha configurado el Observatorio del Manglar, para monitorear estos ecosistemas en ciudades como Guayaquil y el de Majagual, en Eloy Alfaro, Esmeraldas.

La Universidad Vargas Torres de Esmeraldas es parte del Consejo y desarrollarán programas conjuntos para el monitoreo del Majagual, uno de los ecosistemas de manglar más grandes del mundo.

Las Naciones Unidas señalan que la conservación de los océanos y las medidas para concretar este objetivo no deberían estancarse mientras se afronta la pandemia.

De acuerdo con la Unesco, el océano puede ser un aliado contra el COVID-19: las bacterias que se encuentran en las profundidades del océano se están utilizando para llevar a cabo pruebas rápidas para detectar la presencia de COVID-19. Además, la diversidad de especies del océano es prometedora para los medicamentos.

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La pandemia brinda una oportunidad para revivir los océanos y comenzar a construir una economía de los océanos sostenible”, señala Naciones Unidas.

Un informe de la Comisión Económica y Social de las Naciones Unidas para Asia y el Pacífico sugiere que el parón de actividad temporal, así como la reducción de movimientos de los seres humanos y de las demandas de recursos debido a la pandemia de COVID-19 puede proporcionar a los entornos marinos el respiro que tanto necesitaban para empezar a recuperarse. (I)