Reconocer los efectos de las picaduras de insectos puede ser muy útil cuando los niños se quejan de escozor, rojez o inflamación. ¿Qué hacer para aliviar las molestias y cuándo usar medicamentos?

La Academia Americana de Pediatría (AAP) explica que las picaduras de insectos usualmente causan una roncha roja y grande o varias pequeñas. A veces, aparece una ampolla llena de líquido en el centro.

Las picaduras de mosquitos, ácaros, pulgas y chinches suelen irritar mucho; pero cuando se trata de moscas o tábanos, el efecto es más doloroso. También el de las hormigas y ciempiés.

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Remedios caseros para ahuyentar a los mosquitos de la casa

La piel irritada es la reacción del cuerpo a la saliva del insecto; cuando este chupa sangre, algunas de las secreciones del animal se mezclan. Una reacción alérgica severa es la anafilaxis, que tiene síntomas como dificultad para respirar y tragar que empiezan entre 20 minutos y dos horas después de la picadura. La anafilaxis puede ocurrir por acción de las abejas, avispas u hormigas rojas.

La doctora Rocío Marín Pánchez, pediatra de la Clínica Rendón, recomienda a los padres evitar que los niños se rasquen, porque pueden causar lesiones. “Es mejor poner hielo local y evitar que haya población de mosquitos, por ejemplo. Cuando se trata de una abeja, hay que sacar el aguijón, poner hielo, y si hay reacciones alérgicas (dificultad para respirar o hinchazón), ir al hospital rápidamente para recibir antihistamínicos, como la loratadina.

Picaduras de insecto en la cara, ¿cuándo llamar al médico?

Las picaduras de alacrán deben ser atendidas en el hospital para observación, porque el veneno podría causar alguna neurotoxicidad.

Atendiendo mordeduras de perros y gatos

Si el niño es mordido por un perro o gato, lo básico es lavar la herida con agua y jabón y ver la extensión y la profundidad.

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“Si sabemos que el animal no tiene las vacunas, pero lo conocemos porque es un cachorrito, un recién adoptado o un perro de un vecino, lo que tenemos que hacer es el lavado con abundante agua y jabón, y mantener al perro en observación por 10 días, por las siguientes señales: si se esconde, si no puede tomar agua, si convulsiona o muere. Esos son signos de que el perro ha tenido rabia, y el caso debe llevarse inmediatamente al centro de salud más cercano para que el niño reciba las vacunas antirrábicas; y al perro se lo reportará a zoonosis”.

Las mordeduras de perro deben lavarse inmediatamente con abundante agua y jabón. Foto: Shutterstock

Si se trata de un perro totalmente callejero o desconocido, hay que ir al centro de salud para que el médico decida si es necesaria la vacuna.

Las ratas y ratones son menos propensos a la rabia, pero si el niño es mordido por estos animales, la familia debe de todas formas lavar bien la piel afectada y acudir a atención médica de emergencia o al pediatra, para saber si hace falta que se le administre un antibiótico, dependiendo de la profundidad, la extensión y la forma de la herida.

Evitar las situaciones de riesgo con insectos y animales

La responsabilidad de evitar estos incidentes es de los padres, dice la doctora Marín. “Procure no tener aguas estancadas; si la casa está cerca de zonas verdes, es necesario que las plantas estén bien podadas y fumigadas, y hacer limpieza constante de los lugares oscuros donde se puedan acumular insectos u otros animales”.

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También evite la acumulación de basura y trate cualquier problema de parásitos que esté afectando a sus animales domésticos.

Enseñe a los niños a que no se rasquen, y que siempre avisen cuando les haya picado algo, que se alejen de los perros ajenos o callejeros, aconseja la pediatra.

LA AAP señala que hay que instruir a los niños para que no se acerquen demasiado a áreas que atraigan insectos voladores, como depósitos de basura, cuerpos de agua empozada y macizos de flores.

Si va a estar en áreas verdes o en sitios donde hay insectos, vista al niño con pantalón largo y mangas largas, medias y zapatos cerrados. Un sombrero puede mantener a los insectos alejados de la cara. No use jabones con fragancia, perfumes o espray para el cabello en esas ocasiones, porque pueden atraer a los bichos.

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Mantenga en buen estado las puertas y mallas de las ventanas, y si vive o ha visitado un sitio donde hay animales de granja que puedan tener pulgas o garrapatas, revise a sus niños al final del día para quitar cualquier insecto de la piel o la ropa.

Hay un producto repelente de las garrapatas que la AAP menciona, la permetrina, que se aplica a la ropa y al equipo deportivo o de acampada, como carpas y sacos de dormir. Los repelentes naturales están bien si no hay peligro de garrapatas e insectos ponzoñosos. Pero si sabe que hay alguno de estos riesgos, un producto que contenga el DEET o picaridina será más efectivo.

Escogiendo un repelente de insectos

La AAP recomienda que para los niños, elija productos en barra, lociones o esprays no presurizados. Aplíquelos solamente sobre la ropa del niño y en la piel expuesta, no debajo de la ropa. Use lo justo, no empape al niño, y hágalo solo una vez al día. Sea usted siempre quien aplique el repelente en el niño, no le ordene ni le permita que lo haga solo. Si el producto viene en espray, aplíquelo en un espacio abierto, para que el niño no lo inhale. Al volver a la casa o al final del día, retire el repelente con agua y jabón y lave la ropa antes de volver a usarla.

Foto: Shutterstock

Nunca aplique repelente contra insectos a niños menores de 2 años de edad. Para ellos use toldos o mallas sobre la cuna o sobre el cochecito, cuando lleve a su bebé a áreas en las que se sabe que hay insectos.

Tampoco ponga repelente en las manos de los niños pequeños, que seguramente se las llevarán a los ojos, nariz y boca. Ni rocíe el líquido directamente en la cara del niño. El adulto debe poner un poco en las manos y luego pasarlo a la piel de la cara del pequeño, evitando los ojos y la boca.

Evite productos como las velas antiinsectos, que pueden disparar problemas respiratorios en ciertos niños, si inhalan el humo. Y no use productos que combinen repelente con protector solar, porque suelen reaplicarse durante el día. (I)