La conversación sobre feminismo en redes sociales se ha estancado y ha aumentado la polarización, según el informe Sin Filtro de la consultora LLYC, que analizó 8,5 millones de mensajes en X en 12 países, incluyendo Ecuador.

El 50% de los mensajes sobre feminismo en esta plataforma son negativos, con lo que _según el informe_ se desmiente la idea de una sobreexposición del tema.

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Este análisis muestra que las comunidades contrarias a la igualdad son más endogámicas y radicalizadas: el 98% de los perfiles antifeministas ya están completamente definidos en su postura, y recurren a insultos tres veces más que los feministas más extremos.

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En Ecuador y México, más del 60% de los mensajes contrafeministas carecen de argumentos estructurados y se limitan a la descalificación, indica LLYC.

Según el informe, en países donde el feminismo tiene mayor presencia en la agenda pública, la conversación es más diversa y moderada.

En Ecuador, el feminismo es un 55% más diverso que el contrafeminismo, lo que sugiere un escenario menos polarizado en comparación con otras regiones. Sin embargo, la radicalización de la conversación sigue siendo un reto, ya que los escépticos tienen 1,6 veces más probabilidades de caer en posturas extremas que de abrirse al debate.

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El informe destaca también el rol de las redes sociales en la amplificación del discurso de odio y la desinformación. Los algoritmos de plataformas como X favorecen la viralización de mensajes simplificados y agresivos, lo que contribuye a la radicalización del debate.

“El informe constata que los bandos feminista y contrafeminista están cada vez más alejados, impulsados en gran medida por la radicalización de la propia conversación, las corrientes políticas y la crisis identitaria de algunos colectivos”, asegura Luisa García, CEO Global de Corporate Affairs y coordinadora del estudio.

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García agrega que sin embargo, las cifras dejan claro cómo se ha estigmatizado injustamente al bando feminista y también que la idea de que se habla demasiado igualdad es falsa.

La conversación se ha estancado y hay riesgo de retroceder en los avances conseguidos. El ruido y un ecosistema digital que amplifica la confrontación no nos debe hacer perder el centro del debate”, destaca. (I)